sábado, 14 de diciembre de 2013

When I Grow Up

Buenos Aires, Argentina

Narra Ela.

En el instituto quedé con George para esa misma tarde en su casa. Me invitó a ir a su casa, ya que tenía que hacer algunas cosas allí. A pesar de que mi prima me dijo que lo hiciéramos en el apartamento. Incluso me invitó a comer. Obviamente, acepté. Fuimos juntos hasta su vivienda. No podía mirarlo a la cara, ni dejar de sonrojarme. Su casa dejaba mucho que desear, era pequeña, humilde y algo vieja, pero se notaba un ambiente hogareño. En pocos lugares me había sentido tan…en casa. Su madre era la persona más dulce con la que me había cruzado después de mi prima, claro. Después de comer, subimos a su habitación, no sean malpensadas, porque allí estaríamos más tranquilos.
-¿Te importa si me quito la camiseta?- pidió permiso, que mono.
-Obvio, estás en tu casa.- sonreí. Respondió a mi gesto y se la quitó. Tragué saliva. Me costó apartar la vista de sus marcadas abdominales.
-¿Empezamos?- sugirió.
-Claro, claro. ¿De qué quieren qué vaya el trabajo?- pregunté.
-Yo había pensado hacerlo de algo que nunca antes se haya hecho.- nos quedamos pensando.
-En biología hay poco donde escoger en ese sentido.- observé.
-Eres inteligente, seguro que se te ocurre algo.- halagó, de manera que me sonrojé.
-Por ahora, mi mente está en blanco.- reí nerviosa.
-Si prefieres que me cubra no tengo problema.- dijo.
-No, no, no.- me apresuré a decir.- Es decir, tú estás más cómodo así, es tu casa, no me molesta que no lleves camiseta, pufff, para nada.- añadí nerviosa.
-Si tanto te gusto, ¿por qué no me lo dijiste desde un principio?- se acercó a mí.
-Yo…yo.- balbuceé.
-Ela, nunca quise ser el amor inalcanzable de nadie. Y más si esa persona es de la que llevo enamorado desde preescolar.- confesó. No podía ser yo. Nos conocimos en secundaria. No pude evitar derramar una lágrima, que sequé rápidamente con el dorso de mi mano.
-¿Quieres que te ayude a conseguirla?- antes de obtener una respuesta, mi móvil sonó.

Narra Belu

Necesitaba hablar urgentemente con mi amiga, así que la llamé.
-¿Si?- contestó.
-No miraste el identificador, ¿verdad?- adiviné.
-¿Dónde está la cámara?- se burló. Yo reí.- ¿Para que llamabas?- preguntó dulcemente.
-Estas en el apartamento, ¿no? Necesito hablar contigo.- informé, dándole a mi voz un toque de impaciencia.
-No, pero enseguida voy para allá.- colgó. Me dirigí al apartamento. Justo en la puerta me topé con Claire.- Casualidad, amiga.- sonrió.
-Vaya que si, pero hablaremos más tranquilas arriba.- eludí.
-Como quieras.- se encogió de hombros.

Narra Ela

-¡¿Se puede saber dónde te metiste anoche?! Estás con el gilipollas de Chris, ¿verdad, Claire?- gritó mi interlocutor.- Mala puta, ¿ya te lo tiraste? Tus padres te están buscando por todas partes. Mira que eres zorra.- de la impresión no podía contestar, pero al decir lo último, reaccioné.
-Oye, amigo, te aconsejo que te tranquilices. No soy Claire, mi nombre Ela, para tu información. Ya podrías ir preguntando con quien hablas, gilipollas.- contesté.
-Para tu información, mi nombre no es gilipollas, es Gary.- replicó.
-¿Enhorabuena?- hice como si no me importara. Espera, pero su voz, su nombre…- ¿no serás por casualidad Gary Sullivan?
-¿Qué pasa si lo soy?- respondió.
-¡Pedazo de hijo de puta!- George se sobresaltó ante mi grito.- ¿Cómo te atreves a llamarme, hijo de la gran perra? Por lo visto no tengo suficientes problemas, que te han querido añadir a mi lista.- bufé.
-¿Ela? La madre que te parió. En cuanto te vea, juro que te mato. Le harás compañía a tu puta tía.- gritó.
-Ojalá y te mueras. No eres más que un estorbo de la sociedad. Y como vuelvas a nombrar a mi tía, me encargaré de partirte la cara.- amenacé.
-Tranquila, de eso se encarga tu prima. Ayer casi me mata.- informó.
-Que pena que no lo consiguiera.- murmuré y, acto seguido, colgué. Comencé a respirar con dificultad. Algo se amontonaba en mi garganta, asfixiándome.
-Eh, eh, ¿quién era?- el chico me cogió en brazos y me acostó en la cama.
-No, no puede volver.- susurraba mirando la nada.- Él no puede estar aquí. Claire…Belu…estan en peligro…está aquí.- creo que comencé a delirar.
-No, Ela, estoy yo, no él. Te prometo que no os pasará nada malo.- prometió. Lo miré con la vista totalmente vacía.
-No prometas cosas que después no vas a poder cumplir. Él volverá a por ella. Se la llevará, me la arrebatará y no podré verla más.- intenté acompasar mi respiración con los latidos de mi corazón, pero era imposible. Podía rastrear la llamada y llevarle directamente hasta Claire. -No tendría que haber atendido al teléfono.- me repetí una y otra vez. No podía parar de dar vueltas en círculos por la pequeña estancia. George me sostuvo por los hombros y clavó su mirada en la mía.
-Sea quien sea, no se va a acercar a ti, porque soy capaz de todo.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Fuck The System

Irlanda

Narra Jackie

Odio a ese hombre, simplemente, lo odio. Es un indeseable. Ahora resulta que como no habían habitaciones suficientes, ha metido un degenerado en mi cuarto, ¡en mi cama! ¿Degenerado por qué? La mayoría del tiempo dice cosas que no tienen sentido y hace reír a todos, menos a mí, obviamente. Ya, nada más llevó, empezó mal.

Narra Niall

Vale, creo que no tuve la mejor de las presentaciones con Jackie, pero lo único que le faltó fue darme una patada en el culo.

FLASHBACK

Recorrí la casa en busca de una habitación libre, pero casualmente, estan todas ocupadas. Abrí la primera puerta que vi y observé la habitación. Era oscura, tétrica, un escalofrío me recorrió la columna vertebral. Del baño contiguo, incorporado a la habitación, salió una chica, que debo admitir que me habría lanzado a por ella de no ser por su amargo carácter.
-Vaya, y pensar que no existían las diosas.- llamé su atención. Ella frunció el ceño.
-Mira por donde, yo creía que los gilipollas solo existían en los cuentos de hadas, pero Papa Noel me engañó y resulta que tengo uno delante.- contestó. Debo admitir que nunca se me habría ocurrido esa vacilada. Enarqué una ceja.
-Vaya, la Venus tiene carácter.- sonreí.
-No sabes cuánto.- intervino Greg.- He tenido que ir a recogerla al instituto. Según me contaron, estuvo por matar a uno.
-Y lo habría conseguido de no ser por el idiota del director. Tened cuidado, estoy de mala leche y lo que no le hice a Sam puedo haceroslo a vosotros.- amenazó entrecerrando los ojos.
-Elizabeth...- suspiró a nuestras espaldas de forma cansada. Vaya, un nombre demasiado dulce como para pertenecer a una chica tan…borde.
-Josh, te recuerdo por enésima vez que no soy Elizabeth, soy Jackie.- dijo lentamente, como si fuera imbécil. Ya decía yo que algo no cuadraba.
-Y yo te recuerdo que soy tu padre y que tu madre te puso ese nombre para que fuera utilizado.- bramó. El rostro de ella se encendió, se volvió completamente rojo.
-No mereces ni mencionar su nombre. No la merecías, ni a ella, ni a Claire, ni siquiera a mí. No mereces que te llamé de ese modo en el que me pides, ni que viva contigo.- gritó.- Sepa usted que en cuanto sea posible no volverá a saber nada más de mí en su puta vida.- la vena de su cuello amenazaba con explotar. Jadeaba de ira. Me acerqué a ella e intenté calmarla pasándole un brazo por los hombros, pero ella se apartó bruscamente.- Fuera de aquí, ¡ya!
-Muy bien, Jackie.- remarcó su nombre.- Solo venía a avisarte de que mientras tus hermanos estén aquí, tendrás visita en tu habitación.- ella bufó, pero su padre la ignoró.- Ves haciendo un hueco en tu cama y en tu armario. Niall se quedará contigo el tiempo que esté en esta casa.
-Como me odias.- siseo.- La habitación de Claire vacía y en la mía dos personas compartiendo cama, ¿no? Ella estaría encantada de ceder su habitación, pero claro, ni siquiera sabe que has sustituido a mamá.- atacó sin piedad. A grandes pasos, el hombre llegó hasta ella y le cruzó la cara. Ví en los ojos orgullosos de la chica, un atisbo de tristeza y de dolor, pero eso fue momentáneo, ya que su máscara de indiferencia envolvió su rostro. Se alejó de él. Y con el teléfono de la habitación llamó.

