martes, 25 de febrero de 2014

Torn 3/3

Irlanda

Narra Jackie

Acepté ir a la boda del primo de Payne, ¿y qué? ¡Había barra libre! Bebidas gratis durante toda la noche. Era tentar demasiado. Lo malo era avisar de un día para otro. Literalmente. Al día siguiente era la boda. No soy de ese tipo de chicas que se escandalizan "¡¿qué me pongo?!". Bermudas no, está claro nena. Mi mundo no es el de los vestidos, pero alguno encontraría en el armario que no fuera totalmente negro. Demasiado oscuro para una vida de día. Solo había uno que cumpliera las características. Honestamente, no sabía de su existencia. Sonreí de lado y me mordí el labio inferior al pensar en cómo me quedaría puesto. Preveía un día largo, muy largo. Me acosté por lo que me esperaba. Me levanté pronto, sin recordar las mierdas que soñé, como siempre. Para mi sorpresa, nótese el sarcasmo, eran las once menos cuarto y Payne pasaba por mí a las doce. Dah, seguro que no necesitaba tanto tiempo. Me metí en la ducha y dejé que las gotas corrieran por mi cuerpo. No duré ni quince minutos. Me cansó pronto y más de un lugar de reducido espacio y, además, resbaladizo. Recuerdo esa vez en Atlanta que llené el suelo de las duchas de jabón y mantequilla. Una se rompió el coxis. Eso por zorra. Me puse el vestido, con sus correspondientes complementos y bajé. Greg, en cuanto me vio, escupió todos los cereales que tenía en la boca y la abrió de tal manera que un tráiler cogería perfectamente. Y mi puño también, a decir verdad. Sorprendentemente, en mis puños no había marcas de lo que pasó ayer. Deben de estar acostumbrados de las palizas que dieron en Atlanta. Todavía estaba en forma. Faltaban alrededor de veinte minutos para que llegara Liam y estaba claro que Greg no me dejaría subir a entretenerme con el señor Jack Daniel's.
-¿A dónde te crees que vas así?- chilló.
-A un puticlub. Me llamaron porque una de las putas enfermó y me necesitan como relevo.- inventé con sarcasmo. Sus ojos se abrieron de manera desmesurada.- Y te lo creíste como un imbécil.- me miró mal.
-Ahora enserio, ¿dónde vas?- cuestionó más seriamente.
-Te han pinzado el cerebro si crees que te lo voy a decir.- exageré. Una mirada de desapruebo sustituyó la anterior.- No creía que te hubieras caído por las escaleras esta mañana. Eso sería reciente. Lo tuyo es de nacimiento.
-Vayas donde vayas, te violarán con la mirada- se metió otra cucharada de cereales en el enorme agujero que se suele llamar boca.
-Se les quitaran las ganas, ya lo verás. Es solo cuestión de tiempo, dah, de segundos. O en cuanto vean que sus pantalones estan en llamas.- sonreí cínicamente.
-Estas loca.- rodó los ojos y se cargó otra cucharada.
-Dime algo que no sepa.- dí media vuelta, decidida a que la compañía de un JB era mejor que la de ese tipo. Justo cuando subía por las escaleras, llamaron al timbre. Suspiré y bajé. Abrí la puerta sin preguntar. Frente a mí estaba el chico de los ojos castaños. Y se quedó mirando dos cosas que habían después de mi cuello.- Mis pechos dicen que me miren a los ojos, Payne.- me burlé. Oí la risita de Greg desde la cocina. Con dificultad, deslizó su mirada hasta mis ojos.
-Whoa.- solo dijo.
-¿Nos vamos?- pregunté impaciente.
-Eh…si, si. Vamos.- desvió su mirada hacia otro lado.- Perdón.- logró articular.
-Lo que me espera.- bufé. Salí y cerré la puerta detrás de mí. No llevaba bolso, ¿para qué? Las llaves estaban bajo el felpudo y el móvil no lo necesitaba. ¿Maquillaje? Nunca me pongo, no utilizo caretas, no entra en mis principios. Él no preguntó. Me abrió la puerta del copiloto como todo un caballero. El traje de pingüino no le sentaba del todo mal. Se sentó al volante y condujo hasta donde sería el banquete. Fuimos los primeros en llegar, ya que pasamos de ir a la iglesia, mejor dicho, la única condición que puse para venir era no ir a la maldita misa. No por nada, solo que no me gusta ese sitio. Salimos del auto y él se sentó en el capó del deportivo rojo.
-Espero que no hayan paparazzis.- soltó una risita.- No quiero que piensen que le estoy poniendo los cuernos.
-¿Y por qué no invitaste a tu novia en vez de a mí? Me habría ahorrado el irritante sermón de Greg antes de que llegaras.- me revolví molesta.
-No creo que aceptara venir de Las Vegas solo por una boda. Es diseñadora. A lo mejor oiste hablar de ella. Se llama Sophia Smith.- mencionó orgulloso. Pero de una tía así, yo no estaría orgullosa. Obvio que oí hablar de ella. Dirán, ¿de ella si, pero de LIAM PAYNE no? Pues así es.
-Creí que ella salía con Dereck, su ayudante.- confesé. Él rió.
-Se les ve mucho juntos, si. Es la única persona que le cae bien de allí.- sonrió. Le quité el móvil del bolsillo sin miramientos ni pedir permiso.- ¡Oye! Devuélvemelo.- exigió. Pero lo ignoré. Descifré las contraseñas, no fue muy difícil y entré a Internet. Claire me lo enseñó días atrás durante la comida y puedo decir que mi ensalada de pollo sintético se echó a perder. Le enseñé lo mismo que ella me mostró. Sus ojos salían de las órbitas.
-Si, le debe de caer de puta madre como para acostarse juntos.- dije con sarcasmo.
-Tiene que estar trucada, no puede ser…- cubrió su boca con una mano. Una lágrima amenazaba con salir.
-Lo siento, Liam.- murmuré. Quité la imagen de la pantalla y le devolví el móvil. Sus ojos estaban tan cristalizados que el color se tornó siete tonos más claros. Antes de derramar la primera lágrima, se los frotó y sus facciones se tensaron.
-¿Por qué me lo enseñas?- preguntó.
-Porque tienes derecho a saberlo.- respondí sin vacilar. Entonces pensé en él y en cómo me hubiera gustado que alguien me lo hubiera dicho. Bajé la cabeza y tragué sonoramente. Tenía un nudo en la garganta.
-Espera.- saltó. Levanté la cabeza alarmada.- ¿Me llamaste Liam y no Payne?
-Me asustaste.- le dí un leve golpe en el hombro.- ¿Tienes algún problema si lo hice?
-No.- negó.- Es más, me gusta. Dicho de tu boca incluso suena…sexy- rió. Lo asesiné con la mirada.- No, no quería decir eso. Suena bien, dejémoslo ahí.- corrigió.
-Si, mejor dejarlo ahí no vayamos a liarla el día más feliz de tu primo.- le saqué la lengua como niña chica y él volvió a reír. A poco, empezaron a llegar coches y coches, así que nos tuvimos que entrar al restaurante para que no nos atropellaran. Los invitados fueron entrando. Whoa, eran demasiados. Y ninguno sobrepasaría los veintitantos. Pongamos treinta al que más.- ¿Dónde están los viejos?
-Tomaré eso con humor. Los padres, tios y demás celebraron ayer la boda.- sonrió divertido.
-Pues vaya. Y ahora fiesta, ¿no? Va a ser una absoluta locura.- negué con la cabeza.- Me gusta.- me mordí el labio inferior y sonreí satisfecha.
-Nos lo vamos a pasar realmente bien.- rió. Nos sentamos en la mesa que nos asignaron. Todos los hombres me miraban y cuando digo es hasta el mestre. Creo que incluso llamaron a los cocineros para que me vieran y me desnudaran con la mirada. Cuando una está buena, está buena. Las chicas que habían se podría decir que no enseñaban tanto como yo ni eran la mitad de atractivas que yo y seguramente tampoco tendrían ni la cuarta parte de mi inteligencia. Liam parecía divertirse con ese hecho.- Me juego lo que quieras a que el que no sea gay quiere acostarse contigo ahora mismo.- susurró para que ningún otro escuchara
