viernes, 15 de noviembre de 2013

Alone

Irlanda
Narra Jackie
-¡Tú no eres mi padre! ¡Dejaste de serlo en el momento en el que te casaste con esa zorra! ¿Por qué moriste tú y no él? ¿Por qué?- grité desde mi habitación con la puerta cerrada y tan cerca de ella que rozaba la punta de la nariz. Pegué un puñetazo en la pared de al lado.- Mierda.- maldecí. Calculé una semana con los nudillos hinchados, pero nada mejor que desahogarme con la pared antes de cargarme a Josh y a su mujer. No quería acabar en un reformatorio lleno de mierda y con mi única hermana odiandome por haber matado a su queridísimo padre. Me senté en la cama, tratando de tranquilizarme, pero desde que regresé de Atlanta cada vez era más difícil y, por tanto, más frustrante. Respiré hondo. Eran las ocho de la noche de un día de domingo. Me sería imposible dormir a esas horas. Si llamaba a Chris o a Sam, sería todo un suicidio, como escribir mi muerte. ¿Mi padre en el piso de abajo, cabreado y ebrio? Muerte asegurada. Maura había ido a visitar unos familiares de por la zona y no llegaría hasta las nueve y media. Acabé acostandome y fijar mi mirada en el techo. ¿Qué había hecho yo para que mi madre muriera? ¿Y para que mi padre se casara con otra mujer? ¿Por qué se había empeñado tanto en separarnos hasta conseguirlo? Sonreí. Gran idea la que se me había ocurrido. Me levanté de un salto y corrí hacia los altavoces. Conecté el móvil y dejé que sonara, a todo volumen, Alone de Falling In Reverse. A pesar de lo alta que estaba la música, no pude evitar oír pesados pasos subir por las escaleras. Al poco, golpeó la puerta con fuerza mientras gritaba.
-¡Haz el favor de bajar la música, Jackie! ¡No estamos en una discoteca! ¿Quieres que los vecinos vuelvan a llamar a la policía o qué?
-¡Cómo si quiere venir el mismísimo Papa a decirme que baje la música! ¡Además todavía no son las doce, así que la policía no les hará ni puñetero caso, Josh!- odiaba que lo llamara por su nombre. Me imaginé su cara roja de ira y sonreí satisfecha.
-¡Jackie Elizabeth Pullman, apaga la música o tiro la puerta!- siguió. Arrugué la nariz. Al igual que él odiaba que utilizara su nombre, yo odiaba que me llamaran por mi segundo nombre. No quedaba bien.
-¡Tírala! ¡Total, pagas tú la reparación!- tendría que partir la puerta en varias partes para poder pasar, ya que había echado la llave y la había atrancado mediante un ingenioso sistema que me enseñó Chris. Al otro lado se hizo silencio, solo se escuchaba a Ronnie Radke. Sabía lo que se proponía y era mejor salir de allí cuanto antes. La única salida que tenía era la ventana. Una vez más. Impulsé mi cuerpo y me cogí de la rama. El árbol que había frente a mi cuarto a veces no podría ser más oportuno. Quedé colgando unos segundos hasta que me solté y caí bien al suelo. Un hormigueo recorrió desde la planta de mis pies hasta la rodilla, pero lo ignoré para salir corriendo hacía el parque. Una vez allí, me senté en uno de los bancos. Extrañamente, la calle estaba desierta y hasta bastante tiempo después no me dí ccuenta del motivo. Sin darme cuenta, estaba completamente empapada. Maldecí en mis adentros por ser tan estúpida. Me libré de la paliza de mi padre pero habría ganado una pulmonía asegurada. Me calé la sudadera cuanto pude y abrigué mi cabeza bajo la mojada capucha. Suspiré. No sabía cuánto iba a durar esto y no estaba dispuesta a volver a casa con el peligro de que me arrearan con un bate de béisbol y quedar como, seguramente, habría quedado la puerta de mi habitación. Había sido un error cerrar la ventana detrás de mí. Bufé y me levanté. Había pasado demasiado tiempo para mi poca paciencia. Iba a enfrentarme y si se atrevía a pegarme, me iba a defender, por muy padre que fuera mío. Para mi suerte, Maura ya había llegado, por lo que la puerta de la entrada estaba abierta, ya que no le había dado tiempo a cerrarla. Josh se habría tirado a besarla como un salvaje. Pasé y cerré la puerta tras mi paso. Subí q mi habitación y me cambié para no enfriarme. Afortunadamente, la puerta estaba intacta, pero la música estaba apagada. ¡Claro! "Estúpida", me dije y me dí una bofetada." No lo pusiste en repetición. Idiota, idiota, idiota", como siguiera así, no me iban a salir las jugarretas que Sam tenía preparadas para mis hermanastros, que llegaban en dos semanas. Me puse el pijama y me metí en la cama. Me agarré fuerte a la almohada y ahogué un grito contra ella. El nuevo récord me dejó exhausta. Casi dos minutos seguidos gritando no le deparaba nada bueno a mi garganta. Así que paré y, por extraño que parezca, caí dormida.