FIN DEL FLASHBACK

Llamó a un tal David, un policía que había sacado a Jackie de varios líos. "Te voy a deber una más, amigo" dijo nada más contestaron en la otra parte de la línea. Dijo que Josh la maltrataba y que esta vez tenía testigos. Su padre comenzó a gritar como loco. Esa noche aparecieron dos agentes para tomar declaración y se llevaron a Josh. Por la mañana estuvo de vuelta. Llamé a los chicos, necesitaba contarles lo que había pasado y de paso que me ayudaran con una duda, que era, ¿de qué me es familiar Jackie?

Narra Jackie

Era por la mañana. Las once cuando me desperté. Arrastrando los pies fui al baño y me dí una larga ducha. A la hora y media salí. Me vestí:

Y llamé a Chris. Extrañamente no me cogió el teléfono, así que decidí hacerle una visita. Oí voces que provenían del comedor. Seguramente el idiota ya habría traído a sus amigos.
-¿Te vas sin desayunar?- preguntó el mismo, asomándose. Con él, se giraron cuatro cabezas más.
-¿Tú que sabes que escondo en mi habitación? Por si lo quieres saber tengo hasta explosivos.- dejé caer. Abrieron mucho los ojos y uno levantó una ceja.
-¿Dónde te vas?- interrogó otro.
-Eso no es de vuestra incumbencia.- lo fulminé con la mirada. Dí media vuelta, pero me lo pensé mejor y volví a girarme hacía ellos.- Pero, si me llevaras, te lo diría, Niall.- remarqué su nombre para que quedara claro que solo me dirigía a él.
-Imposible, le quitaron el carné por conducta temeraria.- bromeó uno. Lo que hizo que los tres rieran.
-Cierra la boca, Styles. Solo estrellé el coche y a quedado reducido a mierda.- protestó. Bufé.
-Da igual, ya me buscaré la vida.- subí a mi cuarto a buscar el dinero que me había sacado en el tráfico de droga en el que me había metido estando en Atlanta. Pocas veces lo utilizaba, ya que me avergonzaba haberme sacado el dinero de esa manera. Había ganado como tres millones de dólares en una operación de las gordas. Todavía me quedaban un par de millones escondidos en alguna parte de mi habitación. Lo tenía repartido por toda ella. Empecé a buscar. En el armario, en la cómoda, bajo el colchón, en el baño. Gruñí. Me incliné para mirar bajo la cama y en eso que tocan a la puerta. Me levanté y abrí. Ahí estaba uno de los amigos de mi hermanastro.
-¿Quieres qué te lleve yo? Mi coche está aparcado ahí mismo, podemos...- comenzó.
-Vamos.- interrumpí. Me miró confundido.
-Liam Payne.- se presentó.
-Uno de los anónimos ya tiene nombre.-solté sin mirarlo mientras bajabamos.- El idiota ya os habrá hablado de mí. Así que no necesito presentación. Siento curiosidad por lo que os habrá dicho. Bah, en realidad no me importa en absoluto.- moví una mano con desdén.
-Vaya.- fue lo único que dijo. Entré de nuevo en el comedor.
-Pardillos, me voy. No esperéis a mamá para la cena.- sonreí con falsedad.
-Pero si apenas es la hora de comer.- chilló uno de ojos azules.
-Tienes razón. No me esperéis para acostaros. Si queréis montaros una orgía, procurar no hacerlo en mi habitación, porque acabareis muertos.- grité desde la entrada. Liam rió por lo bajo.
-¿Tanto nos odias? Es decir, la gente nos juzga sin conocernos y, bueno, nos dicen de maricones para arriba, ¿te dimos esa impresión desde el principio?- cuestionó.
-¿La gente? ¿Maricones? ¿Tan ilustres figuras sois para el mundo? A mí me parecieron lerdos, no maricones.
Me caen mejor.- respondí metiéndome en la parte del copiloto.

-¿No sabes quiénes somos?- se sorprendió. Me encogí de hombros.
-Sé que sois, no quienes. Apenas sé el nombre de uno, el tuyo y el del idiota.- contesté. Todavía no había arrancado.
-Styles no es un nombre.- rió.- Su nombre es Harry. El que te preguntó donde ibas es Zayn, Zayn Malik. El que ha chillado como una niña es Louis Tomlison. ¿Enserio no sabes quienes somos?- volvió a preguntar.
-Gran Avenida, 53.- indiqué. Encendió el motor y se puso en marcha.- No sé quienes sois Payne. Una panda de idiotas, pero aparte de eso…no sé.
-¿No has oído hablar de One Direction?- interrogó.
-Si, a Claire un par de veces, pero no la escucho, se pone histérica. ¿Los conoces? ¿Sois sus teloneros?- lo miré.
-Nop, somos One Direction.- sonrió. Y a mí ne dió por reír.


lunes, 9 de diciembre de 2013

Bad Boys Love Good Girls 2/2

Llegué al estudio y sin cambiarme ni nada, me acerqué a la barra y empecé a calentar. Necesitaba desahogarme bailando. Era mi tranquilizante. Después de estar toda la tarde moviéndome, agotada, me dirigí a mi casa, a dos manzanas del estudio. Con las llaves abrí la puerta y entré a casa.
-Ya estoy aquí.- grité desde la entrada. Dejé el abrigo en el perchero y pasé al comedor. Estaban mis padres sentados juntos en el sofá, dándose la mano y sonrientes, raro en ellos. De espaldas a mí, sentado, había un chico que en cuanto me oyó se giró y se me paró el corazón. Se evaporó todo el aire de mis pulmones y retrocedí dos pasos.
-Hija, ven y siéntate.- me dijo mi madre con una sonrisa.
-Estoy cansada, iré a mi habitación.- intenté escapar hacía mi lugar favorito, pero Gary me lo impidió.
-Solo vamos a hablar, Claire.
-¿De qué?- tragué saliva.
-De tu boda, hija. Ya es hora de ir aclarando detalles. Tu prometido ha tenido el detalle de venir a presentarse y a ofrecer su ayuda.- sonrió mi padre.
-¿Mi prometido? ¿Él es mi prometido?- abrí los ojos desmesuradamente.
-Si, así es.- respondió él. Giré sobre mis talones y corrí escaleras arriba en busca de refugio, de escapatoria. Llegué a mi habitación y me lancé a llorar a la almohada. No podía creer lo que pretendían hacer mis padres. Cuando me hube tranquilizado intenté coger el teléfono, pero Gary abrió la puerta a tiempo como para no completar mi acción.
-Vete.- ordené en un susurro y apartando mi mirada de él.
-Lo siento, muñeca, pero a partir de ahora mando yo.- sonrió burlón.- ¿A quién pensabas llamar? ¿A tu amor pasajero? Él no me hará nada y lo sabes.
-Pero Jackie si.- me incorporé quedando enfrentada a su persona. Soltó una carcajada.- No entiendo tu risa. Estuvo a punto de matarte una vez. No entiendo porque no lo haría.
-Kyle se ocupará de ella. Créeme, no me volverá a tocar en su vida.- oído de su boca, me esperaba lo peor para mi protectora.
-Tratándose de mí, nada la podrá parar. Solo la muerte.- indagué. Sabía de la estupidez del hombre y con un juego de palabras le podías sacar cualquier cosa.
-Si hace falta la mataré, Claire.
-Todo esto es por dinero, ¿no es así? Todo esto es el dinero de mis padres y de los que algún día seré heredera y dueña.- le grité.
-Si, muy bien, eres inteligente, una chica muy lista.- se acercó a mí.- Tienes una fortuna, nena, toda una fortuna de la que me gustaría ser dueños. Tienes todo lo que yo quise. ¿Por qué crees que te quiere Christian, sino es para sacarte el dinero?- cuestionó.
-Él es diferente a ti. No le importa el dinero, él se fija más allá.- lo defendí.
-¿Ah, si? Más allá es el físico, ¿verdad? Es solo se quiere a si mismo, abre los ojos de una maldita vez, nena. Está todo el día tras la inútil de Jackie.- contradijo.
-No te voy a permitir que hables así de ellos.- chillé. Él se cayó, pero me dió su móvil.
-Llámalo. Verás como todo lo que digo es cierto.- dijo. Miré el aparato y lo cogí. Tragué saliva y marqué el número de Jackie.- De paso, diles lo de la boda. Están invitados.- dicho esto se echó a un lado.

CONVERSACIÓN TELEFÓNICA

-¿Si?- contestó Jackie desde el otro lado.
-Jackie, soy Claire. ¿Estás con Christian?- pregunté con voz temblorosa.
-No lo veo desde ayer. ¿Por qué?¿No está contigo?- se interesó.
-No, ya llegué a casa y estoy- me interrumpí a mí misma al mirar por la ventana y ver al chico por el que preguntaba.- Estoy bien. Ahora tengo que colgar.- mi prometido me miró sin entender.