-Y los que sean gays también.- respondí en tono normal. Lo que despertó sus carcajadas.
-James, no nos presentaste a tu novia.- dijo un chico rubio que estaba frente a él cuando terminamos el postre.
-Bueno, no es exactamente mi novia.- corrigió Liam.
-Llamémoslo amigos con derechos.- contesté yo sin inmutarme. Pero todos mis sentidos estaban a la defensiva, totalmente alerta.
-¿Pero no tenías novia, James?- siguió aquel chico.
-Odia que le llamen por su segundo nombre.- intervine.
-Raphael, ella es Jackie. Jackie, él es mi primo pequeño.- nos ignoró.
-Encantado, Jackie. Para tu información, debí ser yo el padrino, pero el ratero de Peter se volvió ayer de guerra y hubo un ligero cambio de planes.- dijo con desdén.
-¿Peter volvió?- sonó extrañamente sorprendido.- Eso es fantástico. Vamos Jackie, te lo presentaré.- me cogió la mano y nos dirigimos a la otra parte del salón. De espaldas a nosotros estaba el famoso Peter.- Freeman.- lo llamó. El chico giró y reprimí un grito.
-Parece que impresioné a tu pareja, Payne.- se burló. No me reconoció. Obvio, ¿cómo iba ha hacerlo después de cuatro años?
-Por algo será.- torné a mi postura indiferente. Él rió.
-Me da que me he perdido, preciosa.
-Que mala memoria. Ni siquiera pasaste por casa a saludar.- crucé los brazos sobre el pecho.
-No, pero si quieres vamos a la mía.
-No quiero ser ni voy a ser una de tus chicas, primo.- me burlé.
-¿Cómo qué…?- dijo Liam. Me miró y después al chico que tenía enfrente, el cual había fruncido el ceño, examinandome más detenidamente.
-No puede ser.- gritó.
-Depende. Claire no soy.- me encogí de hombros.
-No, Claire nunca se pondría un vestido como ese. Tapa menos que un taparrabos.- exageró.
-Pues bien que babeas hace cosa de segundos, aunque seamos primos. Y sigues babeando.- contraataqué.
-A ver si me aclaro.- cortó Liam.- ¿Sois primos?
-Hoy estás más corto que las mangas de un chaleco, Payne.- rodé los ojos.
-Ya se acabó el chollo de llamarme Liam.- suspiró.
-Más bien.- sonreí con una falsedad palpable. Volví la atención a mi primo, que tenía el rostro blanco como si hubiera visto un fantasma.
-Jackie, no te gires.- avisó.
-Peter, los novios te reclaman.- rió una nueva voz. Me ergí y todos mis músculos se tensaron. El vello de los brazos se me puso de punta. Justo él tenía que estar aquí. Cerré los puños y los ojos fuertemente, contando hasta que llegué a setecientos en cuestión de pocos segundos, antes de que volviera a hablar.- Aunque veo que estas bien acompañado. Payne y ¿quién es la bella señorita de que está revolucionando el ala masculina del evento?- me lo imaginé sonriendo, burlón. Su voz estaba llena de sarcasmo. Siempre estuvo llena de sarcasmo. Incluso cuando me decía que me amaba notaba una pincelada. Me giré lentamente. Debo de decir que ahora está mejor que antes. Y más alto. Y más fornido. Y más guapo. Y más de todo. Es increíble que todavía sintiera debilidad por él.- Es verdad, no exageraban. Estás… eres una diosa, nena.
-Hola, Jake.- dije seria.
-No te pases con ella, bro'.- reprendió mi primo.
-Ni que estuviera pillada. Todos sabemos que Payne es el que está pillado.- alzó las manos con inocencia.
-Soy inalcanzable para ti, Zaker.- reté.
-Mira, ya sabe hasta mi apellido. ¿Nos conocemos?- sedujo. ¿Enserio estaba haciendo esto? Era frustrante.
-Liam, me da que este quiere acabar como no acabó su hermano.- miré al chico.-Es hermano de Gary.- frunció el ceño y después lo miró mal.
-No está el por aquí, ¿verdad?- preguntó.
-Mi hermano aquí no pinta nada.- ahora fue él quien frunció el ceño.- Demasiadas cosas sabes de mí.
-¿Puedo pegarle ya?- me desesperé.
-Los nudillos no estan recuperados.
-Ah, ¿qué ahora eres doctor?
-No haberme preguntado.
-Debí pegarle cuando tuve oportunidad.
-Yo lo hubiera torturado
-Ya, ¿quieren decirme de que coño va esto?- exclamó desesperado.- Si me quieren matar, háganlo, pero primero quiero saber quien demonios eres.- exigió. No aguanté más. Lo cogí del cuello con una mano y lo pegué a la pared más cercana. Su expresión era de sorpresa. Lo había tomado con la guardia baja, igual que a mis otros dos acompañantes.
-No soy la misma, Jake. He cambiado y soy peligrosa. Pregunta a quien quieras. Al primero a tu hermano. Recuerda que si juegas con fuego, al final te quemaras. En mi caso, acabarás bajo tierra.- amenacé entre dientes.- Andate con ojo, con un tercero o incluso un quinto. Cuando menos te lo esperes, te haré caer y dudo que te levantes. Estarás demasiado muerto.- su color se volvió cada vez más morado.
-Jackie, suéltalo.- chilló Peter. En un intento por alejarme de él, me rodeó la cintura con sus brazos, haciendo que se me levantara el vestido. Pero no eran sus brazos, eran los de Liam. Los reconocí por el tatuaje. Me levantaron en volandas y me alejaron de él lo más que pudo. Me dejó en el suelo y me puso las manos sobre los hombros.
-¿Qué te crees que haces? Debiste dejarme matarlo.
-Bastante cruz tiene con ser como es, Jackie. No vas a conseguir nada.
-Si conseguiré algo.- lo interrumpí.- Orgullo perdido y satisfacción.- volví mi campo de visión a aquel…aquella cosa que me seguía mirando con asombro.
-Jackie, Jackie, mírame.- ordenó mi acompañante.- Que me mires, joder.- con brusquedad, tomó mi barbilla e hizo que le mirara.- No vale la pena, ¿entiendes? Quítate ya ese instinto homicida que tienes que solo te trae problemas.- me aguantó la mirada. Nunca antes nadie me aguantó la mirada como hizo él. Firme. Seguro de sí mismo, de lo que decía y pensaba. Sin vacilar. Sin miedo. No me tenía miedo. Aflojó su agarre pero no me soltó.- Mira Jackie, lo que te hizo ese chico fue estúpido. Si yo te tuviera, serías la mujer más feliz del mundo. Te colmaria de amor. Él no te merece, tú no mereces ese trato. Sé, estoy seguro al 100%, que dentro de esa apariencia impulsiva y peligrosamente atractiva hay escondida una chica que necesita de amor.
-No sabes nada.- gruñí. Me sacudí su mano y vi decepción en sus ojos.- Aceptamos el amor que creemos merecer. Y yo no merezco ninguno, Liam. No quiero tu pena ni tu lástima ni tu comprensión. No necesito nada ni a nadie. Yo sé cuidarme y valerme por mí misma. Gracias por preocuparte, pero guarda tu preocupación para otro.- dije. De improviso, llevó su mano a mi nuca, haciendo avanzar mi cabeza y presionando nuestros labios. Sinceramente nunca pensé que él quisiera besarme y, todo hay que decirlo, mientras lo miraba a los ojos y veía su determinación, también tuve ganas de comérmelo a besos. Pero ahi estaba yo, besando al ídolo de millones de chicas y no sabiendo como reaccionar.
-Good Boys Love Bad Girls too.- dijo cuando se separó.
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ahi tienen su maraton, se lo merecen. se que me tardé, los problemas con blogger no se solucionaban y el instituto no es q ayudra precisamente… bueno, les dejo unas imagenes para que tengan un poco mas de idea de algunas cosas del cap como 
vestido de
Jackie
:



p
eter

j
ake (se que no se le ve bien, pero esta ajidhmdlsnsklsksk
)

miércoles, 5 de febrero de 2014

La Caja De Pandora 2/3

Irlanda

Narra Zayn

Harry me miraba entre expectante y sorprendido. En eso la puerta se abrió y entró Liam gritando como loco y dando saltos.
-¡Aprobé, aprobé! Ya tengo el carné de conducir, lo tengo, whooooo.- chilló.
-Enhorabuena, amigo.- nos lanzamos a abrazarme. Sabíamos que era todo lo q él quería desde siempre, el carné de conducir.
- ¡Y además mi primo se casa!- añadió. Me quedé confundido.
-¿Pero irás solo?- pregunté.
-No, está claro que no, Zayn.- sonrió.
-Entonces…- intervino Harry.- Sophie esta en Las Vegas, haciendo…
-Diseñando, bueno ejerciendo de ayudante de diseñadora.- se encogió de hombros.- Tengo en mente a otra persona.- dijo pícaro.
-¿A quién, a quién?- empezó a dar saltitos Harry, deseoso de saberlo.
-¿En serio quieres saberlo?- enarcó una ceja por el simple placer de hacer rabiar a nuestro ruliento amigo.
-Si, si, si.- dijo ansioso.
-Vale, vale, pero quiero decírselo yo, no quiero que se entere por vosotros.- condicionó.
-Como digas, pero dinoslo ya. Muero de curiosidad.- dramatizó.
-La persona es…- hice como un redoble de tambores con los dedos.- Jackie.
-¡¿Jackie?!- gritamos a la vez.
-¿A quién más conozco aquí? Chicos, era obvio.- respondió él como algo normal. Nos miramos boquiabiertos.
-Pero…¿crees que va aceptar?- preguntó con cautela.
-Hay comida y bebida gratis e incluso barra libre para después. No creo que diga que no.- se encogió de hombros.
-Pues ves corre a preguntárselo y salimos de dudas, imbécil.- chilló Harry. Liam se sobresaltó y salió por la puerta tan rápido como pudo.