*Lunes*
El teléfono de mi habitación sonó. Mentalmente me apunté matar a quien había interrumpido mi sueño. Tanteé con la mano hasta que dí con la calavera y descolgué.
-Seas quien seas, más vale que haya estallado una bomba y no tenga que ir al instituto o que han plagado las calles de minas antipersonas y no pueda salir de casa para que me llames a estas horas.- amenacé.
-¿Te he despertado?- soltó Sam.
-No, que va. Si te parece soy drácula.- gruñí.
-Son las siete y cuarto, me parece increíble que estés todavía durmiendo.- su voz iba de la diversión a la desesperación.
-¿Para qué me llamabas?- pregunté.
-Claire acaba de llegar.- dijo.
-¿Tan temprano?- me incorporé.
-Si, está sola, ¿voy?
-No.- ordené.- Vigílala, pero no te acerques.- dije más lento.
-De acuerdo.
-Y si surge cualquier cosa, me llamas. No te mato porque se trata de ella, pero a la próxima que me despiertes, prepárate, porque tengo en mente cientos de maneras de hacerte sufrir sin tocarte.- quizá no tantas, pero me gusta exagerar. Oí como tragaba saliva.
-A sus órdenes, jefa.- y colgó. Dejé el auricular en su sitio. Realmente, me encanta este teléfono, básicamente no me costó ni un céntimo, ya se imaginan. Me dí una ducha de diez minutos, pasé al vestidor y me vestí:




Nada más salir, sonó de nuevo el teléfono. Lo cogí con brusquedad.
-¿Si?
-¿Jackie?- reconocí su voz al instante.
-¿Qué ocurre, Claire?- me alarmé.
-Estan aquí, se están acercando a mí. Esto no me gusta, Jackie. Aléjate. No, por favor.- escuché como sollozaba y una voz masculina.
-No te vamos ha hacer nada que te vaya a doler.- dijo hipócrita. ¿Se cree que nací ayer?
-Suéltala, cabrón.- avisé.
-Ven y quítamela.- provocó. Colgué rápidamente. Empecé a jadear. Me venía otro ataque de ira. Cogí la mochila y me la colgué de un hombro. Bajé las escaleras de dos en dos, ya que la barandilla no resbalaba gracias a los productos de limpieza de Maura. ¡Org!
-Jackie, pronto conocerás a tus hermanastros…- empezó ella desde la cocina. Pasé de largo.
-Como si eso me importará.- interrumpí y dí un portazo. La sangre hervía en mis venas. Claire una de las catalogadas nerds. Pero era mi protegida, como mi hermana pequeña. Podría ser un clon de mi gemela, la verdad. Corrí cuanto me dieron las piernas. Ahí en la entrada, Claire estaba acorralada por Gary. Le besaba el cuello y ella estaba tensa. Hacía unos terribles esfuerzos por no llorar. Lo cogí por los hombros y lo separé de ella, dejándolo pegado a su lado. Agarré el cuello de su camiseta, logrando que se levantara dos dedos del suelo.- ¡Te dije que no volvieras a tocarla!- de pura rabia lo lancé escalones abajo. No habían más diez, por lo que el golpe no pasaría a mayores. Claire sofocó un grito poniendo una mano en la boca. Bajé los escasos escalones para llegar al chico, que se retorcía de dolor. Me acerqué a su oído.- Y a la próxima, te mataré.- me levanté y me dirigí a mi protegida, pero Sam intervino en mi camino.
-¿Para qué un guardaespaldas, si estás tú?- bromeó.
-¿Se puede saber donde estabas tú a todo esto?- cuestioné con los brazos en jarra.
-Ems…jeje.- se puso nervioso.- Yo…
-¿Sabes? No me interesa. A partir de ahora se lo diré a Chris. Seguro está encantado.- palideció.
-No, no, no y no.- negó.
-La que manda en esto soy yo no tú y si prefieres irte de putas, antes de cumplir un pequeño favor que te pedí, adelante. Olvídate, ¿ok?- me irrité y seguí mi camino hacía Claire.
-Mary no es una puta.- chilló. "Es verdad, pero es una animadora" pensé pero lo ignoré.
-Ven.- agarré de la mano a la chica y me la llevé al baño.- Sé que odias maquillarte, Claire, pero tendrás que hacerlo para disimular los chupetones.- asintió. Se mordia el labio inferior y tenía una expresión triste.- Oh, no, venga.- por impulso, hice algo que llevaba años sin hacer. Abracé a aquella criaturita débil e indefensa. Lloró todo lo que le dió los ojos.- Ya está, ya pasó.- Gary no había llegado nunca tan lejos. Claire se apartó.
-Lo siento.
-No importa.- dije con mi más sincera sonrisa y acariciando su larga melena castaña hasta la cintura.
-¿Nuevo look?- sonrió con tristeza.
-Si, nadie se fijó.- mi cabello rubio había adquirido el color del mar. Y la verdad, era el mejor que me había hecho hasta entonces.
-Te queda bien.- halagó.
-Por algo me lo hice.- dije obvia, aumentando mi ego, lo que provocó que ella riera.- Déjame que te tape eso.- ella estiró el cuello y dejó que pusiera tres capas de maquillaje sin rechistar. Una vez acabé, salimos. Apoyado en la pared estaba Sam.
-Jackie, déjame explicarte.- suplicó, pero me mostré insensible.
-Vete con tu puta.- mascullé, pasando de largo e internandome, junto a la chica, en la gran masa de adolescentes que iban entrando en sus aulas. Me llamó a gritos, pero los gritos de los demás ahogaron los suyos.
-¿Discutieron?- cuestionó una voz detrás de mí, acompañada de una risita.
-¿Tan obvio es?- respondí girándome y haciendo que mi compañera hiciera lo mismo. De reojo percibí como pasaba del pálido al rojo fuego al ver a mi amigo.
-No, hay que ser tan adivino como yo para saberlo.- se burló.
-Odio tu sarcasmo en un día malo.- rodeé los ojos.
-¿Y que pasó hoy?- se cruzó de brazos y levantó una ceja.
-Me despertó.- hice un puchero.
-No puedo creerlo.- dramatizó.- Despertó a la bella durmiente. Debería morir por ello.- a Claire se le escapó una risilla, pero paró en seco en cuanto le dediqué una de mis envenenadas miradas. Chris sonrió complacido.
-Como me vuelva a seguir, juro que hoy no acaba el día.- refunfuñé.- Voy a saltarme la primera clase, ¿te apuntas?
-¿Estás de coña? ¿Cuándo te he dicho que no a eso?- se encogió de hombros.- ¿Y tú, Claire?- se revolvió incómoda.
-Gary va ha hacer novillos en la primera clase, así que no.- sonó entristecida. Yo sonreí.
-Ese cabronazo dudo que volva a acercarse a ti.- añadí.
-Prefiero no saberlo. En clase me sentiré más protegida. No quiero que pienses que contigo no, quiero decir…- repuso. Solté una carcajada.
-Sé a lo que te refieres, tranquila.- sonreí.
-El timbre está por sonar, ¿qué tal si te acompañamos al aula?- propuso mi amigo para llamar nuestra atención.
-Por mí bien.- sonrió ella.
-En marcha.- corroboré. Nos despedimos de ella una vez llegamos y fuimos a la cafetería.
-¿Por qué ella?- soltó distraídamente Chris.
-Supongo que me recuerda a mi hermana.- sonrió estúpidamente.
-Si, a mí también me lo parece  - nos quedamos callados.- ¿Qué pasó con Gary?
-Volvió a intentarlo. Lo tiré por las escaleras de la entrada. Casi lo mato.- suspiré. Se puso serio y apretó los puños.- Por eso peleé con Sam, porque no había estado atento. Si no te importa…
-A partir de ahora yo la vigilaré, no te preocupes.- me leyó los pensamientos.
-Gracias.- susurré
-¿Quién lo iba a decir?- lo miré.- Jackie Pullman dándome las gracias. Suena bien. Esa chica te caló. Si ahora te viera pedir perdón me preguntaría donde quedó la Jackie que yo conozco.- bromeó.
-Imbécil- le pegué levemente en el hombro. Él rió con ganas.