FIN CONVERSACIÓN TELEFÓNICA

Le tiré el móvil y salí de la habitación, de la casa hasta llegar a los jardines de la misma. Ahí estaba él. Me abalancé a sus brazos, me refugié en ellos y él aceptó de buen grado.
-Mi pequeña.- susurró acariciando mi cabello.- Algo no va bien, ¿verdad? Pero saldremos de esta. Lo prometo. Juro que todo volverá a estar bien y que podremos estar juntos.- posó delicadamente sus manos en mis mejillas. Negué con la cabeza y las primeras lágrimas empezaron a caer.
-Está vez es diferente, Chris. Mis padres me han prometido.- lo miré.- Con Gary.
-¿Está...-empezó.
-Está en la casa- afirmé.- Vámonos cuanto antes, Chris. Necesito escapar. Tengo catorce años, no tengo necesidad de casarme tan pronto, amor.- se me escapó. Sonrió complacido.
-Vamos, princesa. En mi casa creo que hay un hueco.- agarró mi mano, de vuelta a la motocicleta. Me monté, esta vez con más confianza en mi acompañante. Arrancó y salió a toda velocidad. Llegamos a un bloque de apartamentos bastante moderno y lujoso.- Antes de morir, mis padres me dejaron una buena herencia. La mínima cantidad la invertí en comprar un lugar en el que vivir. Mensualmente, pago a una asistenta para que me haga la compra, limpie y demás. Todavía me queda algo, pero la mayor parte la gasté.- contó mientras entrábamos.
-¿En qué, si puedo saber?- pregunté entrelazando mis dedos con los suyos.
-En buscar a mi hermana pequeña. Escucha, se que esto te parecerá raro, será nuevo para ti y dudo que lo lleves tan bien como hizo Jackie.- se paró enfrente de mí. Abrió la puerta del apartamento y entramos. Nos acomodamos en el sofá y él comenzó.- A mis padres los mataron hará como dos años. ¿Recuerdas el caso del incendio en pleno océano?- asentí.- Ese día lo recuerdo como si fuera ayer. Me escapé de casa, había peleado con mis padres. Mi hermana, Nancy, tenía cinco años. Fueron a buscarme, creyeron que estaba en la costa. En una de las curvas, un camión los empujó al mar. No pudieron salir. De pronto, inexplicablemente, el coche estalló, se prendió en llamas dentro del agua. Todavía no dan una explicación a tal hecho. Cuando consiguieron recuperar el coche, solo encontraron dos cuerpos, Nancy no apareció por ningún sitio. Me siento culpable por lo que pasó. La busqué por tierra, mar y aire. Contraté espías, detectives e investigadores, pero nada dió resultado. Odio sentirme impotente.- se tranquilizó un poco, respiró hondo y prosiguió.- Mi padre era un traficante de droga muy conocido en ese mundo, y mi familia tuvo que pagar por su culpa. Claire, quiero que sepas que yo no soy así. Yo también necesito cuidar de alguien y de sentir que ese alguien me quiere. Necesito recuperar a esa hermana que tan poco tuve. Creo que por eso me gustan las chicas inocentes, las que demuestran tan poco por fuera y tienen tanto por dentro. Chicas como tú, pequeña.- pasó un mechón de pelo detrás de mi oreja.- Ahora estás a tiempo de irte y volver con tu familia, disfrutala tú que la tienes.
-Nada podrá hacer que cambien mis sentimientos, Chris. Debería de disfrutar de mi familia, si. Pero lo único que le haría felices a mis padres sería verme casada con alguien de "provecho", de alguien como Gary. Mis padres se ponen los cuernos mutuamente y creen que no lo sé. Créeme, no podría disfrutar de mi familia tal y como estan las cosas. En cuanto se enteren de que he escapado, llamarán hasta el FBI para buscarme. Y no es porque les importe mi protección, seguridad, salud y demás, sino porque tienen un acuerdo con el que ganarán otros cuantos millones a mi costa. No tienes porque tenerme ninguna envidia en ese sentido. Te amo, Chris, y mientras eso siga siendo así, nunca jamás me iré de tu lado por mi propia voluntad.- le acaricié la mejilla dulcemente.
-Te tendrán que arrancar de mis brazos.- sonrió aliviado. Me aproximé a él y lo besé. El beso fue tomando temperatura. Con delicadeza, me tumbó en el sofá y él se puso encima de mí.
-Te amo, te amo, te amo.- susurré cuando empezó a besar mi cuello.
-Más de lo que te amo yo, es imposible.- susurró sobre mis labios, para volver a ellos.

jueves, 5 de diciembre de 2013

:(

Little Babies,
como sabréis el día 30 de noviembre se nos murió el actor y protagonista de Fast and Furious, Paul Walker. Para rematar la semana, también se nos a ido un premio Nobel de la Paz, Nelson Mandela. Q descansen en paz ambos, desde nuestro pequeño corazón les mandamos a las familias nuestro apoyo y nuestro pesar por ambas muertes. Que en el cielo vivan eternamente.
Mañana, en el firmamento aparecerá una estrella más, porque el cielo la arrancó de la tierra.
PD: esto también por el amigo de Paul Walker, que también murió en el accidente. Nadie lo recuerda y la mayoría piensan que iba solo. Que su alma descanse en paz R.I.P

martes, 3 de diciembre de 2013

COMUNICADO

Babies, lamento decir esto, pero el problema q tengo con blogger no se soluciona y no puedo subir los caps -_-  estoy seriamente cabreada con blogger por ello. Espero que se solucione cuánto antes porque parece q me tenga manía algunas veces. Los subiría con el ordenador, pero no me aparecen ni cómo q existen, así q, en cuanto pueda maratón XP

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Red

Harrow School, Internando de Londres

Narra _______
Hoy se cumplen cuatro meses de la huida de Claire. El día de su cumpleaños llamó su padre, pero se llevó la sorpresa de que no estaba. Se puso hecho una furia al enterarse. La directora lo tranquilizó diciendo que todo estaba a manos de las autoridades. Pero no sabían por donde buscar. Si, por lo menos yo tendría una remota idea de donde podía estar, no habría dudado en decirlo. Pero estaba igual o peor que los demás. Aquí era como mi mejor amiga, ya que aquí son todas muy ¿pijas? ¿Creídas? ¿Consentidas? ¿Mimadas? ¿Caprichosas, niñas de papá y mamá? Yo soy una completa antisocial. Mis padres no son muy ricos que digamos. He conseguido estar aquí gracias a una beca. En cuanto la ví, supe que era diferente.

FLASHBACK

Ella no levantaba la cabeza con superioridad como las chicas que nos rodeaban. En su mirada, fija en el suelo, se podía adivinar un terror atroz. Me acerqué a ella y le toqué el hombro para avisar de mi presencia. Levantó la cabeza, tímida y me dedicó una amplia sonrisa. Me presenté.
-Soy ______ _______, siempre es agradable ver caras nuevas.
-Encantada.- se calló.- ¡Lo siento! Claire Pullman.- estiró el brazo para estrecharme la mano.- Es que no estoy muy acostumbrada a presentarme. Solía hacerlo mi hermana por mí. Acompañado de un "y como le hagas algo, te mataré".- rió y la imité.
-¿Es mayor que tú, tu hermana?
-Sip, por diez minutos.
-¿Mellizas?
-Nop, gemelas.- sonrió.
-¡Igual que Bill y Tom Kautliz!- no pude evitar exclamar. No puedo decir que sean mis ídolos, pero me gustan bastante. Ella volvió a reír.
-¿Tienes hermanos?- preguntó esta vez, pero mi respuesta no llegó ya que Kelly se metió por enmedio.
-¡______! ¡Aléjate de ella! ¡Por Dios! Siento que hayas tenido que aguantarla, querida,  es muy pesada.- masticaba su interminable chicle. Claire se giró hacía ella y la miró como su fuera de otro mundo.
-¿Y con quién tengo la desgracia de gastar saliva? -habló con superioridad. Kelly la miró escandalizada.
-¿Sabes acaso quién soy?- chilló.
-Por algo te he preguntado.- respondió obvia.
-Soy Kelly Bross, hija del senador Bross de Nueva York.
-Lo siento, su alteza.- dijo con burla acompañado de una reverencia exagerada que me hizo reír.- ¿Sabe? Ya que es de Nueva York, se podría volver para allá. No creo que te echemos de menos aquí.- añadió descaradamente.
-¿Se vio chica más insolente?- se llevó una mano al pecho.- Parece mentira que de tan buena posición salga algo como tú.
-Por eso, cuando aprendas a que la Tierra no gira en torno a ti, por algo está el Sol, serás digna de que te mire.- sonrió con suficiencia, dió media vuelta y desapareció entre la gente. Estuve buscándola por horas, parecía que se la había tragado la tierra. Al ser el primer día, no teníamos clases hasta el día siguiente. Me dirigía a mi habitación cuando una puerta a mi lado se abrió, una mano me cogió del brazo y me empujó dentro. Cerró la puerta de portazo y se sentó en el suelo, con la espalda apoyada en la pared. - He vivido tres meses sin mi hermana, me las tengo que ingeniar para defenderme sin recurrir a la violencia. A Jackie… no le importaba si hería los sentimientos de la persona a la que insultaba, pero yo no soy así. Me duele como me miran y después no puedo evitar echarme a llorar y sentirme una mierda.- pegó las rodillas al pecho y las abrazó. Me acerqué a ella y le acaricié el pelo dulcemente cuando las primeras lágrimas amenazaron con derrumbarla.
-Me gusta la mechas rojas que llevas.- susurré para sacarle una sonrisa, que para mi satisfacción, me dedicó.
-Tu pelo también es precioso.- halagó.
-Te gusta el rojo, ¿no?- cuestioné. Pretendía distraerla y que no pensara en lo que había hecho, a pesar de que yo no le veía pega. Kelly necesitaba que le bajaran los humos y de la nube de colores en la que vivía.
-Si.- asintió.- A Jackie también le gusta mucho el rojo. Lo combina con negro y colores oscuros. Yo prefiero con colores más vivos.