Narra Jackie

Todos los días iguales. Que asco de vida. En mi casa después de una estresante semana. Sola. En la cocina. Con un bote de nata montada en mi mano y ofreciendo a mi estómago generosas dosis de azúcar. Me apoyé sobre el banco de la cocina y fruncí el ceño. Hacia tiempo que no comía la nata de esa manera tan propia de mí, prácticamente desde que llegaron esos inútiles mi vida. Lo único que hacían eran agotar existencias y mi paciencia, ya de por si poca. Estaba por pegarme un tiro. No, no, no. Otra vez no. Un pinchazo en la sien vino acompañado con su recuerdo.
-Puta.- murmuré entre dientes. Siempre atormentando. ¿No podría darse unas largas vacaciones? Estaba por despedirla, pero es como los que no aceptan ese despido y al día siguiente los muy pringados, estan volviendo al trabajo. Ese era el trabajo de la niñata infame. Y allí estaba otra vez, de pie delante de mí, con su estúpida sonrisa burlona que me daban ganas de borrar a base de toda clase de agresiones, desde las bofetadas a los apuñalamientos. Parpadeé y me subministré otra tanda de nata hasta casi asfixiarme. Sabía que lo que estaba a punto de hacer era un gilipollez, que todo estaba en mi puta cabeza, pero no había forma de alejar a la estúpida zorra de mis desgastadas neuronas a causa del alcohol.- ¿Qué coño quieres ahora, maldita?- dije con desgana.
-Llevarte conmigo.- respondió como afónica. Si, eso creo que fue por la idiotez que cometió antes de yo irme a Atlanta.
-Eso me lo dices siempre. Cambia un poco el guión, amiga.- me burlé. Ella frunció el ceño.
-Puedo desvelarte secretos, Jackie. Sé donde está tu hermana y cosas de tu pasado que nadie sabe.- sedució.
-Ahora viene la parte en que me creo todo eso y acepto tu trato, ¿no?- asentí.- Lo siento, pero mi alma esta vendida a Lucifer. Él me nombró, a cambio de ello, Pandora, que ya es decir.- ella no relajó su expresión.
-Él no puede decirte nada de lo que yo puedo decirte si vienes conmigo.- volvió a intentarlo.
-Me da que paso, Hasmy.- comencé el ascenso hacia mi habitación. Una vez en ella cerré la puerta y me senté en la cama, cubriendo mi rostro con mis manos. Odiaba a Hasmy. Era más cruel que yo. Ella trataba a las personas como si fueran mierdas. A ver, yo las trato igual, pero lo de esa chica era de estar en pleno apogeo mental. No carburaba. El alcohol consumió todas sus neuronas y la maria que se fumaba, combinada con la heroína que se esnifaba no es que contribuyera mucho a mejorarla. Pero, a pesar de todo, era mi mejor amiga. Después me volví algo parecido a ella, sólo que yo no era tan idiotamente estúpida como para mezclar tanta mierda en mi organismo. Dicen que quienes mueren jóvenes dejan un bello cadáver, pero voy a discrepar…¡Y una mierda como la Casa Blanca! El cadáver de Hasmy Hawk era horrible, el peor de todos, después del del irreconocible Paul Walker, con todos mis respetos, adoraba a ese hombre. Y ahora su puto fantasma no me dejaba vivir.
-Jackie.- me llamó.
-No, soy gilipollas, ¿quien sino?- sarcasmo.
-Ella morirá si tú no vienes conmigo. Ella sufrirá y morirá y nunca más podrás volver a verla.- dijo con una sonrisa cínica delante de mí.
-¡A quien no quiero volver a ver es a ti, puta loca!- chillé poniéndome en pie.- ¡Ya podrías dejarme en paz de una santísima vez!- estaba roja de ira y veía venir un ataque otra vez. Empecé a dar puñetazos. Si su voz era tan real, ¿porque no lo podía ser también su cuerpo? En el fondo yo sabía que no era así, todo era mentira. Clavé el puño en la pared y lo retiré con todos los nudillos sangrando y llenos de astillas.- Te odio.- grité a pleno pulmón. Y pegué con el otro puño a la pared tantas veces como quise. Básicamente la utilicé de saco de boxeo. La adrenalina que recorría mi cuerpo me impedía sentir dolor y cansancio. De un momento a otro, me desplomé y quedé como los muñecos de Toy Story. Mi respiración era acelerada. Apoyé la cabeza en la pared e intenté acompasarla. Tenía los ojos cerrados, no quería ver mis nuevos guantes rojos. Al final lo conseguiría, conseguiría que me fuera con ella. Pero no quería. Todavía tenía cosas que hacer. Intenté ponerme en pie, pero las rodillas me temblaban y las manos me dolían cuando las apoyaba para tomar impulso. No desistí. Verdad que me dolía, pero iba a desangrarme como no hiciera algo. Y entonces me iría con ella. Unos pasos apresurados a lo lejos hicieron falta para saber que no había movido ni un músculo. Seguía con la cabeza apoyada y los ojos cerrados. Después un chillido ahogado. La voz de un chico que me era familiar y a la vez no.
-Jackie.- me llamó alarmado.- Por favor, ¡contesta!- gritó desesperado.
-Te odio.- conseguí decir sin abrir los ojos.
-A mí y a todos, lo sabemos.- chilló.
-A ti no.- abrí los ojos. Sentía que mis manos eran corazones que bombeaban. Gruñí al levantar la mano y con un dedo señalar a la chica, que, con los brazos cruzados, disfrutaba de mi sufrimiento.- A ella.-Liam se giró, pero no vio nada.
-¿A quién, Jackie? Aquí no hay nadie más que tú y yo.- tragó saliva.
-¿Cómo te sientes, princesa?- sonrió burlona.
-Siento que te odio.- apreté los dientes.
-Cambia el guión, amiga.- repitió sonriendo de lado.
-Si pudiera te partiría la boca por repetirme.- amenacé.
-¿Tú crees? Apenas le pegas a un niñato del tres al cuatro. ¿Qué fue lo máximo que hiciste, eh? Pasaste la duana con una tonelada de droga, ¿y qué? Yo lo hacía continuamente.- aumentó su ego.
-Si, la pasé, pero no me enganché a ella. Matabas por tener un gramo de cocaína. Literalmente.- me mofé.
-No me digas lo que hice, niñata. Te volviste una oxigenada, como todas las demás.
-Oxigenada será tu puta, porque yo no.- murmuré visiblemente cabreada.
-Jackie, te sugiero que te relajes y…
-Cierra la boca y no te metas en esto.- interrumpí, intentando incorporarme de nuevo. Pero fue un intento fallido. Me volví a desplomar. Había perdido demasiada sangre.
-No te muevas.- ordenó. Desapareció en mi baño y a los segundos, apareció de nuevo. Me negué a que me tomara en brazos, como sabréis, ODIO el contacto físico, así que pasó un brazo mío sobre sus hombros y me llevó al baño. Hizo que me lavara las manos, medio me las lavó él, ya que la poca fuerza que me quedaba la había gastado en el corto camino hasta allí.
-Sepárate.- gruñí al notar que sus brazos rodeaban los míos y mi espalda chocaba contra su pecho.
-¿Y dejar que te caigas? No, gracias. Dios mío, ¿qué hiciste?- afirmó inflexiblemente.
-Lo que le voy a hacer al siguiente que me toque más de la cuenta, vamos, en cuanto tenga energía como para pegarte una paliza.- avisé.
-Pues vaya, que gracias más particular.- se burló.
-Ja-ja, muy gracioso.- lo miré mal. Se separó de mí y creí caer. Rápidamente me cogió de la cintura para evitar mi caída.
-Con cuidado.- susurró en mi oído.Apreté fuerte la mandíbula. Tenerlo tan cerca era repulsivo, con todas las letras. No sé como lo amaban.- Así vas bien, muy bien.
-No soy idiota.- reproché entre dientes. Él rió amargamente.
-Ya lo sé. Eres la persona más inteligente que he conocido. Y con más capacidad de amenaza también.- añadió.
-Ya deja eso o sino, conseguiré una orden de alejamiento por agresión sexual.- amenacé.
-¡Encima de que te estoy ayudando!- gritó. Me sentó en la cama y se arrodilló delante de mí.
-¿A qué viniste?- cambié de tema.
-Vine a pedirte una cosa.- sonrió. Enarqué una ceja, a la espera de su propuesta.- Me gustaría que me acompañaras a la boda de mi primo.

lunes, 13 de enero de 2014

You're Not Sorry

Buenos Aires

Narra Louis

-¿Qué haces?- preguntó alejándose tanto como pudo.
-No te voy a perder de nuevo, te demostraré que no recuerdo nada, que…
-¿Es que no ves que no me importa, no me importas?- gritó de tal manera que me hizo callar. Su cara estaba desencajada de enojo. Entonces el taxi se puso en marcha.
-¿Realmente ya no me amas?- la miré tristemente.
-Vamos a suponer que si te sigo amando, ¿qué vas a hacer? Te vas a ir dentro de tres días, que más da.- volvió la cabeza, mirando la calle, evitando mi mirada. ¿Tan poco me conocía? ¿Tan pronto creía que la iba a dejar ir? No la iba a dejar, la llevaría conmigo. Con sigilo me acerqué a ella tanto como pude y con suma delicadeza, la tomé de la barbilla, haciendo que quedaramos a escasos milímetros y juntando, de una maldita vez, nuestras bocas. No podía creerlo. Por fin, por fin podía volver a sentir esas cosquillas en el estómago y ese deseo de no parar, la sensación de que el mundo, el tiempo se detiene y que nada importa. Esa sensación que con Eleonor me era totalmente desconocida.
-Eso suponiendo que te amo.- dijo cuando nos separamos para coger aire.- ¿Y si no te amo?
-Te haré cambiar de opinión.- aseguré mientras reencontraba nuestros labios. Por increíble que pareciera, me siguió el beso. Fue tan tierno que creía morir. Bruscamente, se separó de mí y me miró burlona.
-Gracias por el viaje.- me guiñó un ojo y salió apresuradamente del taxi. Me quedé confundido, no, lo siguiente. Vi como entraba en el portal y como desaparecía en su interior. Era incapaz de reaccionar.

Narra Belu

Subí hasta mi departamento. Torpemente encontré las llaves y las metí en la cerradura. La llave rodó y la puerta se abrió. Me metí en el departamento y cerré de un suave portazo. Todas las luces estaban apagadas, todo en un silencio sepulcral. Me desplomé en el suelo y estallé en un llanto de rabia. ¿Por qué tenía que volver y poner mi corazón del revés de nuevo?
-Te prometo.- susurré al techo, aún con los ojos encharcados.- Que no volveré a caer otra vez con la misma piedra. Esta vez, nunca más.