-Nunca cambiarás.- saqué mi agenda y comencé a pasar las páginas fingiendo estar atentas a ellas. Me miró sin entender.
-Tienes razón.- su mirada de inconfundible confusión se notaba a kilómetros.- Nunca cambiaré. No está anotado en mi agenda.- estallamos en carcajadas. No había nadie, ni las cocineras. Hablamos hasta que faltaron diez minutos para que se anunciará la siguiente clase. Así que fuimos a por Claire. Afortunadamente llegamos antes que Gary. Acompañamos a la chica hasta física y poco a poco se despejó el pasillo. Entonces recordé la clase de lengua que nos tocaba compartir a Chris y a mí con el ser más idiota que Dios fue capaz de crear: Kyle. El que empezó todo lo de Claire.
-¿Nos podemos permitir retrasar media hora?- pregunté.
-¿Y cuando no?- fue su respuesta. Dicho y hecho, nos retrasamos media hora, para ser justa, fueron treinta y cinco minutos. Chris abrió la puerta como si tal cosa y entró sin permiso, seguido por mí.
-Señor Tyler y señorita Pullman, se llama antes de entrar y se pide permiso.- bramó la profesora.
-Como sea.- replicó mi amigo.
-Agradezca que al menos nos hemos molestado en venir, que por nosotros pasábamos, pero ¿sabe? No quiero suspender y tener que aguantarle esa mancha que tiene por cara.- añadí. Eché un vistazo rápido por toda la estancia. Chris ya se había sentado, pero no me iba a sentar al otro lado ni muerta, ya que estaba Kyle. Si yo no podía con él, Chris menos.
-Pullman, hágame el favor de sentarse de una maldita vez.- chilló.
-Hágame el favor de quitar a ese indigente de ahí y me sentaré.- él abrió los ojos sorprendido.
-¿Así la haría más feliz?- me miró entrecerrando los ojos, amenazadoramente. Me encogí de hombros.
-Podría ser, pero es que el conjunto que lleva atenta contra la moda.- repuse. Oí como se le escapaba una risita a Chris. Me crucé de brazos, desafiate.
-No todo es lo que queremos, Elizabeth.- explotó.
-¿Sabe qué? He perdido todo interés por su clase.- coloqué bien la mochila en mi hombro. Me dispuse a irme y al pasar por su lado susurré en su oído.- Pero ya veremos como vuelve a casa. ¿Qué le pasará ahora a su querido coche?- antes de que contestara seguí mi camino y cerré la puerta de un fortísimo portazo, tanto que la pared templó, amenazando con desmigajarse como el pan.
Me senté en los escalones de la entrada, saqué un cigarrillo, el cual suelo fumar de camino al instituto, y lo encendí. El humo llenó mis pulmones. Dejé volar mi mente. Hasta que noté una presencia a mi lado. Levanté la mirada y la ví extendiéndome un vaso de cafetería con una mano mientras en la otra sujetaba el suyo. Lo agarré y se sentó. No era capaz de mirarme, no hacía más que fijar su vista en el vaso.
-¿Hay algo que quieras contarme?- supuse con ternura. Soltó un largo suspiro.
-No logro entender porque yo.
-Explícate.- insté. Volvió a suspirar.
-¿Por qué Gary y Kyle me eligieron a mí? ¿Por qué tú decidiste protegerme?- se desesperó. Sus dedos tambolireaban frenéticamente, con un nerviosismo palpable.
-No puedo contestarte a la primera pregunta, pero no sabría explicar bien el porqué a la segunda.
-Inténtalo.- alentó con visible ilusión.
-¿De qué hablan mis dos chicas favoritas?- saludó Chris. Claire se puso roja.
-De eso mismo, de cosas de chicas.- tiré el cigarro al suelo y lo pisé sin miramientos. Él hizo caso omiso a mi comentario y siguió.
-¿Qué te toca ahora, Claire?- se volvió a ella.
-Literatura.- su tono rubí se intensificó ante tal pregunta. Cuando, tiempo atrás, le pregunté por esa reacción, me respondió que no estaba acostumbrada a juntarse con chicos y que le costaría. No objeté nada y cambié de tema.
-Nosotros tenemos...- me miró. Yo era la que me sabía el horario de clases de memoria.
-Arte.- gruñó.
-¿Podemos saltarnos también esa?
-Si, y no me volvéis a ver. Josh ya estará enterado de mis faltas en las dos clases y estará que echará humo por las oreja.- bufé. 
-De acuerdo, iremos.- frunció el ceño.
-¿Y ahora qué?- me irrité.
-Nada, que me gusta enfadarte.- sonrió. Nos miramos fijamente, sin siquiera parpadear, durante algunos minutos.
-Mañana tengo que hacer el traslado, así que no vendré.- Claire abrió mucho los ojos.- Tranquila, este gorila te protegerá en mi lugar. Dudo que se distraiga tanto como otros.
-Gracias, por tu parte, eso es un cumplido.
-Tómalo como quieras, como si quieres rebozarlo y métertelo por el culo, por mí.- me encogí de hombros.
-Será mejor que vayamos entrando, Jackie. Faltan menos de dos minutos para entrar.- sugirió. Asentí. Nos levantamos y entramos de nuevo. Chris se ofreció a acompañar a Claire, así que deambulé sola por los pasillos por cinco minutos.
-Ya podrías haberte retrasado un poco más. ¿Tan inepto que no sabías volver?- me burlé. Profirió algo que preferí no entender. Cuando llegamos, la profesora todavía no lo había hecho. Nos sentamos juntos, al final de la clase. No tardó en llegar la señorita Frendick, una mujer que no llegaría a los treinta años. En esa clase aproveché para echarme un sueñecito. Frendick estaba tan acostumbrada a nuestras siestas que había terminado por pasar de nosotros. Entre clase y clase, llegó la hora de comer, donde, claramente, me metí descaradamente con la nueva novia de mi antiguo amigo. Lo que ocasionó una pelea y mi expulsión inmediata, ya que él es intocable. Llamaron a mi padre para que viniera a recogerme y Chris se ofreció a hacerme compañía mientras lo esperaba. Pero a recogerme a dirección no vino mi padre. Era un chico castaño,  medianamente alto y con una barba bien cuidada de una semana. Sus ojos eran azules y su expresión relajada. Si es quien creo que es, ¿que mierda hace aquí? ¿No llegaban la semana que viene? Chris me miró confundido y yo me obligué a asentir. Aquel era uno de mis hermanastros.