FINAL FLASHBACK

En cuatro años no paró de hablarme de su hermana. La única información que conseguí sacar fue en comparaciones que hacía entre ellas. Siguió vacilando a Kelly y llorando por las noches por su causa. Hice unos arreglos con el director para que cambiaran a Claire a mi habitación. Me toca quedarme en el comedor con las cocineras para fregar los platos los días que no teníamos clases por las tardes y por las noches después de la cena. Eso durante un año, ya que después cambiaron de director a directora y ella me absolvió del pacto, dejando que mi amiga se quedara conmigo y quitándome la fregada diaria de platos. Ahora no tengo nada a lo que aferrarme. Bueno, miento. Para mi desgracia, estoy jodidamente enganchada a un chico de enormes ojos azules y cabello rubio que dice ser familia directa de los Styles. Me gusta, si, mucho además, pero no me creo nada. Se llama Jamie, pero su apellido es McGregor, no Styles, como el famosísimo cantante de 1D. Entre Claire y él siempre había un continuo pique, pero desde que desapareció no deja de preguntar si sé algo de ella. Cuando me pregunta está nervioso y no es capaz de levantar la vista de sus manos, que se retuercen sin descanso. Mi respuesta siempre es la misma. Él suspira resignado, pero nunca se cansa de preguntar. Espero que ella esté bien y que, algún día, pueda volver a verla, pueda explicarme porqué se fue. A lo mejor no me quiso decir porque no confiaba lo suficiente en mí. Es desconfiada. Pero, aún así, no puedo evitar echarla de menos

martes, 19 de noviembre de 2013

Disculpas

Hay dos temas a tratar:
1. Decidí añadir el personaje de ______ ya que me dijeron que así os sentís más identificadas. (Lo siento, Lulú, por lo de la descripción). No añadiré descripción de rayita, ya que cada una sabe como es.
2. Puede, PUEDE, que suba capítulo los lunes, ya que tengo tiempo para hacerlo el sábado y el domingo. Haré todo lo que pueda por subir, pero no prometo nada.
Kisses. Las amo

lunes, 18 de noviembre de 2013

Cualquiera puede ser idiota, pero hay gente que abusa de ello

Buenos Aires, Argentina

Narra Ela

Llegué al apartamento donde vivía con mi prima y con Belu. Ella era amiga mía, nos fuimos a vivir juntas, pero no tenemos la misma complicidad que tienen ellas. A nuestra amiga le tocaba turno de noche en el hospital en que estaba de prácticas, así que no llegaría antes de las siete de la mañana. Yo todavía voy al instituto, tengo quince y me gustaría estudiar para periodista. Entré al apartamento y dejé las llaves en el recibidor. De la cocina provenía un empalagoso olor a chocolate. Siempre se le dió bien eso de cocinar, a diferencia de mí, pero desde el embarazo parece otra, no la reconozco, es como si fuera otra persona. Caminé hasta donde provenía el horripilante olor y vi a mi prima a tres fuegos.
-¡Claire!- chillé al ver el desastre que había ocasionado.
-Ela, lo siento, de verdad, no sé que me pasa se echó-las manos a la cabeza, escandalizada.
-Tranquilízate, prima. Solo ha sido un despiste.- la calmé.
-Si, uno detrás de otro.- se apresuró a recogerlo todo.- ¿Qué tal te fue el día, pequeña?- cuestionó mientras fregaba lo que había utilizado. Cogí una manzana, me senté en una de las altas sillas, tipo las de bar moderno, y comencé a morderla.
-Nada especial.- me encogí de hombros con visible desinterés.
-¿Qué ocurrió con Parker al final? ¿Se achanta (raja) o se lanza?- preguntó como si tal cosa. ¡Señoras y señores, estamos hablando de Parker Speaker! No estoy a la altura ni para mirarle y así se lo comunique a mi prima.
-Pos no lo entiendo. Un chico como otro cualquiera. A _______ también le pasó con un chico. Jamie McGregor.- recordó.- no se atrevía ni a mirarle a veces. No sé como habrán quedado en estos últimos meses.
-Si es como yo, en su vida le hablará.- cogí una de las piezas de frutas y me la llevé a la boca. Se encogió de hombros.- ¿Qué hay de tu vida amorosa? Llevamos cuatro meses juntas y no haces más que hablarme de Jackie. Quiero saber cosas de ti. Todavía no me dijiste quien es el padre de mi primo.- dejé caer. Ella, que también había cogido una fruta, se atragantó.
-Ela, no me creerás, además, ¿qué importa? Seguramente no querrá hacerse cargo del bebé. Creerá que lo quiero exprimir como a un limón.- chilló.
-¿Pero qué ni siquiera le has preguntado? ¿Él no sabe que va a ser padre?- me sobresalté.
-No, Harry no lo sabe.- se tapó la boca, como si acabara de confesar un crimen.
-Pues ya tengo su nombre, prima. ¿Con qué Harry, eh? Ahora a averiguar cuál de los treinta mil Harrys que hay en Londres es el padre de la criatura.- respondí sarcástica.
-Sé que hay muchos, pero ¿podrías dejar el tema ya? Me siento un poco incómoda hablando de este asunto.- dijo más relajada.
-Ok, prima. No lo volveré a mencionar a no ser de que tú saques el tema.
-Eso me haría muy feliz.- exageró. Reímos juntas.
-Voy a pedir la comida, ¿qué quieres?- pregunté mientras cogía el teléfono.
-Ya sabes, lo mismo de siempre, una ensalada con una capa de salsa al roquefort.
-Como quieras.- sonreí. Pedí lo que ella quería y yo me pedí una hamburguesa con queso.
-Ahora explícame, ¿por qué el chico ese es tan inalcanzable?- preguntó mientras esperábamos al repartidor.
-Pues, no sé, tiene mucha más clase, viste más bien de marca.- tocaron el timbre y yo me fui acercando a la puerta mientras seguía explicándole.- Más feliz, tiene más dinero.- abrí la puerta.

NARRA CLAIRE
-¿Claire? Ya está aquí el repartidor. ¿Podrías traerme el dinero?- dijo nerviosa.
-Claro, prima.- cogí el dinero que había dejado en la encimera y se lo llevé.- Wow.- no pude evitar decir. Miré de arriba a bajo al chico.
-Vuestro pedido.- dijo con una amplia sonrisa y extendiendo una bolsa.
-Tu dinero.- le entregué los billetes.
-Qué les aproveche.- dirigió su mirada a mi prima y añadió.- Ahora dejemos de lado el rollo clienta- repartidor. ¿Podrías venir conmigo en el trabajo de biología? Todos mis amigos son pésimos y ni hablar de las chicas. Creo que eres la que mejor entiende.
-Claro, no hay problema, si quieres lo hablamos mañana en el instituto.- sugirió.
-Me encantaría.- sonrió más amplio todavia, si se podía y se despidió.
-No me digas que no es un cielo.- dijo ella al cerrar la puerta.
-No está mal.- me encogí de hombros.
-¿Eso es todo lo que puedes decir? ¿No está mal?- gritó.
-Ems…¿si?- volví a encoger los hombros.
-Ya puede ser más guapo el padre de tu niño más guapo que él.- me apuntó con un dedo. Yo fruncí el ceño. No me gusta hablar de Harry con mi prima. Básicamente porque mi prima es directioner y no se creería nada. A pesar de que Louis es su favorito, lleva la cuenta de las novias de todos los chicos. Las paredes de su habitación están forradas con pósters de ellos. Lo que me da más miedo es que se enfade conmigo y me eche del apartamento. Lógicamente, Belu lo sabe. A ella…no le hacen mucha gracia desde entonces. Piensa que todos son iguales. Hablando de ella, no tardaría en llegar. Ela piensa que hoy tiene turno de noche y que ahora está de extra, pero en realidad está preparando su cercano cumpleaños. Faltan dos meses, pero queremos que todo salga perfecto.
-La verdad, si, muchísimo más que ese. Pero si va a ser mi cuñado, quiero que hagáis el trabajo aquí.- le guiñé un ojo y ella gruñó.
-Si esa es tu única condición, supongo que no habrá problema.- suspiró. Sonreí complacida.-Ahora a comer, prima, sino se nos pasará la hora.
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Holaaaaa, babies. Es un poco corto para el tiempo que habéis tenido que esperar, lo sé, pero es que era el cumpleaños de Ela!!!!! Pero Ela, la real. Es mi prima y su nombre de verdad es Sara. Su cumple fue el día 3, hace dos días, pero entre amigos y parientes hay ocho días de tiempo (suena mejor en valenciano, prima). Felicidadeeeeeeeees!!!! Otra cosa: os prometo, que si llegamos a las mil visitas (quizás sea mucho pedir) mejor a las quinientas visitas, hago maratón de tres/cinco capítulos, ¿que os parece?
Os amoooooooooooooo
PD:
ELA:

Veneno Llama Veneno

Irlanda

Narra Jackie

Lunes por la mañana. Me levanté arrastrando los pies. Estaba de pésimo humor y ver la cara del idiota tan cerca de la mía cuando desperté, me puso de peor humor. Mi pelo estaba totalmente desordenado, despeinado. Bajé a la cocina y me preparé un café bien cargado. Después de que Liam se fuera, me quedé bebiendo con Christian hasta las cuatro, que me trajo a casa. Después recuerdo haberme acostado sin importarme quien estuviera. Realmente, lo ebria que iba era como para no acordarme ni de mi nombre. Bebí el primer sorbo de mi nueva taza, en la que se podía leer Don't Bug Me, bondad de mi queridísima amiga Claire. Nótese el sarcasmo. Cuando me contó lo de Gary…urg, casi vomito si preciada moqueta. Después se me ocurrió una idea. Terminé mi café y lo dejé en la pila. Ya lo fregaría Maura por mí, no pienso destrozar mi manicura en algo así. Suena a hueca, pero es solo una excusa para no mover un dedo.
-Buenos días.- susurró Horan adormilado, sentado en la cama, con el pelo revuelto y restrergándose los ojos.
-Antes eran malos, pero ahora son peores.- respondí como si otra chica hubiera dicho lo bien que cantaba.
-Alguien se levantó con el pie izquierdo.- sonrió de lado.
-Alguien tiene cara de aeropuerto  y le va a aterrizar una hostia como siga jodiendo.- amenacé entrecerrando los ojos.- Y ahora te vas a largar, tengo que cambiarme.
-¿Ahora?- preguntó, levantándose.
-No, mañana.- me burlé.- Claro. Levanta tu culo de ahí y sácalo de mi habitación.- ordené. Me hizo caso, por su bien, y desapareció por las escaleras. Cerré la puerta detrás de él con seguridad, es decir, con pestillo. Rápidamente, me cambié:

Y salí. Necesitaba saber que Claire estaba bien. Bajé y sin despedirme, salí de la casa. Casi corrí hasta el instituto. Pero Claire, estaba todo, menos mal.

No podía creer lo que veían mis ojos. ¿Realmente eran ellos o sólo una alusión mía? No, realmente eran ellos. Y conforme me fui acercando pude verificarlo. Me aclaré falsamente la garganta y ellos se distanciaron de un salto, acomodandose el pelo y sonriendo como si nada hubiera ocurrido.

-¿Se piensan que soy idiota? Idiota es el que no os haya visto.- me burlé.
-Jackie, podemos explicarlo.- se apresuró a intervenir Claire. Crucé los brazos sobre el pecho y levanté una ceja. 
-Déjalo, no me importa lo más mínimo. Mientras no os estéis besando todo el santo día, por mí bien. Sabéis muy bien que me producen urticaria los besos.- hice una mueca de asco.- Por cierto, ¿dónde estan tus gafas?
-Ya no las necesito.- hizo un gesto, quitándole importancia. Antes de que pudiera responderle, tiraron bruscamente de ella, apartandola de nosotros y acercándola a su cuerpo, cogiendo su muñeca por encima de su cabeza y la altura de él.
-¿Estabas con él, verdad? Todo el fin de semana.- gruñó entre dientes. La aparté de Gary con fuerza y le pegué un empujón contra la pared. Presioné la mano contra el pecho.
-Justo en el punto en el que estoy, presiono tan solo un poco más y mueres. ¿Quieres que lo comprobemos?- amenacé.
-Tu puta amiga me dejó congado.- gritó.- Estuve todo el fin de semana buscándola para que se probara su vestido y no apareció.
-¿Quién se querría casar contigo, Gary? La noche de bodas sería una violación e irse a vivir juntos, un secuestro. Yo no te dejaría plantado en el altar, porque no habría.- me burlé. Ejercí fuerza sobre el punto en el que mi mano estaba. Gary se puso blanco. Gritaria, pero era imposible.- La dejarás en paz, ¿a que si?- lo miré cínica. Él asintió y lo solté. Calló al suelo, derrumbado. Me acerqué y aproximé su oreja a mis labios.- A la tercera va la vencida.

A la salida

-¿Pero a quién tenemos aquí? Pero si es la expulsada, ¿ya volviste?- dijo con su voz chillona.
-Por lo visto se te metió champú en los ojos, pero ¿ a quien tenemos aquí?- dije volviendome.- A la gran gorgona. Esta mañana no te miraste al espejo por lo visto, por miedo a petrificarte, ¿verdad? 
-No te atreveras a decir eso delante de él. ¡Sam! Tú amiguita me está molestando.- lo llamó. Como buen perrito faldero que era, la obedeció.
-¿Todavía no te metieron en el reformatorio en el que te tienes que pudrir?- saludó.
-Vaya, eso dolió.- fingí poniendo cara de cordero degollado y una mano en el corazón.- No lo entiendo, Shon. Vienes a defender a una zorra que dice ser tu novia, pero, que curioso. Ayer en la noche la vi en la esquina y justamente ni eras tú aquel tio con el que estaba.- asentí.-Según el abogado de mi padre, tengo más posiblidades de acabar en un reformatorio que la venta de bonobuses en NY.-observé desinteresadamente mis uñas.- Pero ella tiene más que yo de acabar en la cama de alguien sin saber siquiera su nombre. Ah, perdón, ja, eso ya pasó. En cambio, lo mío no.- pegué media vuelta y salí de allí.

domingo, 17 de noviembre de 2013

Bad Boys Love Good Girls 1/2

Irlanda

NARRA CLAIRE

De lejos ví a Chris. Se acercaba a mí sonriendo. Inevitablemente, me contagió su sonrisa y me sonrojé.
-¿Qué haces aquí? Es temprano- preguntó
-Lo mismo te podría decir.
-Protegerte.
-¿Protegerme? ¿De quien?
-De ese.- señaló dirección opuesta y vi a Gary. Respiré hondo. Entonces noté un brazo rodear mis hombros.- ¿Necesitas algo, Gary?
-Deja a la chica, ella no merece a un intento de motero barato.
-Creo que ella ya ha elegido.- dijo ya que sin darme cuenta había aferrado a su cintura.
-Eso ya lo veremos.- murmuró. Y se fue. Me separé rápidamente de él.
-Lo siento, Christian.
-Llámame Chris.
-No, no. Ems…déjalo, prefiero guardar las distancias.
-¿No pensarás que tengo novia?- intuyó.
-No, es sólo que prefiero guardar las distancias, solo eso.- repetí. Percibí un atisbo de decepción en sus ojos.
-Sin problema.- dijo sin mucha convicción.
-Gracias.- entramos juntos al instituto. Todas las miradas se posaban en nosotros. Bajé mi mirada al suelo. Todos susurraban a nuestro alrededor. Las clases pasaron normales hasta que salimos. Chris no me dejó sola ni un momento, por lo que oyó lo que susurró Gary en mi oído.
-Nos vemos en tu casa.- quedé helada y él soltó una risilla pervertida.
-¿Cómo sabe donde vives?- tronó mi compañero.
-No…no lo sé…yo no sé lo he dicho…yo no.- balbuceé.
-Eh, mirame.- me giró cogiendome de las mejillas.- Todo va a estar bien, ¿vale?- asentí.- Te llevaré a mi casa y no rechistes.- me calló. Tragué saliva y volví a asentir. Me cogió de la mano y me llevó hasta su motocicleta. Se puso el casco.- Primero iremos a Starbucks. Voy siempre a comer allí.- mencionó mientras me pasaba otro. Me lo puse. Nos montamos y arrancó. La verdad, estaba aterrada. Nunca monté en una de estas hasta ahora. Llegamos al establecimiento y aparcó en la puerta. Se bajó rápidamente y me ayudó a bajar a mí dándome la mano. Entramos al lugar. Olía ligeramente a carne de vacuno y, cabe mencionar que soy vegetariana.
-Chris, yo…- se me escapó.
-Lo sé. Pediré una ensalada.- se encogió de hombros.
-¿Y para ti?- me interesé.
-Nada, hoy comí demasiado en el almuerzo.
-Si por demasiado te refieres a nada, entonces has reventado.- él rió.- Además, si me atacan y no tienes fuerzas ¿quién me va a defender?- añadí. No contestó a mi pregunta, pero si a la del dependiente.
-Claire, ves eligiendo un sitio, el que más te guste, ¿vale?- asentí y obedecí.