Narra Ela

El sábado decidí volver a la casa de George ya que me fui precipitadamente de allí sin dar explicaciones. Me arreglé:

Y salí después de desayunar, dejando una nota diciendo donde estaba. Me acomodé bien el bolso, con los libros necesarios, en el hombro. Caminé por las calles, recordando el camino. Cuando llegué, toqué la puerta con los nudillos y me abrió la madre de George, Susan.
-Hola, bella, ¿qué te trae por aquí?- preguntó dulcemente la mujer.
-Su hijo, es decir,...- me corregí rápidamente.- El trabajo que tengo que hacer con su hijo. No lo terminamos.
-Pasa.- se hizo a un lado, dejándome vía libre.- Está en su habitación.- sonrió. Asentí con timidez y me apresuré a subir a su cuarto. Toqué la puerta con los nudillos y no entré hasta que no oí su suave voz dándome permiso. La ventana estaba abierta y él miraba el techo con el cigarrillo en la boca. Pasaron unos minutos hasta que se dió cuenta de mi presencia. Tragué saliva cuando su mirada se posó en mí. Se mordió el labio inferior, se iba acercando a mí lentamente y yo retrocedía hasta que mi espalda chocó con la puerta. La había cerrado, por eso su mano estaba apoyada a la izquierda muy cerca de mi cabeza.
-Lamento haberme ido así ayer. Tenía que avisar a mi prima.- me disculpé sonando más tranquila de lo que en realidad estaba.
-Lo entiendo. Yo habría hecho lo mismo en tu lugar.- asintió. Se quedó así, callado, trasladando su mirada de mis labios a mis ojos. Su cálido aliento rozó todo mi rostro.
-George…- susurré.
-Mono el Mocoso, ¿lo recuerdas?- murmuró con seguridad. ¿Cómo?
-¿Lo…lo conoces?- tartamudeé sin poder creerlo.
-Lo tienes delante.- su boca se volvió una línea. Me costó respirar. Bajé la cabeza, incapaz de mirarle. Recordé las cosas tan malas que le hicieron mis amigas, mis compañeras…y yo. Cosas horribles con tan solo tres, cuatro y cinco años. Una lágrima rodó por mi mejilla.
-George, yo…- sollocé.- Siempre me arrepentí. Te lo juro, pero nunca te encontré, nunca conseguí contactar contigo después de que te fueras a Edimburgo. Nunca pensé que fueras tú. Lo siento tanto.- estallé en llanto. Cubrí mi rostro con las manos para que no me viera llorar. Él me estrechó entre sus brazos, un gesto cálido.
-Tú eres la persona que amo, Ela, tú eres la chica de la que llevo enamorado desde preescolar. Tú, tú y solo tú.- apoyó su barbilla en mi cabeza.
-Soy un monstruo. Te hice tanto daño. No entiendo como me amas, no lo entiendo.-
-Mirame.- al ver mi negativa, que no quería, suavemente me levantó de la barbilla.- Mirame, Ela.- suspiré y lo miré. Sonrió.- No necesito más que verte para saber que lo sientes. Y te amo.- lo siguiente que hizo fue unir nuestros labios en el mejor beso que me dí nunca.
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Lo sé, me odian y ta, pero el pu.to blogger no me dejó publicar la entrada, así que en cuanto acabé esta, pues me deja publicarla!!! Pero la otra sigue sin poder escribirse, así que la volveré a escribir y la tendréis ;) Os amo, babies.

sábado, 11 de enero de 2014

Hell Yeah

Vuelo

Narra Louis

En cuanto bajé del escenario, fui lo más rápido posible a coger el jeep privado y volar hacia donde me esperaban desde hacía mucho más tiempo del que me gustaría. Sonreí tontamente. Me volvería a encontrar con ella, con sus ojos, su boca, su cuerpo entero. Lo había dejado con Eleonor. Mejor dicho, ella me dejó. Pero hasta mañana no podría verla. Me bajé del jeep y salí del aeropuerto con mi maleta en la mano. Cogí un taxi, paso de contratar a un chófer, no quiero que una sola persona sepa donde voy a cada momento, y le dí la dirección del departamento que había comprado años atrás. Durante los quince minutos siguientes me relajé, cerré los ojos e intenté recordarla. Había pasado tiempo sin verla, no sabía como reaccionaría mi corazón y el de ella. Cuando el vehículo estacionó, pagué al hombre con propina y bajé. Entré en al hall. Estaba completamente desierto, aunque no era de extrañar, siendo las doce de la noche. Me metí en el ascensor, suspiré y pulsé el botón 27. Ascendió hasta esa altura y tras dos vueltas por el pasillo, encontré el piso. Soy despistado. Torpemente metí la llave en la cerradura. Abrí la puerta y encendí la luz.
-¡Sorpresa!- gritaron, saliendo de detrás del sofá, debajo de la mesa y todos lados. Habrían como diez personas vestidas de fiesta. Uno de los chicos se acercó. Era rubio, con los ojos verdes y la camisa azul celeste le marcaba las abdominales.
-¡Ey, bro! Ya creíamos que no venías.- sonrió estrechándome la mano. Lo miré extrañado. ¿Quién era ese pirado?
-¿Perdón?- aparté bruscamente la mano.
-¿No sabes quién soy?- soltó un bufido.- ¿Enserio? Debes de estar de broma.
-No, lo siento. Deberes de haberte equivocado.- negué.
-Louis, ¡soy Peter!- exclamó. ¿Peter? ¡Si!
-El del intercambio de tres meses en el instituto. Peter Clawson.- recordé.
-El mismo.- dijo con una sonrisa.- ¿Qué te trajo por aquí?
-¿Vacaciones? ¿Trabajo?¿Quién sabe?- bromeé.- ¿Por qué montaste todo esto? No vale la pena.
-¿Qué? Llevamos…como tres años sin vernos y ahora me dices que no vale la pena.- chilló.
-Si, tenía pensado ir mañana a verte.- me encogí de hombros.
-Pues ya ves, me he adelantado. Me lo dijo Zayn, encontró el billete. Nos conocemos de aquella última vez que estuve en tu casa.- explicó. Miré por encima de su hombro. Jocelyn…Max…Tom…Penélope…Fer…Gabe…Dan…Sam…Belu…espera, ¿ella?