4 comentarios:

  1. Holuuuuuuuuuuuu.,!! dfñldghadshgf me encanto el capii.! Uii realmente Jackie tiene actitud ;) MM bueno me pediste una descripción asi que bueee primero la fisica: Soy bastante alta mido 1,74 tengo 16 piel blanca, pelo castaño y delgada ah y cierto unos ojazos color caca LOL xDD
    Y bueno despues en lo emocional soy antisocial see odio la gente puedo contar a mis verdaderos amigos con el puño de una mano emm... la mayoria de las veces soy algo descarada o "cara dura" si algo me molesta te lo digo voy de frente, no me gustan las mentiras, soy fria y segun mis promedios en el colegio bastante inteligente :) eso si tambien tengo mi lado sensible pero solo la musica y los libros pueden sacarme ese lado :D Tengo un buen sentido del humor con mis amigos hago todo tipo de payasadas y digo milllones de estupideces por minuto xDD Puede ser que sea antisocial que no me guste mucho las fiestas y esas cosas pero suelo ser simpatica pero solo hasta ahi nomas...
    Bueno angy te dejo son como las 2 de la madrugada en mi pais xD ah me olvidaba ...
    Un pedido? Podrias arreglar para que cuando este leyendo no se me dificulte, porque veras es como que cuando se lee el fondo de confunde las letras y no deja leer muy bien del todo y cuesta...
    Ahora sii un besooo grandote espero que la sigas pronto :)
    Byee

    LoVe... LoVe...

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    1. Estoy en ello, estoy en ello. Es q mi madre no me deja coger el ordenador y arreglar eso con el móvil es difícil, ya q tengo q volver a escribir todo y bueno, q en cuanto tenga el ordenador, lo primerísimo q voy ha hacer va a ser arreglar lo del fondo. Y si, Jackie tiene muuuucha actitud. Yo conozco personas así y, no sé allí, pero aquí se las llama "mujeres de armas tomar" una expresión algo extraña y sin mucho sentido, pero es graciosa;)

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  2. Aiii pero com mencantaaaaaaaaaa:) aii deuu esta moolbee i.. Es el Greg?

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    1. M'encanta q t 'encante, de veres. :)) gràcies per comentar

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