NARRA CHRIS

-¿Entonces es tu novia?- preguntó el chico de la caja en referencia a mi acompañante.
-Algo así.- la miré. Ella tenía la mirada perdida en la calle.
-Es hermosa. Hacéis buena pareja.- halagó.
-Ya lo creo.Si estuviéramos juntos, seríamos la pareja perfecta.- me volví.- ¿Y qué tal te va a ti, Billy Elliot?
-No es mi culpa que sacaran una película con mi nombre. Échale la culpa al director de la película o a mi madre.- desde que me dijo su nombre no podía dejar de llamarlo así.
-No puedo evitarlo, Billy.- sonreí de forma burlona. Suspiró y se limitó a responder.
-Me va bien con Michael.- solté una carcajada.
-Es que además sales con un chico que tiene el mismo nombre que el amigo de Billy Elliot.- no podía parar.
-Ya vale, Chris.- se cruzó de brazos, serio. Entonces llegó el pedido.- Espero que tu novia lo disfrute y que tú te atragantes.- dijo entregándomelo.
-Pero si me amas.- me defendí.
-En tus sueños, Tyler, en tus sueños.- lo dejé mientras soltaba otra carcajada. Caminé hasta la mesa donde estaba la dulce chica
-Tu ensalada.- se la extendí.
-Gracias.- tímida la cogió y comenzó a comerla. No dijimos nada en un rato hasta que ella soltó el tenedor y se llevó las manos a la cabeza.
-¿Claire? ¿Te encuentras bien?- me levanté y fui a su lado.
-No, es decir, si- se corrigió rápidamente.- Pienso demasiado. Le doy demasiadas vueltas a las cosas.- se presionó más las sienes con las manos y agachó la cabeza.
-¿Puedo ayudarte?- levantó la cabeza lentamente.
-Si.- respiró hondo y empezó.- Sigo sin entender porque Jackie decidió protegerme. ¿Por qué a mí? ¿Por qué ella? ¿Por qué tú?- sonó desesperada. Por propia experiencia, sé la tortura que supone la incertidumbre.
-Tú. Toda tú. Eres igualita a Claire.- sonreí al pensar de nuevo en ella.
-Será porque soy Claire.- dijo como si fuera tonto.
-Lo sé, pero no me refiero a ti. Jackie tiene una hermana gemela.- abrió mucho los ojos.- Se podría decir que era a la única persona a la que ama, a parte de a su madre. Su padre las separó hace cuatro años. Siente la necesidad de cuidar de alguien, ya que no puede hacerlo con su hermana, te eligió a ti. Básicamente, porque eres muy parecida a ella. Y no solo físicamente, vuestro carácter es, muy parecido.- narré.
-¿Y qué tenías tú con ella?- cuestionó.
-Menos de lo que me gustaría, es decir, nada. Claire aquí no llegó a salir con ningún chico y eso me incluye.- la miré directamente a los ojos.
-¿Tú…- tartamudeo.- tú sigues enamorado de ella?- dijo nerviosa. Se pasó un mechón de pelo detrás de la oreja y miró la inacabada ensalada.
-Alguien ha ocupado su lugar.- le alcé la barbilla con delicadeza para que me mirara.- Y ese alguien, Claire, eres tú.

NARRA CLAIRE

Después de su increíble confesión, junto nuestros labios, en el que sería para mí, mi primer beso. Esto no podía estar pasando, ¿y si nos pillaba Gary? ¿Me mataría después de violarme como amenazó? Temblé de miedo y Chris me pegó más a su cuerpo. Realmente con este chico se me olvidaba todo, pero lo estaría condenando a muerte. Me separé bruscamente de él en contra de mi voluntad.
-Esto no es buena idea, Christian.- me obligué a decir. Todo seguido, me levanté y corrí hasta la puerta de la salida.
-Claire, espera.- me cogió del brazo. Suspiré y me volví.- ¿Por qué no es buena idea?
-Lo sabrás, dentro de poco.- susurré.
-Por favor, Claire, no me hagas esto.- me abrazó y recostó mi cabeza en su pecho.- Sabes que también me amas, para que negarlo.
-No es por mí, Chris, es por lo que pasará si estamos juntos. Y no quiero que te ocurra nada malo.- murmuré cerca de sus labios.- No te vuelvas a acercar a mí o te matarán y para mí eso sería insoportable.- añadí. Me desprendí del abrazo y salí. Casualmente, cerca había un taxi, así que llamé la atención con la mano. Enseguida paró. Fue entonces cuando el chico reaccionó y corrió los pocos metros que nos separaban, pero ya era tarde. Me había metido en el taxi y me había dado la dirección de donde quería ir.- Arranque.- ordené al conductor y este piso el acelerador. Oí como gritaba mi nombre. Cerré los ojos con fuerza para evitar llorar. Acababa de dejar al que posiblemente fuera el amor de mi vida.

viernes, 15 de noviembre de 2013

Alone

Irlanda
Narra Jackie
-¡Tú no eres mi padre! ¡Dejaste de serlo en el momento en el que te casaste con esa zorra! ¿Por qué moriste tú y no él? ¿Por qué?- grité desde mi habitación con la puerta cerrada y tan cerca de ella que rozaba la punta de la nariz. Pegué un puñetazo en la pared de al lado.- Mierda.- maldecí. Calculé una semana con los nudillos hinchados, pero nada mejor que desahogarme con la pared antes de cargarme a Josh y a su mujer. No quería acabar en un reformatorio lleno de mierda y con mi única hermana odiandome por haber matado a su queridísimo padre. Me senté en la cama, tratando de tranquilizarme, pero desde que regresé de Atlanta cada vez era más difícil y, por tanto, más frustrante. Respiré hondo. Eran las ocho de la noche de un día de domingo. Me sería imposible dormir a esas horas. Si llamaba a Chris o a Sam, sería todo un suicidio, como escribir mi muerte. ¿Mi padre en el piso de abajo, cabreado y ebrio? Muerte asegurada. Maura había ido a visitar unos familiares de por la zona y no llegaría hasta las nueve y media. Acabé acostandome y fijar mi mirada en el techo. ¿Qué había hecho yo para que mi madre muriera? ¿Y para que mi padre se casara con otra mujer? ¿Por qué se había empeñado tanto en separarnos hasta conseguirlo? Sonreí. Gran idea la que se me había ocurrido. Me levanté de un salto y corrí hacia los altavoces. Conecté el móvil y dejé que sonara, a todo volumen, Alone de Falling In Reverse. A pesar de lo alta que estaba la música, no pude evitar oír pesados pasos subir por las escaleras. Al poco, golpeó la puerta con fuerza mientras gritaba.
-¡Haz el favor de bajar la música, Jackie! ¡No estamos en una discoteca! ¿Quieres que los vecinos vuelvan a llamar a la policía o qué?
-¡Cómo si quiere venir el mismísimo Papa a decirme que baje la música! ¡Además todavía no son las doce, así que la policía no les hará ni puñetero caso, Josh!- odiaba que lo llamara por su nombre. Me imaginé su cara roja de ira y sonreí satisfecha.
-¡Jackie Elizabeth Pullman, apaga la música o tiro la puerta!- siguió. Arrugué la nariz. Al igual que él odiaba que utilizara su nombre, yo odiaba que me llamaran por mi segundo nombre. No quedaba bien.
-¡Tírala! ¡Total, pagas tú la reparación!- tendría que partir la puerta en varias partes para poder pasar, ya que había echado la llave y la había atrancado mediante un ingenioso sistema que me enseñó Chris. Al otro lado se hizo silencio, solo se escuchaba a Ronnie Radke. Sabía lo que se proponía y era mejor salir de allí cuanto antes. La única salida que tenía era la ventana. Una vez más. Impulsé mi cuerpo y me cogí de la rama. El árbol que había frente a mi cuarto a veces no podría ser más oportuno. Quedé colgando unos segundos hasta que me solté y caí bien al suelo. Un hormigueo recorrió desde la planta de mis pies hasta la rodilla, pero lo ignoré para salir corriendo hacía el parque. Una vez allí, me senté en uno de los bancos. Extrañamente, la calle estaba desierta y hasta bastante tiempo después no me dí ccuenta del motivo. Sin darme cuenta, estaba completamente empapada. Maldecí en mis adentros por ser tan estúpida. Me libré de la paliza de mi padre pero habría ganado una pulmonía asegurada. Me calé la sudadera cuanto pude y abrigué mi cabeza bajo la mojada capucha. Suspiré. No sabía cuánto iba a durar esto y no estaba dispuesta a volver a casa con el peligro de que me arrearan con un bate de béisbol y quedar como, seguramente, habría quedado la puerta de mi habitación. Había sido un error cerrar la ventana detrás de mí. Bufé y me levanté. Había pasado demasiado tiempo para mi poca paciencia. Iba a enfrentarme y si se atrevía a pegarme, me iba a defender, por muy padre que fuera mío. Para mi suerte, Maura ya había llegado, por lo que la puerta de la entrada estaba abierta, ya que no le había dado tiempo a cerrarla. Josh se habría tirado a besarla como un salvaje. Pasé y cerré la puerta tras mi paso. Subí q mi habitación y me cambié para no enfriarme. Afortunadamente, la puerta estaba intacta, pero la música estaba apagada. ¡Claro! "Estúpida", me dije y me dí una bofetada." No lo pusiste en repetición. Idiota, idiota, idiota", como siguiera así, no me iban a salir las jugarretas que Sam tenía preparadas para mis hermanastros, que llegaban en dos semanas. Me puse el pijama y me metí en la cama. Me agarré fuerte a la almohada y ahogué un grito contra ella. El nuevo récord me dejó exhausta. Casi dos minutos seguidos gritando no le deparaba nada bueno a mi garganta. Así que paré y, por extraño que parezca, caí dormida.