Narra Belu

-¿Estáis todos?- preguntó. Seguía conteniendo la respiración después de haberlo visto entrar, en cuanto encendió la luz. Me había levantado, pero no había gritado como los demás. Me vio y cuando su mirada se posó en mí, sentí…¿qué fue lo que sentí? Más de lo que me hubiera gustado, está claro.
-Todos los que he podido reunir, pero pasa, es tu departamento, no te quedes ahí.- le hizo un gesto para que pasara. Louis pasó, dejando caer la maleta al suelo. Crucé los brazos sobre el pecho y puse los ojos en blanco. No cambiaría jamás. Las chicas se le echaron encima. Los chicos le estrechaban la mano y le preguntaban si en Hollywood habían chicas tan buenas como las de la televisión. Rodeé los ojos y me dirigí a la barra improvisada repleta de botellas de todo tipo de bebidas alcohólicas. Me decidí por un tequila. El líquido pasó por mi garganta como el fuego.
-¿Me sirves un cubata?- susurró Peter en mi oído. Su aliento caliente rozó su hombro.
-Sólo por ser tú.- respondí. Cogí la botella de cola y vertí parte en un vaso. Después añadí el ron y se lo entregué.
-Gracias.- agradeció, depositando un beso en mi mejilla antes de irse con el grupo. Me quedé sonriendo tontamente. Pero no sentía lo mismo que cuando Louis me besaba. Él era delicado, tierno…¿qué coño estás diciendo, Belén? Negué con la cabeza y me serví algo un poco más fuerte. Opté por el Beaffiter, que lo mezclé con unas gotas de vodka puro. Le dí un trago. Entonces pusieron música. All Night de Icona Pop inundó mis oídos. Llegó un momento que me retumbó tanto en el cerebro, que salí al balcón. Apoyé los codos sobre la barandilla y me pregunté "¿qué mierdas pinto aquí?". Salí con Louis en el intercambio, ¿y qué? Nuestra ruptura no fue la mejor, ya que Rose se metió de por medio. Siempre confíe en él, pero abrir un dia la puerta de su habitación, encontrarlo medio desnudo, con la chica abrazada a él, lo deja todo muy claro. De nuevo sentí su aliento sobre mi cuello. Me giré para besarle, pero no era quien esperaba.
-¿Ahora me explicarás porque te fuiste tan precipitadamente de mi casa sin que hubiera vencido el plazo? No te despediste de nadie.- susurró mientras me abrazaba por la cintura. ¿Qué se creía? Me safé de su agarre y le dí la espalda.
-Solo dos cosas.- levanté con los dedos el número indicado.- Uno: no pierdo mi tiempo con animales. Dos: mi mamá me enseñó a regalar mis juguetes ya usados a personas más necesitadas y como buena hija, lo hice.- seguí en tono cortante. Conociéndolo, había sido como si lo hubieran degollado.
-¿Perdón? Creo que no entendí. Teníamos futuro, planes, ilusiones...
-Exacto, teníamos.- interrumpí tan abruptamente, volteandome, que pegó un respingo.
-Yo no fui el que se marchó.- dijo todavia más confundido.
-Yo no fui la que se acostó con el chico que odias.- grité exasperada. Me miró sin entender, como si no fuera yo la que decía eso y en parte así era. Conseguía sacarme de mis casillas.
-¿Qué?- consiguió decir.- Eso es imposible. ¿Y creíste al hijo puta que te lo dijo? Yo nunca...
-No me lo dijo nadie, Louis. Lo ví yo.- grité. Apreté los labios en un intento de no llorar.
-Por eso te fuiste. Ahora pretendes reconstruir tu vida con Peter. ¿Lo amas?- levantó la mirada. Su pregunta, más por curiosidad que por otra cosa, me dejó sin respiración.
-Si.- contesté con voz queda.
-¿Entonces por qué te desesperas tanto?- cuestionó. Aparté mi vista para clavarla en la punta de mis tacones, pero allí no había nada interesante. "Porque más te amo a ti" respondió mi corazón por mí. No lo soporté más: su mirada clavada en mí, la tensión en cada uno de los músculos de sus brazos, cruzados sobre el pecho. Y decidí hacer lo que hice tres años atrás. Huir. Entré al departamento y salí de él. Oí su voz gritar mi nombre cuando iba por el pasillo, pero no lo escuché.

Narra Louis

Salí tras ella. No podía quedarme así. Ella estaba subida al ascensor cuando iba por mitad del pasillo. Las puertas estaban cerradas. Suspiré y bajé rápidamente las escaleras hasta que en la planta 20 me quedé sin aire y cogí el ascensor. No la pillaría seguramente, pero no tiraría la toalla, no como lo hice antes. Afortunadamente, los taxis no eran muy abundantes a esa hora y Belu todavía no se había acomodado un uno. Fui más rápido de lo que nunca pensé y me metí en el taxi, sentado al lado de ella. Notando su estupefacción.

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Bueno, este maratón está dedicado a una personita que recién fue su decimonoveno cumpleaños…feliz cumpleaños, Belu! Sé que ya pasó, pero me sentía en deuda por no acordarme. Felicidadeeeeeeeees, amiga!!! Decidme vuestros cumpleaños también y así os felicito con un super capítulo/ maratón, depende del tiempo que haga que no subo cap. Besos, babies! <3

lunes, 6 de enero de 2014

The Time

Londres

Narra ________

-¡______!¡______!- oí como una voz masculina gritaba mi nombre por los pasillos. Si era quien yo creía que era, me desmayaría allí mismo.- _____- repitió cuando llegó a mi lado con la respiración agitada.- ¿Te gusta One Direction?- ¿a qué venía esa pregunta?
-Si.- contesté dudosa.
-Perfecto. He conseguido dos entradas.- sonrió, enseñándolas. Creo que solté un gritito de alegría que le hizo soltar una carcajada.
-¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Desde cuando hablamos de un tema que no sea Claire?- solté.
-Me las envió mi primo.- contestó con autosuficiencia, y añadió.- Es mañana por la tarde en un local de Oxford Street. Ya que Claire está sabe Dios donde, ¿por qué no disfrutar tú y yo de la compañía del otro?- sugirió. Sonreí de lado.
-Eres el mejor.- no pude evitar abalanzarme sobre él para abrazarlo.
-Lo sé.- respondió creído y sarcástico al mismo tiempo.- Pero eso no termina ahí.- se apartó para poder mirarme.- A parte de disfrutar de una compañía tan grata como la mía, conocerás a los chicos en persona.- tuve que taparme la boca con las manos para evitar gritar como loca. A Jamie parecía divertirle mi reacción.- Pasaré a las seis a por ti. Ya pedí los permisos de salida a la dirección. Ponte algo informal.- informó para después alojar un beso en mi mejilla y marcharse. Quedé estática en mi lugar, sin poder moverme ni un sólo centímetro.

Narra Niall
-¡Pero después me tengo que ir, rapidísimamente!- chilló Louis cuando bajamos del avión en Londres. Liam había llegado dos minutos antes de que saliera el avión, con la respiración agitada y la cara completamente roja. Durante el viaje le pregunté por su retraso. Normalmente venía el primero y como tardaramos unos cuantos segundos, nos quemaba el móvil a mensajes o no paraba de llamar. Resulta que acompañó a mi hermanastra a no sé donde y se tardó más de lo previsto.
-Niall, apúrate.- exigió Zayn desde el otro lado de la puerta. Terminó de vestirse y salió del camerino.
-Prepárate, sales ya.- me avisó el organizador. Asintí e hice ejercicios de respiración para tranquilizarme. Habrían pasado tres años, pero seguía igual de nervioso cada vez que salía al escenario. Cuando me tocó, me enfrenté a la multitud de fans, la multitud de directioners que estaban locas por vernos. Las amo, si, pero…nunca pensé que gritaran así por mí, que lloraran por mí, prácticamente algunas vivieran por mí. El concierto empezó con Live While We're Young. Y antes de que nos diéramos cuenta, todo había terminado. Louis no pudo entretenerse ni un minuto a hacerse fotos con las fans, pero lo disculpamos diciendo que tenía que atender unos problemas personales. Realmente, ni siquiera nosotros sabíamos donde iba. De pronto entró un chico que me era extrañamente familiar.
-¡Jamie!- gritó Harry. Ah, su primo. Y con una chica. Se mostraba tímida, con la vista clavada en el suelo. Era una belleza.
-¡Hazza!- respondió extendiéndo los brazos para fundirse en un abrazo.
-Te eché de menos, primo. Y veo que vienes acompañado, muy bien, además. ¿Esta era a la chica que querías impresionar?- preguntó como si ella no escuchara. El chico se rubizó.
-Si, ella es ________. Creo que no necesita que te presente.- la tomó de la cintura y ella se estremeció levemente.
-Encantado, ________.- tomó su mano y la besó.- ¿Quieres conocer a los chicos?
-Me encantaría.- sonrió tímidamente, sonrojándose. Entré en la escena como si estuviera de paso, como si no hubiera escuchando nada. Y funcionó.
-Niall.- volví la cabeza y me acerqué.
-Hola, retardo.- sonreí con falsedad. Nunca me cayó bien ese petardo.
-¿Que hay, rubio teñido?- dijo de la misma manera.
-Es natural, paleto. El tuyo si que es teñido.- se defendió. Él frunció el ceño.
-No tienes pruebas de ello.

