lunes, 6 de enero de 2014

Fuck With You

Irlanda

Narra Jackie

-Enserio.- reí. El conductor me miró con enojo.- Oh, venga allá, os imaginaba más…
-¿Altos?- sugirió.
-No, más al estilo Rolling Stone, Beatles, Jackson Brothers. El término es más viejo, por si dudas.- respondí.
-¿Qué clase de música escuchas?- chilló mientras se incorporaba en la avenida.
-Toca el claxon.- grité también.
-¿Ese es un tipo de música?- cuestionó extrañado.
-No, idiota, que toques es claxon es una orden.
-¿Y para qué quieres…
-Imbécil, apartate de enmedio. ¿Te sacaste la licencia de conducir por Internet o qué? Me jubilaré y no habrás movido tu estúpido monovolumen de ahí.- grité al conductor de delante mientras tocaba yo misma el claxon.
-¿Ya tanta confianza como para tocar el claxon de mi coche?- hizo un énfasis en el posesivo.
-Eso haberlo pensado antes de haber ofrecido tu coche a una adolescente que haría más papel en un reformatorio que por las calles de Mulligan. No, hay no duraría ni medio día.- dije como si se me hubiera acabado de ocurrir.- Escaparia antes de que se aprendieran mi cara.
-Ahí lo tienes difícil. Saliste por televisión, ¿lo viste?- me miró.
-Si, en canal 13. Querían sacarme también en el canal 7. ¿Sabes que cuando amenazas a alguien con una navaja suiza y le dices en ruso que va a ser la próxima comida de un tiburón se caga encima?- pregunté como si fuera normal. Noté todos sus músculos tensos. Tragó saliva. Sonreí para mí, satisfecha.
-Entonces es mejor estar contigo que contra ti.- afirmó.
-Solo hay un problema.- pegó un repentino frenazo.- Yo elijo.- eso fue suficiente para ponerlo totalmente nervioso. El resto del camino fue en completo silencio. Supongo que trataba de digerir mis amenazas. Paró enfrente del bloque de apartamentos en el que vivía mi amigo.
-Será mejor que me espere aquí.- hizo un esfuerzo por sonreír que le salió pésimo.
-Allá tú. Es tu decisión volver a casa hecho pedacitos.- salí del coche pero antes en sus ojos vi lo asustado que estaba y como salía apresuradamente del coche. Se recompuso la ropa, tragó saliva y me miró con la barbilla alzada.
-He cambiado ligeramente de opinión.- logró decir.
-Tienes pinta de tio inteligente.- dije únicamente. Giré sobre mis talones, sin importarme si me seguía o no. Entré en el edificio.
-¿Estás segura de que es buena idea?- susurró en mi oído. Me aparté bruscamente.
-Como haya menos de un metro entre nosotros, pienso en hacerme huevos revueltos con tus intestinos.- lo miré mal. Lentamente, asintió.
-Niall comentó que estabas expulsada, ¿puedo saber el motivo?- dijo un poco para romper el silencio y la tensión.
-Si.- respondí con desgana.- Es lo que tiene insultar a la cuñada del director.- me encogí de hombros.
-Tu comportamiento empieza a asustarme de veras. Es preocupante.- afirmó.
-¿Y te crees que me importa?- sonreí de lado.
-Para nada.- se hizo silencio mientras subíamos al ascensor. Pulsé en el número 6 y la máquina se puso en marcha.- ¿Y vienes a ver a tu novio?- volví para mirarlo. Enarqué poderosamente una ceja.
-Una chica como yo no tiene novio. Es libre, independiente.- respondí obviando la respuesta.-Por cierto, ¿Horan ha dicho algo de mi habitación?
-¿Qué tendría que haber dicho algo?- inquirió.
-Si fuera así, no estaríamos hablando de él ahora mismo.

Buenos Aires

Narra Belu

-¿Entonces que te parece?- inquirí con los ojos brillantes.
-Belu…-vaciló mi mejor amiga.- ¡Es la mejor idea que he oído nunca!- chilló, abrazandola.
-Ya, lo sé.- aumenté de forma sarcástica mi ego.
-Creída.- rió.
-Por cierto, -caí en la cuenta- ¿dónde está Ela?
-En casa de su querido amante eterno haciendo un trabajo.- exageró, a lo que reí.- Y hablando de amantes eternos, ¿qué tal con Peter?- levantó las cejas repetidas veces.
-Me invitó a salir esta noche.- sonreí. Claire pegó un gritito de alegría.- Pero no es nada de otro mundo. Me invitó a ir con él a una fiesta de bienvenida a un amigo o algo así, pero que quiere que esté.- miré la nada, totalmente boba al imaginar la cara de mi enamorado.
-¿Lo haréis oficial?- siguió preguntando.
-Posiblemente…- insinué.
-Vamos, sabes que muero de curiosidad.- hizo un tierno puchero.
-Tendrás que esperar, porque ni yo sé lo que pasará en esa fiesta.- mi voz sonó más decepcionada de lo que me hubiera gustado. Mi amiga me miró con comprensión.
-Verás que todo irá bien. Te ama, se nota y hacen una pareja envidiable.- las arrugas de los lados de los ojos se hicieron presentes al agrandar su sonrisa sin mostrar los dientes.
-Eso espero, que vaya bien.- suspiré.
-¿Acaso dudas?
-No, para nada.- respondí con seguridad.
-¿Pues a que esperas? Vamos a prepararte para una fiesta.- se levantó de un salto y corrió hacia la habitación. Se asomó y me hizo señas.- Va, no tenemos toda la tarde, mona.
-Ok, ok.- me levanté.- Vamos allá.- sonreí. Ella me devolvió el gesto, cogiendome de la mano y arrastrándome prácticamente hasta mi dormitorio.

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