*Lunes*
El teléfono de mi habitación sonó. Mentalmente me apunté matar a quien había interrumpido mi sueño. Tanteé con la mano hasta que dí con la calavera y descolgué.
-Seas quien seas, más vale que haya estallado una bomba y no tenga que ir al instituto o que han plagado las calles de minas antipersonas y no pueda salir de casa para que me llames a estas horas.- amenacé.
-¿Te he despertado?- soltó Sam.
-No, que va. Si te parece soy drácula.- gruñí.
-Son las siete y cuarto, me parece increíble que estés todavía durmiendo.- su voz iba de la diversión a la desesperación.
-¿Para qué me llamabas?- pregunté.
-Claire acaba de llegar.- dijo.
-¿Tan temprano?- me incorporé.
-Si, está sola, ¿voy?
-No.- ordené.- Vigílala, pero no te acerques.- dije más lento.
-De acuerdo.
-Y si surge cualquier cosa, me llamas. No te mato porque se trata de ella, pero a la próxima que me despiertes, prepárate, porque tengo en mente cientos de maneras de hacerte sufrir sin tocarte.- quizá no tantas, pero me gusta exagerar. Oí como tragaba saliva.
-A sus órdenes, jefa.- y colgó. Dejé el auricular en su sitio. Realmente, me encanta este teléfono, básicamente no me costó ni un céntimo, ya se imaginan. Me dí una ducha de diez minutos, pasé al vestidor y me vestí:




Nada más salir, sonó de nuevo el teléfono. Lo cogí con brusquedad.
-¿Si?
-¿Jackie?- reconocí su voz al instante.
-¿Qué ocurre, Claire?- me alarmé.
-Estan aquí, se están acercando a mí. Esto no me gusta, Jackie. Aléjate. No, por favor.- escuché como sollozaba y una voz masculina.
-No te vamos ha hacer nada que te vaya a doler.- dijo hipócrita. ¿Se cree que nací ayer?
-Suéltala, cabrón.- avisé.
-Ven y quítamela.- provocó. Colgué rápidamente. Empecé a jadear. Me venía otro ataque de ira. Cogí la mochila y me la colgué de un hombro. Bajé las escaleras de dos en dos, ya que la barandilla no resbalaba gracias a los productos de limpieza de Maura. ¡Org!
-Jackie, pronto conocerás a tus hermanastros…- empezó ella desde la cocina. Pasé de largo.
-Como si eso me importará.- interrumpí y dí un portazo. La sangre hervía en mis venas. Claire una de las catalogadas nerds. Pero era mi protegida, como mi hermana pequeña. Podría ser un clon de mi gemela, la verdad. Corrí cuanto me dieron las piernas. Ahí en la entrada, Claire estaba acorralada por Gary. Le besaba el cuello y ella estaba tensa. Hacía unos terribles esfuerzos por no llorar. Lo cogí por los hombros y lo separé de ella, dejándolo pegado a su lado. Agarré el cuello de su camiseta, logrando que se levantara dos dedos del suelo.- ¡Te dije que no volvieras a tocarla!- de pura rabia lo lancé escalones abajo. No habían más diez, por lo que el golpe no pasaría a mayores. Claire sofocó un grito poniendo una mano en la boca. Bajé los escasos escalones para llegar al chico, que se retorcía de dolor. Me acerqué a su oído.- Y a la próxima, te mataré.- me levanté y me dirigí a mi protegida, pero Sam intervino en mi camino.
-¿Para qué un guardaespaldas, si estás tú?- bromeó.
-¿Se puede saber donde estabas tú a todo esto?- cuestioné con los brazos en jarra.
-Ems…jeje.- se puso nervioso.- Yo…
-¿Sabes? No me interesa. A partir de ahora se lo diré a Chris. Seguro está encantado.- palideció.
-No, no, no y no.- negó.
-La que manda en esto soy yo no tú y si prefieres irte de putas, antes de cumplir un pequeño favor que te pedí, adelante. Olvídate, ¿ok?- me irrité y seguí mi camino hacía Claire.
-Mary no es una puta.- chilló. "Es verdad, pero es una animadora" pensé pero lo ignoré.
-Ven.- agarré de la mano a la chica y me la llevé al baño.- Sé que odias maquillarte, Claire, pero tendrás que hacerlo para disimular los chupetones.- asintió. Se mordia el labio inferior y tenía una expresión triste.- Oh, no, venga.- por impulso, hice algo que llevaba años sin hacer. Abracé a aquella criaturita débil e indefensa. Lloró todo lo que le dió los ojos.- Ya está, ya pasó.- Gary no había llegado nunca tan lejos. Claire se apartó.
-Lo siento.
-No importa.- dije con mi más sincera sonrisa y acariciando su larga melena castaña hasta la cintura.
-¿Nuevo look?- sonrió con tristeza.
-Si, nadie se fijó.- mi cabello rubio había adquirido el color del mar. Y la verdad, era el mejor que me había hecho hasta entonces.
-Te queda bien.- halagó.
-Por algo me lo hice.- dije obvia, aumentando mi ego, lo que provocó que ella riera.- Déjame que te tape eso.- ella estiró el cuello y dejó que pusiera tres capas de maquillaje sin rechistar. Una vez acabé, salimos. Apoyado en la pared estaba Sam.
-Jackie, déjame explicarte.- suplicó, pero me mostré insensible.
-Vete con tu puta.- mascullé, pasando de largo e internandome, junto a la chica, en la gran masa de adolescentes que iban entrando en sus aulas. Me llamó a gritos, pero los gritos de los demás ahogaron los suyos.
-¿Discutieron?- cuestionó una voz detrás de mí, acompañada de una risita.
-¿Tan obvio es?- respondí girándome y haciendo que mi compañera hiciera lo mismo. De reojo percibí como pasaba del pálido al rojo fuego al ver a mi amigo.
-No, hay que ser tan adivino como yo para saberlo.- se burló.
-Odio tu sarcasmo en un día malo.- rodeé los ojos.
-¿Y que pasó hoy?- se cruzó de brazos y levantó una ceja.
-Me despertó.- hice un puchero.
-No puedo creerlo.- dramatizó.- Despertó a la bella durmiente. Debería morir por ello.- a Claire se le escapó una risilla, pero paró en seco en cuanto le dediqué una de mis envenenadas miradas. Chris sonrió complacido.
-Como me vuelva a seguir, juro que hoy no acaba el día.- refunfuñé.- Voy a saltarme la primera clase, ¿te apuntas?
-¿Estás de coña? ¿Cuándo te he dicho que no a eso?- se encogió de hombros.- ¿Y tú, Claire?- se revolvió incómoda.
-Gary va ha hacer novillos en la primera clase, así que no.- sonó entristecida. Yo sonreí.
-Ese cabronazo dudo que volva a acercarse a ti.- añadí.
-Prefiero no saberlo. En clase me sentiré más protegida. No quiero que pienses que contigo no, quiero decir…- repuso. Solté una carcajada.
-Sé a lo que te refieres, tranquila.- sonreí.
-El timbre está por sonar, ¿qué tal si te acompañamos al aula?- propuso mi amigo para llamar nuestra atención.
-Por mí bien.- sonrió ella.
-En marcha.- corroboré. Nos despedimos de ella una vez llegamos y fuimos a la cafetería.
-¿Por qué ella?- soltó distraídamente Chris.
-Supongo que me recuerda a mi hermana.- sonrió estúpidamente.
-Si, a mí también me lo parece  - nos quedamos callados.- ¿Qué pasó con Gary?
-Volvió a intentarlo. Lo tiré por las escaleras de la entrada. Casi lo mato.- suspiré. Se puso serio y apretó los puños.- Por eso peleé con Sam, porque no había estado atento. Si no te importa…
-A partir de ahora yo la vigilaré, no te preocupes.- me leyó los pensamientos.
-Gracias.- susurré
-¿Quién lo iba a decir?- lo miré.- Jackie Pullman dándome las gracias. Suena bien. Esa chica te caló. Si ahora te viera pedir perdón me preguntaría donde quedó la Jackie que yo conozco.- bromeó.
-Imbécil- le pegué levemente en el hombro. Él rió con ganas.
-Nunca cambiarás.- saqué mi agenda y comencé a pasar las páginas fingiendo estar atentas a ellas. Me miró sin entender.
-Tienes razón.- su mirada de inconfundible confusión se notaba a kilómetros.- Nunca cambiaré. No está anotado en mi agenda.- estallamos en carcajadas. No había nadie, ni las cocineras. Hablamos hasta que faltaron diez minutos para que se anunciará la siguiente clase. Así que fuimos a por Claire. Afortunadamente llegamos antes que Gary. Acompañamos a la chica hasta física y poco a poco se despejó el pasillo. Entonces recordé la clase de lengua que nos tocaba compartir a Chris y a mí con el ser más idiota que Dios fue capaz de crear: Kyle. El que empezó todo lo de Claire.
-¿Nos podemos permitir retrasar media hora?- pregunté.
-¿Y cuando no?- fue su respuesta. Dicho y hecho, nos retrasamos media hora, para ser justa, fueron treinta y cinco minutos. Chris abrió la puerta como si tal cosa y entró sin permiso, seguido por mí.
-Señor Tyler y señorita Pullman, se llama antes de entrar y se pide permiso.- bramó la profesora.
-Como sea.- replicó mi amigo.
-Agradezca que al menos nos hemos molestado en venir, que por nosotros pasábamos, pero ¿sabe? No quiero suspender y tener que aguantarle esa mancha que tiene por cara.- añadí. Eché un vistazo rápido por toda la estancia. Chris ya se había sentado, pero no me iba a sentar al otro lado ni muerta, ya que estaba Kyle. Si yo no podía con él, Chris menos.
-Pullman, hágame el favor de sentarse de una maldita vez.- chilló.
-Hágame el favor de quitar a ese indigente de ahí y me sentaré.- él abrió los ojos sorprendido.
-¿Así la haría más feliz?- me miró entrecerrando los ojos, amenazadoramente. Me encogí de hombros.
-Podría ser, pero es que el conjunto que lleva atenta contra la moda.- repuse. Oí como se le escapaba una risita a Chris. Me crucé de brazos, desafiate.
-No todo es lo que queremos, Elizabeth.- explotó.
-¿Sabe qué? He perdido todo interés por su clase.- coloqué bien la mochila en mi hombro. Me dispuse a irme y al pasar por su lado susurré en su oído.- Pero ya veremos como vuelve a casa. ¿Qué le pasará ahora a su querido coche?- antes de que contestara seguí mi camino y cerré la puerta de un fortísimo portazo, tanto que la pared templó, amenazando con desmigajarse como el pan.
Me senté en los escalones de la entrada, saqué un cigarrillo, el cual suelo fumar de camino al instituto, y lo encendí. El humo llenó mis pulmones. Dejé volar mi mente. Hasta que noté una presencia a mi lado. Levanté la mirada y la ví extendiéndome un vaso de cafetería con una mano mientras en la otra sujetaba el suyo. Lo agarré y se sentó. No era capaz de mirarme, no hacía más que fijar su vista en el vaso.
-¿Hay algo que quieras contarme?- supuse con ternura. Soltó un largo suspiro.
-No logro entender porque yo.
-Explícate.- insté. Volvió a suspirar.
-¿Por qué Gary y Kyle me eligieron a mí? ¿Por qué tú decidiste protegerme?- se desesperó. Sus dedos tambolireaban frenéticamente, con un nerviosismo palpable.
-No puedo contestarte a la primera pregunta, pero no sabría explicar bien el porqué a la segunda.
-Inténtalo.- alentó con visible ilusión.
-¿De qué hablan mis dos chicas favoritas?- saludó Chris. Claire se puso roja.
-De eso mismo, de cosas de chicas.- tiré el cigarro al suelo y lo pisé sin miramientos. Él hizo caso omiso a mi comentario y siguió.
-¿Qué te toca ahora, Claire?- se volvió a ella.
-Literatura.- su tono rubí se intensificó ante tal pregunta. Cuando, tiempo atrás, le pregunté por esa reacción, me respondió que no estaba acostumbrada a juntarse con chicos y que le costaría. No objeté nada y cambié de tema.
-Nosotros tenemos...- me miró. Yo era la que me sabía el horario de clases de memoria.
-Arte.- gruñó.
-¿Podemos saltarnos también esa?
-Si, y no me volvéis a ver. Josh ya estará enterado de mis faltas en las dos clases y estará que echará humo por las oreja.- bufé. 
-De acuerdo, iremos.- frunció el ceño.
-¿Y ahora qué?- me irrité.
-Nada, que me gusta enfadarte.- sonrió. Nos miramos fijamente, sin siquiera parpadear, durante algunos minutos.
-Mañana tengo que hacer el traslado, así que no vendré.- Claire abrió mucho los ojos.- Tranquila, este gorila te protegerá en mi lugar. Dudo que se distraiga tanto como otros.
-Gracias, por tu parte, eso es un cumplido.
-Tómalo como quieras, como si quieres rebozarlo y métertelo por el culo, por mí.- me encogí de hombros.
-Será mejor que vayamos entrando, Jackie. Faltan menos de dos minutos para entrar.- sugirió. Asentí. Nos levantamos y entramos de nuevo. Chris se ofreció a acompañar a Claire, así que deambulé sola por los pasillos por cinco minutos.
-Ya podrías haberte retrasado un poco más. ¿Tan inepto que no sabías volver?- me burlé. Profirió algo que preferí no entender. Cuando llegamos, la profesora todavía no lo había hecho. Nos sentamos juntos, al final de la clase. No tardó en llegar la señorita Frendick, una mujer que no llegaría a los treinta años. En esa clase aproveché para echarme un sueñecito. Frendick estaba tan acostumbrada a nuestras siestas que había terminado por pasar de nosotros. Entre clase y clase, llegó la hora de comer, donde, claramente, me metí descaradamente con la nueva novia de mi antiguo amigo. Lo que ocasionó una pelea y mi expulsión inmediata, ya que él es intocable. Llamaron a mi padre para que viniera a recogerme y Chris se ofreció a hacerme compañía mientras lo esperaba. Pero a recogerme a dirección no vino mi padre. Era un chico castaño,  medianamente alto y con una barba bien cuidada de una semana. Sus ojos eran azules y su expresión relajada. Si es quien creo que es, ¿que mierda hace aquí? ¿No llegaban la semana que viene? Chris me miró confundido y yo me obligué a asentir. Aquel era uno de mis hermanastros.