Narra ______

-¿No piensas hacer nada?- susurré a Harry.
-No. Es divertido. Este es uno de los motivos por los cuales no voy al cine. Es juntarlos y bueno, ya viste. El problema vendrá cuando aparezca Liam y vea que me divierten estas situaciones, pero no me importa.- explicó.
-Ah.- alcancé a decir.
-Oh, claro que las tengo.- asintió Niall.
-Pues…puedo enseñarle a Barbara esas fotos.- atacó. Eso es demasiado cruel, hacer que una pareja tan bonita como ellos lo dejaran, pensé.
-No lo harás, porque si lo haces…- amenazó. Se había puesto rojo de ira. ¡Y todo por el estúpido tinte!
-¡Basta ya! ¡Os estáis pasando!- grité. Ambos se giraron para mirarla. Ambos sorprendidos por su reacción. Harry soltó una risita socarrona.- Yo no he venido aquí para veros discutir, así que si ese es vuestro plan para esta noche, yo no pienso quedarme a mirar.- giré sobre mis talones y me fui. Me sentía frustrada. Tenía una oportunidad de conocer a mis ídolos y me la chafan. Escuché unos pasos apresurados que me seguían, pero no paré. Tenía que llegar al internado. El individuo llegó a mi altura y se aferró a mi brazo, dándome un fuerte tirón y chocando contra su pecho.
-Lo siento.- dijo entre jadeos y se apartó de ella.- Necesito saberlo.
-¿Saber el qué?- cuestionó cruzando los brazos sobre el pecho.
-Necesito saber de ella, de Claire. Eres su amiga, ¿no? Tú sabes donde está, porque se esconde de mí.- dijo al borde del llanto.
-Si supiera donde está, estaría con ella, no aquí, Harry. Un día que fui a despertarla no estaba en su cama, simplemente. La busqué por todo el internado. Pedí ayuda a los profesores, a los alumnos e incluso al Consejo Escolar, pero nadie sabría decir como se había escapado exactamente.- conté. Las primeras lágrimas amenazaron con salir. Él la abrazó y no pudo retener más el llanto y estalló en sollozos.
-Lo siento, lo siento tanto.- susurraba en su oído mientras le acariciaba el pelo.- La amo, maldita sea, juro que la amo. Y la encontraré, cueste lo que cueste. Da igual si me tengo que recorrer el mundo entero. Daré con ella.- perjuró. Me apreté más a su cuerpo. Era cálido y emanaba seguridad por cada uno de sus poros. Se quedaron así un rato, sin decir nada, consolándose con el contacto y saber que algún día, volverían a abrazarla a ella también.

Fuck With You

Irlanda

Narra Jackie

-Enserio.- reí. El conductor me miró con enojo.- Oh, venga allá, os imaginaba más…
-¿Altos?- sugirió.
-No, más al estilo Rolling Stone, Beatles, Jackson Brothers. El término es más viejo, por si dudas.- respondí.
-¿Qué clase de música escuchas?- chilló mientras se incorporaba en la avenida.
-Toca el claxon.- grité también.
-¿Ese es un tipo de música?- cuestionó extrañado.
-No, idiota, que toques es claxon es una orden.
-¿Y para qué quieres…
-Imbécil, apartate de enmedio. ¿Te sacaste la licencia de conducir por Internet o qué? Me jubilaré y no habrás movido tu estúpido monovolumen de ahí.- grité al conductor de delante mientras tocaba yo misma el claxon.
-¿Ya tanta confianza como para tocar el claxon de mi coche?- hizo un énfasis en el posesivo.
-Eso haberlo pensado antes de haber ofrecido tu coche a una adolescente que haría más papel en un reformatorio que por las calles de Mulligan. No, hay no duraría ni medio día.- dije como si se me hubiera acabado de ocurrir.- Escaparia antes de que se aprendieran mi cara.
-Ahí lo tienes difícil. Saliste por televisión, ¿lo viste?- me miró.
-Si, en canal 13. Querían sacarme también en el canal 7. ¿Sabes que cuando amenazas a alguien con una navaja suiza y le dices en ruso que va a ser la próxima comida de un tiburón se caga encima?- pregunté como si fuera normal. Noté todos sus músculos tensos. Tragó saliva. Sonreí para mí, satisfecha.
-Entonces es mejor estar contigo que contra ti.- afirmó.
-Solo hay un problema.- pegó un repentino frenazo.- Yo elijo.- eso fue suficiente para ponerlo totalmente nervioso. El resto del camino fue en completo silencio. Supongo que trataba de digerir mis amenazas. Paró enfrente del bloque de apartamentos en el que vivía mi amigo.
-Será mejor que me espere aquí.- hizo un esfuerzo por sonreír que le salió pésimo.
-Allá tú. Es tu decisión volver a casa hecho pedacitos.- salí del coche pero antes en sus ojos vi lo asustado que estaba y como salía apresuradamente del coche. Se recompuso la ropa, tragó saliva y me miró con la barbilla alzada.
-He cambiado ligeramente de opinión.- logró decir.
-Tienes pinta de tio inteligente.- dije únicamente. Giré sobre mis talones, sin importarme si me seguía o no. Entré en el edificio.
-¿Estás segura de que es buena idea?- susurró en mi oído. Me aparté bruscamente.
-Como haya menos de un metro entre nosotros, pienso en hacerme huevos revueltos con tus intestinos.- lo miré mal. Lentamente, asintió.
-Niall comentó que estabas expulsada, ¿puedo saber el motivo?- dijo un poco para romper el silencio y la tensión.
-Si.- respondí con desgana.- Es lo que tiene insultar a la cuñada del director.- me encogí de hombros.
-Tu comportamiento empieza a asustarme de veras. Es preocupante.- afirmó.
-¿Y te crees que me importa?- sonreí de lado.
-Para nada.- se hizo silencio mientras subíamos al ascensor. Pulsé en el número 6 y la máquina se puso en marcha.- ¿Y vienes a ver a tu novio?- volví para mirarlo. Enarqué poderosamente una ceja.
-Una chica como yo no tiene novio. Es libre, independiente.- respondí obviando la respuesta.-Por cierto, ¿Horan ha dicho algo de mi habitación?
-¿Qué tendría que haber dicho algo?- inquirió.
-Si fuera así, no estaríamos hablando de él ahora mismo.

