domingo, 23 de marzo de 2014

If Today Was Your Last Day 2/3

Irlanda

Narra Claire

Esperaba a Chris en un parque cercano a su casa mientras leía "Muerte De Tinta", el último libro de la trilogía El Mundo De Tinta. La verdad, estaba demasiado interesante como para darme cuenta del paso del tiempo. Decidí hacer un parón al terminar el capítulo. Cerré el libro, no sin antes marcar por la página en la que me había quedado, y suspiré. Levanté la mirada y me dediqué a entretenerme con los juegos de los pequeños. Reían, corrían y eran felices, no tenían preocupaciones más allá de sus juguetes. Eso era bonito. Querer crecer cuando tienes su edad y querer retroceder en el tiempo cuando llegas a la mía. Curioso. De los casi treinta niños que debían haber en el parque, una niña llamó mi atención. Se me cortó la respiración cuando volteó. Marqué el número de mi novio todo lo rápido que me dejaron mis torpes dedos. A los dos tonos ya había contestado.
-Christian, ya, al parque, ya.- dije casi en un grito antes de que pudiera decir nada.
-Princesa, ¿qué ocurre?- respondió alarmado.
-¡Hazme caso, que se va, joder!- me exasperé. Colgué. Hasta yo me sorprendí de haber dicho 'joder'. Pero tenía que entretener a la mujer hasta que Chris llegara. Me rompí la cabeza, pero no encontré nada que decirle. Hasta que la bombillita se iluminó. Corrí hasta la mujer y la llamé. Ella se giró.
-¿Qué ocurre, muchacha?- preguntó preocupada.
-¿No será por casualidad usted Claudia Schiffer?- formulé lo primero que me vino. Si, soy tonta. Bueno, tenía un aire. Mi madre la admira muchísimo.
-¡Ahora no puedo ir ni al parque con mi niña!- exclamó divertida. Espera, ¿había acertado? La pequeña me miraba con una sonrisa.- Si soy yo.- sonrió.
-¡Ay, no me lo creo! ¡No sabe cuantísimo la admiro!- exageré. Pero ella se lo tragó.
-Me disponía a irme a casa, ¿quieres acompañarnos?- ofreció.
-Oh, me encantaría, pero estoy esperando a mi novio.- me giré y lo ví llegar a toda carrera.- Que, por cierto, ahí viene.- lo señalé.
-Uy, por favor, hija mía. Si que tienes buen gusto.- se mordió el labio inferior mientras lo observaba.
-Pero tarda en arreglarse.- reí.
-Lo siento, amor.- se disculpó Chris dándome un casto beso en los labios.
-No pasa nada, cariño. La señora Schiffer me hizo una compañía muy grata.- sonreí falsamente.
-Uy, por dios, llámame Claudia.- sonrió coqueta. Vale, ya me estoy empezando a cabrear. Claire, relájate.
-Claudia, él es Chris.- lo presenté.- Amor, ellas son Claudia Schiffer y su hija.- fue ahí cuando el chico le prestó atención al motivo de mi llamado. Fue muy disimulado a la hora de tragar saliva.
-Un gusto.- sonrió forzadamente.
-El gusto es todo mío, créeme.- lo miró de arriba a abajo. Con esta mujer lo tenía todo perdido. Podía ser perfectamente su madre, pero ¿quién se resiste a una top model? ¡Estamos hablando de Claudia Schiffer!- ¿Me acompañan? Me disponía a irme a casa.
-Claro.- se apresuró a decir él.- ¿Van andando o las llevo a algún lugar?- dijo cortés.
-Tenemos transporte, gracias. Es más, el chofer nos espera. ¿Vienen?- insistió. ¿A qué venía tanta insistencia y tanta formalidad? Intenté ocultar mis celos con una sonrisa convincente. Nos pusimos en marcha. Justo en la acera de enfrente nos esperaba un coche que por lo poco que sabía, podía costar más del sueldo anual de un trabajador de la calle. Nos subimos a los asientos traseros. Los habían modificado de tal manera que una hilera de tres ocupantes quedara enfrente de la otra. Claudia y su 'hija' se sentaron de espaldas al conductor, mientras que nuestra anfitriona nos dejó sentarnos en los otros. Me fijé en la niña. Era igualita a Chris. Sus mismos ojos profundos y la misma sonrisa que me dedico cuando notó que la observaba.
-Debo decir, Claudia, que su hija es realmente preciosa.- sonreí.
-Oh.- rió.- Ella no es mi hija, querida. Mi pequeña Nancy es adoptada. Dono dinero a un orfanato, ¿sabes? Siempre me avisan cuando entra un niño nuevo y voy a visitarlo. Cuando fui a ver a Nancy…quise adoptarla yo misma. Se veía tan indefensa, tan débil y tan delicada que no creía que mereciera más que a mí. Ya hace dos años que estamos juntas, ¿no es así, pequeña?- la niña asintió sin despegar la sonrisa de su rostro.

Narra Chris

¡Tanto esfuerzo y dinero invertido para que ahora mi hermana esté a dos kilómetros de mí! No es posible. ¿Cómo? No lo entiendo. Nancy me miraba con esa cara suya tan risueña, ese ambiente inocente que se respiraba a su alrededor…era único. ¡Dios, sabía que la había echado de menos, pero nunca creí que tanto! Balanceaba los pies para adelante y para atrás en un signo de timidez que siempre hacia cuándo nuestros padres traían gente extraña para nosotros a casa. No podía apartar la vista de ella. Me era imposible. Tenía demasiadas ganas de hacerle de todo- no piensen mal, es mi hermana.
-Llegamos.- sentenció la modelo. El auto estacionó y nos apeamos. La mujer volvió a coger de la mano a su adoptiva hija, pero ella se soltó rápidamente y vino hacia mí. Hizo que me agachara hasta su altura con una seña del dedo.
-Los verdaderos hermanos siempre se reconocen.- susurró en mi oído antes de salir corriendo hacia algún rincón de aquel paradisíaco jardín. Me…¡me había reconocido! ¡Lo había hecho! El corazón rugió en mi pecho y amenazó con despegarse de mi cuerpo. No pude ni ponerme derecho. No pude casi ni respirar, todo el aire huyó de mis pulmones. Solo alcancé a alzar la cabeza y decirle a Claudia con una mirada penetrante:
- Devuélvemela.

Londres

Al final si que fui con Niall. