Irlanda
NARRA CLAIRE
De lejos ví a Chris. Se acercaba a mí sonriendo. Inevitablemente, me contagió su sonrisa y me sonrojé.
-¿Qué haces aquí? Es temprano- preguntó
-Lo mismo te podría decir.
-Protegerte.
-¿Protegerme? ¿De quien?
-De ese.- señaló dirección opuesta y vi a Gary. Respiré hondo. Entonces noté un brazo rodear mis hombros.- ¿Necesitas algo, Gary?
-Deja a la chica, ella no merece a un intento de motero barato.
-Creo que ella ya ha elegido.- dijo ya que sin darme cuenta había aferrado a su cintura.
-Eso ya lo veremos.- murmuró. Y se fue. Me separé rápidamente de él.
-Lo siento, Christian.
-Llámame Chris.
-No, no. Ems…déjalo, prefiero guardar las distancias.
-¿No pensarás que tengo novia?- intuyó.
-No, es sólo que prefiero guardar las distancias, solo eso.- repetí. Percibí un atisbo de decepción en sus ojos.
-Sin problema.- dijo sin mucha convicción.
-Gracias.- entramos juntos al instituto. Todas las miradas se posaban en nosotros. Bajé mi mirada al suelo. Todos susurraban a nuestro alrededor. Las clases pasaron normales hasta que salimos. Chris no me dejó sola ni un momento, por lo que oyó lo que susurró Gary en mi oído.
-Nos vemos en tu casa.- quedé helada y él soltó una risilla pervertida.
-¿Cómo sabe donde vives?- tronó mi compañero.
-No…no lo sé…yo no sé lo he dicho…yo no.- balbuceé.
-Eh, mirame.- me giró cogiendome de las mejillas.- Todo va a estar bien, ¿vale?- asentí.- Te llevaré a mi casa y no rechistes.- me calló. Tragué saliva y volví a asentir. Me cogió de la mano y me llevó hasta su motocicleta. Se puso el casco.- Primero iremos a Starbucks. Voy siempre a comer allí.- mencionó mientras me pasaba otro. Me lo puse. Nos montamos y arrancó. La verdad, estaba aterrada. Nunca monté en una de estas hasta ahora. Llegamos al establecimiento y aparcó en la puerta. Se bajó rápidamente y me ayudó a bajar a mí dándome la mano. Entramos al lugar. Olía ligeramente a carne de vacuno y, cabe mencionar que soy vegetariana.
-Chris, yo…- se me escapó.
-Lo sé. Pediré una ensalada.- se encogió de hombros.
-¿Y para ti?- me interesé.
-Nada, hoy comí demasiado en el almuerzo.
-Si por demasiado te refieres a nada, entonces has reventado.- él rió.- Además, si me atacan y no tienes fuerzas ¿quién me va a defender?- añadí. No contestó a mi pregunta, pero si a la del dependiente.
-Claire, ves eligiendo un sitio, el que más te guste, ¿vale?- asentí y obedecí.
NARRA CHRIS
-¿Entonces es tu novia?- preguntó el chico de la caja en referencia a mi acompañante.
-Algo así.- la miré. Ella tenía la mirada perdida en la calle.
-Es hermosa. Hacéis buena pareja.- halagó.
-Ya lo creo.Si estuviéramos juntos, seríamos la pareja perfecta.- me volví.- ¿Y qué tal te va a ti, Billy Elliot?
-No es mi culpa que sacaran una película con mi nombre. Échale la culpa al director de la película o a mi madre.- desde que me dijo su nombre no podía dejar de llamarlo así.
-No puedo evitarlo, Billy.- sonreí de forma burlona. Suspiró y se limitó a responder.
-Me va bien con Michael.- solté una carcajada.
-Es que además sales con un chico que tiene el mismo nombre que el amigo de Billy Elliot.- no podía parar.
-Ya vale, Chris.- se cruzó de brazos, serio. Entonces llegó el pedido.- Espero que tu novia lo disfrute y que tú te atragantes.- dijo entregándomelo.
-Pero si me amas.- me defendí.
-En tus sueños, Tyler, en tus sueños.- lo dejé mientras soltaba otra carcajada. Caminé hasta la mesa donde estaba la dulce chica
-Tu ensalada.- se la extendí.
-Gracias.- tímida la cogió y comenzó a comerla. No dijimos nada en un rato hasta que ella soltó el tenedor y se llevó las manos a la cabeza.
-¿Claire? ¿Te encuentras bien?- me levanté y fui a su lado.
-No, es decir, si- se corrigió rápidamente.- Pienso demasiado. Le doy demasiadas vueltas a las cosas.- se presionó más las sienes con las manos y agachó la cabeza.
-¿Puedo ayudarte?- levantó la cabeza lentamente.
-Si.- respiró hondo y empezó.- Sigo sin entender porque Jackie decidió protegerme. ¿Por qué a mí? ¿Por qué ella? ¿Por qué tú?- sonó desesperada. Por propia experiencia, sé la tortura que supone la incertidumbre.
-Tú. Toda tú. Eres igualita a Claire.- sonreí al pensar de nuevo en ella.
-Será porque soy Claire.- dijo como si fuera tonto.
-Lo sé, pero no me refiero a ti. Jackie tiene una hermana gemela.- abrió mucho los ojos.- Se podría decir que era a la única persona a la que ama, a parte de a su madre. Su padre las separó hace cuatro años. Siente la necesidad de cuidar de alguien, ya que no puede hacerlo con su hermana, te eligió a ti. Básicamente, porque eres muy parecida a ella. Y no solo físicamente, vuestro carácter es, muy parecido.- narré.
-¿Y qué tenías tú con ella?- cuestionó.
-Menos de lo que me gustaría, es decir, nada. Claire aquí no llegó a salir con ningún chico y eso me incluye.- la miré directamente a los ojos.
-¿Tú…- tartamudeo.- tú sigues enamorado de ella?- dijo nerviosa. Se pasó un mechón de pelo detrás de la oreja y miró la inacabada ensalada.
-Alguien ha ocupado su lugar.- le alcé la barbilla con delicadeza para que me mirara.- Y ese alguien, Claire, eres tú.
NARRA CLAIRE
Después de su increíble confesión, junto nuestros labios, en el que sería para mí, mi primer beso. Esto no podía estar pasando, ¿y si nos pillaba Gary? ¿Me mataría después de violarme como amenazó? Temblé de miedo y Chris me pegó más a su cuerpo. Realmente con este chico se me olvidaba todo, pero lo estaría condenando a muerte. Me separé bruscamente de él en contra de mi voluntad.
-Esto no es buena idea, Christian.- me obligué a decir. Todo seguido, me levanté y corrí hasta la puerta de la salida.
-Claire, espera.- me cogió del brazo. Suspiré y me volví.- ¿Por qué no es buena idea?
-Lo sabrás, dentro de poco.- susurré.
-Por favor, Claire, no me hagas esto.- me abrazó y recostó mi cabeza en su pecho.- Sabes que también me amas, para que negarlo.
-No es por mí, Chris, es por lo que pasará si estamos juntos. Y no quiero que te ocurra nada malo.- murmuré cerca de sus labios.- No te vuelvas a acercar a mí o te matarán y para mí eso sería insoportable.- añadí. Me desprendí del abrazo y salí. Casualmente, cerca había un taxi, así que llamé la atención con la mano. Enseguida paró. Fue entonces cuando el chico reaccionó y corrió los pocos metros que nos separaban, pero ya era tarde. Me había metido en el taxi y me había dado la dirección de donde quería ir.- Arranque.- ordené al conductor y este piso el acelerador. Oí como gritaba mi nombre. Cerré los ojos con fuerza para evitar llorar. Acababa de dejar al que posiblemente fuera el amor de mi vida.
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