Buenos Aires

Narra Belu

-¿Entonces que te parece?- inquirí con los ojos brillantes.
-Belu…-vaciló mi mejor amiga.- ¡Es la mejor idea que he oído nunca!- chilló, abrazandola.
-Ya, lo sé.- aumenté de forma sarcástica mi ego.
-Creída.- rió.
-Por cierto, -caí en la cuenta- ¿dónde está Ela?
-En casa de su querido amante eterno haciendo un trabajo.- exageró, a lo que reí.- Y hablando de amantes eternos, ¿qué tal con Peter?- levantó las cejas repetidas veces.
-Me invitó a salir esta noche.- sonreí. Claire pegó un gritito de alegría.- Pero no es nada de otro mundo. Me invitó a ir con él a una fiesta de bienvenida a un amigo o algo así, pero que quiere que esté.- miré la nada, totalmente boba al imaginar la cara de mi enamorado.
-¿Lo haréis oficial?- siguió preguntando.
-Posiblemente…- insinué.
-Vamos, sabes que muero de curiosidad.- hizo un tierno puchero.
-Tendrás que esperar, porque ni yo sé lo que pasará en esa fiesta.- mi voz sonó más decepcionada de lo que me hubiera gustado. Mi amiga me miró con comprensión.
-Verás que todo irá bien. Te ama, se nota y hacen una pareja envidiable.- las arrugas de los lados de los ojos se hicieron presentes al agrandar su sonrisa sin mostrar los dientes.
-Eso espero, que vaya bien.- suspiré.
-¿Acaso dudas?
-No, para nada.- respondí con seguridad.
-¿Pues a que esperas? Vamos a prepararte para una fiesta.- se levantó de un salto y corrió hacia la habitación. Se asomó y me hizo señas.- Va, no tenemos toda la tarde, mona.
-Ok, ok.- me levanté.- Vamos allá.- sonreí. Ella me devolvió el gesto, cogiendome de la mano y arrastrándome prácticamente hasta mi dormitorio.

sábado, 14 de diciembre de 2013

When I Grow Up

Buenos Aires, Argentina

Narra Ela.

En el instituto quedé con George para esa misma tarde en su casa. Me invitó a ir a su casa, ya que tenía que hacer algunas cosas allí. A pesar de que mi prima me dijo que lo hiciéramos en el apartamento. Incluso me invitó a comer. Obviamente, acepté. Fuimos juntos hasta su vivienda. No podía mirarlo a la cara, ni dejar de sonrojarme. Su casa dejaba mucho que desear, era pequeña, humilde y algo vieja, pero se notaba un ambiente hogareño. En pocos lugares me había sentido tan…en casa. Su madre era la persona más dulce con la que me había cruzado después de mi prima, claro. Después de comer, subimos a su habitación, no sean malpensadas, porque allí estaríamos más tranquilos.
-¿Te importa si me quito la camiseta?- pidió permiso, que mono.
-Obvio, estás en tu casa.- sonreí. Respondió a mi gesto y se la quitó. Tragué saliva. Me costó apartar la vista de sus marcadas abdominales.
-¿Empezamos?- sugirió.
-Claro, claro. ¿De qué quieren qué vaya el trabajo?- pregunté.
-Yo había pensado hacerlo de algo que nunca antes se haya hecho.- nos quedamos pensando.
-En biología hay poco donde escoger en ese sentido.- observé.
-Eres inteligente, seguro que se te ocurre algo.- halagó, de manera que me sonrojé.
-Por ahora, mi mente está en blanco.- reí nerviosa.
-Si prefieres que me cubra no tengo problema.- dijo.
-No, no, no.- me apresuré a decir.- Es decir, tú estás más cómodo así, es tu casa, no me molesta que no lleves camiseta, pufff, para nada.- añadí nerviosa.
-Si tanto te gusto, ¿por qué no me lo dijiste desde un principio?- se acercó a mí.
-Yo…yo.- balbuceé.
-Ela, nunca quise ser el amor inalcanzable de nadie. Y más si esa persona es de la que llevo enamorado desde preescolar.- confesó. No podía ser yo. Nos conocimos en secundaria. No pude evitar derramar una lágrima, que sequé rápidamente con el dorso de mi mano.
-¿Quieres que te ayude a conseguirla?- antes de obtener una respuesta, mi móvil sonó.

Narra Belu

Necesitaba hablar urgentemente con mi amiga, así que la llamé.
-¿Si?- contestó.
-No miraste el identificador, ¿verdad?- adiviné.
-¿Dónde está la cámara?- se burló. Yo reí.- ¿Para que llamabas?- preguntó dulcemente.
-Estas en el apartamento, ¿no? Necesito hablar contigo.- informé, dándole a mi voz un toque de impaciencia.
-No, pero enseguida voy para allá.- colgó. Me dirigí al apartamento. Justo en la puerta me topé con Claire.- Casualidad, amiga.- sonrió.
-Vaya que si, pero hablaremos más tranquilas arriba.- eludí.
-Como quieras.- se encogió de hombros.

Narra Ela

-¡¿Se puede saber dónde te metiste anoche?! Estás con el gilipollas de Chris, ¿verdad, Claire?- gritó mi interlocutor.- Mala puta, ¿ya te lo tiraste? Tus padres te están buscando por todas partes. Mira que eres zorra.- de la impresión no podía contestar, pero al decir lo último, reaccioné.
-Oye, amigo, te aconsejo que te tranquilices. No soy Claire, mi nombre Ela, para tu información. Ya podrías ir preguntando con quien hablas, gilipollas.- contesté.
-Para tu información, mi nombre no es gilipollas, es Gary.- replicó.
-¿Enhorabuena?- hice como si no me importara. Espera, pero su voz, su nombre…- ¿no serás por casualidad Gary Sullivan?
-¿Qué pasa si lo soy?- respondió.
-¡Pedazo de hijo de puta!- George se sobresaltó ante mi grito.- ¿Cómo te atreves a llamarme, hijo de la gran perra? Por lo visto no tengo suficientes problemas, que te han querido añadir a mi lista.- bufé.
-¿Ela? La madre que te parió. En cuanto te vea, juro que te mato. Le harás compañía a tu puta tía.- gritó.
-Ojalá y te mueras. No eres más que un estorbo de la sociedad. Y como vuelvas a nombrar a mi tía, me encargaré de partirte la cara.- amenacé.
-Tranquila, de eso se encarga tu prima. Ayer casi me mata.- informó.
-Que pena que no lo consiguiera.- murmuré y, acto seguido, colgué. Comencé a respirar con dificultad. Algo se amontonaba en mi garganta, asfixiándome.
-Eh, eh, ¿quién era?- el chico me cogió en brazos y me acostó en la cama.
-No, no puede volver.- susurraba mirando la nada.- Él no puede estar aquí. Claire…Belu…estan en peligro…está aquí.- creo que comencé a delirar.
-No, Ela, estoy yo, no él. Te prometo que no os pasará nada malo.- prometió. Lo miré con la vista totalmente vacía.
-No prometas cosas que después no vas a poder cumplir. Él volverá a por ella. Se la llevará, me la arrebatará y no podré verla más.- intenté acompasar mi respiración con los latidos de mi corazón, pero era imposible. Podía rastrear la llamada y llevarle directamente hasta Claire. -No tendría que haber atendido al teléfono.- me repetí una y otra vez. No podía parar de dar vueltas en círculos por la pequeña estancia. George me sostuvo por los hombros y clavó su mirada en la mía.
-Sea quien sea, no se va a acercar a ti, porque soy capaz de todo.