Irlanda
Narra Jackie
Lunes por la mañana. Me levanté arrastrando los pies. Estaba de pésimo humor y ver la cara del idiota tan cerca de la mía cuando desperté, me puso de peor humor. Mi pelo estaba totalmente desordenado, despeinado. Bajé a la cocina y me preparé un café bien cargado. Después de que Liam se fuera, me quedé bebiendo con Christian hasta las cuatro, que me trajo a casa. Después recuerdo haberme acostado sin importarme quien estuviera. Realmente, lo ebria que iba era como para no acordarme ni de mi nombre. Bebí el primer sorbo de mi nueva taza, en la que se podía leer Don't Bug Me, bondad de mi queridísima amiga Claire. Nótese el sarcasmo. Cuando me contó lo de Gary…urg, casi vomito si preciada moqueta. Después se me ocurrió una idea. Terminé mi café y lo dejé en la pila. Ya lo fregaría Maura por mí, no pienso destrozar mi manicura en algo así. Suena a hueca, pero es solo una excusa para no mover un dedo.
-Buenos días.- susurró Horan adormilado, sentado en la cama, con el pelo revuelto y restrergándose los ojos.
-Antes eran malos, pero ahora son peores.- respondí como si otra chica hubiera dicho lo bien que cantaba.
-Alguien se levantó con el pie izquierdo.- sonrió de lado.
-Alguien tiene cara de aeropuerto y le va a aterrizar una hostia como siga jodiendo.- amenacé entrecerrando los ojos.- Y ahora te vas a largar, tengo que cambiarme.
-¿Ahora?- preguntó, levantándose.
-No, mañana.- me burlé.- Claro. Levanta tu culo de ahí y sácalo de mi habitación.- ordené. Me hizo caso, por su bien, y desapareció por las escaleras. Cerré la puerta detrás de él con seguridad, es decir, con pestillo. Rápidamente, me cambié:
Y salí. Necesitaba saber que Claire estaba bien. Bajé y sin despedirme, salí de la casa. Casi corrí hasta el instituto. Pero Claire, estaba todo, menos mal.
No podía creer lo que veían mis ojos. ¿Realmente eran ellos o sólo una alusión mía? No, realmente eran ellos. Y conforme me fui acercando pude verificarlo. Me aclaré falsamente la garganta y ellos se distanciaron de un salto, acomodandose el pelo y sonriendo como si nada hubiera ocurrido.
-¿Se piensan que soy idiota? Idiota es el que no os haya visto.- me burlé.
-Jackie, podemos explicarlo.- se apresuró a intervenir Claire. Crucé los brazos sobre el pecho y levanté una ceja.
-Déjalo, no me importa lo más mínimo. Mientras no os estéis besando todo el santo día, por mí bien. Sabéis muy bien que me producen urticaria los besos.- hice una mueca de asco.- Por cierto, ¿dónde estan tus gafas?
-Ya no las necesito.- hizo un gesto, quitándole importancia. Antes de que pudiera responderle, tiraron bruscamente de ella, apartandola de nosotros y acercándola a su cuerpo, cogiendo su muñeca por encima de su cabeza y la altura de él.
-¿Estabas con él, verdad? Todo el fin de semana.- gruñó entre dientes. La aparté de Gary con fuerza y le pegué un empujón contra la pared. Presioné la mano contra el pecho.
-Justo en el punto en el que estoy, presiono tan solo un poco más y mueres. ¿Quieres que lo comprobemos?- amenacé.
-Tu puta amiga me dejó congado.- gritó.- Estuve todo el fin de semana buscándola para que se probara su vestido y no apareció.
-¿Quién se querría casar contigo, Gary? La noche de bodas sería una violación e irse a vivir juntos, un secuestro. Yo no te dejaría plantado en el altar, porque no habría.- me burlé. Ejercí fuerza sobre el punto en el que mi mano estaba. Gary se puso blanco. Gritaria, pero era imposible.- La dejarás en paz, ¿a que si?- lo miré cínica. Él asintió y lo solté. Calló al suelo, derrumbado. Me acerqué y aproximé su oreja a mis labios.- A la tercera va la vencida.
A la salida
-¿Pero a quién tenemos aquí? Pero si es la expulsada, ¿ya volviste?- dijo con su voz chillona.
-Por lo visto se te metió champú en los ojos, pero ¿ a quien tenemos aquí?- dije volviendome.- A la gran gorgona. Esta mañana no te miraste al espejo por lo visto, por miedo a petrificarte, ¿verdad?
-No te atreveras a decir eso delante de él. ¡Sam! Tú amiguita me está molestando.- lo llamó. Como buen perrito faldero que era, la obedeció.
-¿Todavía no te metieron en el reformatorio en el que te tienes que pudrir?- saludó.
-Vaya, eso dolió.- fingí poniendo cara de cordero degollado y una mano en el corazón.- No lo entiendo, Shon. Vienes a defender a una zorra que dice ser tu novia, pero, que curioso. Ayer en la noche la vi en la esquina y justamente ni eras tú aquel tio con el que estaba.- asentí.-Según el abogado de mi padre, tengo más posiblidades de acabar en un reformatorio que la venta de bonobuses en NY.-observé desinteresadamente mis uñas.- Pero ella tiene más que yo de acabar en la cama de alguien sin saber siquiera su nombre. Ah, perdón, ja, eso ya pasó. En cambio, lo mío no.- pegué media vuelta y salí de allí.
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