lunes, 11 de noviembre de 2013

Prólogo II

15 de noviembre - Buenos Aires
Empecemos por el nombre: me llamo Claire Pullman. Tengo un padre vivo, una madre muerta, una amiga incondicional, a mi prima y a mi bebé que está por nacer. Siempre he sido la típica niña tranquila y que no llamaba la atención de nadie, la que no se altera y se preocupa en las sombras. La que queda entre bambalinas. A diferencia de Jackie, que siempre se ha dejado llevar por impulsos y orgullo. Ella es rebelde, no agresiva, bueno, normalmente. Siempre iba amenazando, pero cumplió pocas amenazas. Le gusta llamar la atención, y por su físico no pasa desapercibida, y menos por su carácter. Yo soy, más bien, tímida. ¡Ops, se me olvidaba! Acabo de cumplir los dieciséis, hace tres semanas. No he recibido llamadas por parte de mi familia. Tampoco pensaba recibirlas. Mi padre habrá llamado al internado de Londres, pero allí ya no estoy. Ahora vivo en el apartamento de Buenos Aires de mi mejor amiga con ella y mi prima, Belu y Ela. Me escapé del internado. Primero porque las chicas eran INSOPORTABLES y segundo porque quedé embarazada. Si, mi primer novio, mi primera vez y mi primer embarazo. Preferí que antes de que me expulsaran de por vida, irme yo. ¿Él? No sabe nada y prefiero que siga así. Lo amo pero no puedo permitir que quiera quedárselo o sufrir el rechazo, no eso nunca. Ellas me cuidan y, aunque no doy mucha faena, me gusta colaborar. Hacía años que no veía a mi prima, exactamente desde que se mudó aquí, y a Belu, una amiga desde la guardería, desde que volvieron a trasladar a su padre y se tuvo que ir. Confío en que pueda volver a ver a Jackie pronto. La echo de menos.

Prólogo I

11 de noviembre - _____
Me pidieron que hiciera una redacción sobre mi vida, ¿no? Pues aquí la tienen.
Se podría decir que mi vida se resume en dos palabras: puta mierda.
Vivo en Irlanda, tengo dieciséis y estudio en un instituto público. También tengo un padre al que odio y una hermana pequeña por quince minutos que amo sobre mi vida. ¿Qué por qué odio a mi padre? ¿Tú no odiarías a alguien que aprovechó tu ausencia y la de su mujer para casarse con otra? Mi madre murió cuando tenía tres años y hace cuatro, mi padre decidió que debiamos de cambiar un poco de ambiente Claire y yo. Por aquel entonces, mi mejor amiga había preferido rajarse las venas antes de estar conmigo. "Por mi bien" (por el suyo, ya que si estaba conmigo no ligaba), me mandó a Atlanta una temporada con una prima suya, aunque después terminé con su vecina. La vecina tenía dos hijos, uno de ellos de ocho o diez años, no me importa, que subía vídeos a Youtube y era famosísimo. La cuestión es que uno de sus amigos, cuatro años mayor, me presentó a sus amigos y la verdad, no eran gente muy recomendable. Ahí es cuando cambió mi comportamiento. Dos años después, volví. Resulta que cuando me envió mi padre a Atlanta, matriculó a mi hermana en un internado de Londres. Nos había separado. Y para colmo, se había casado con una tal… Marian…Maika…no, no, ¡Maura! Maura no sé que, creo que era Gallagher, pero es que tampoco es indispensable para mi supervivencia. ¿Pueden creer que después de dos años de matrimonio todavía no conozca a mis hermanastros? Que gente más informal. No me quieren decir ni su nombre, no es que haya insistido, pero por una vez que cuestione con desgana el nombre de sus hijos, me dijo que si me lo decía ya sabría quienes eran y la sorpresa se arruinaria. Mi vida está arruinada, ¿que más le dará decirme un puto nombre? Lo único que conseguí sacarle fue que ambos eran mayores que yo.
-¿De cuanto? ¿Setenta? Entonces no me interesa.- solté con ironía. Después de eso, mi padre me envió a mi habitación, como si tuviera otra cosa más que hacer. Estaría con mi hermana, pero el estúpido que dice ser mi padre me ha prohibido contactar con ella, vete tú a saber porqué. La echo de menos. En realidad, echo de menos pegar a alguien con algún motivo que tenga que ver con ella y gritarle cerca de la cara:
"¡Si vuelves a tocarla, juro que te mato!"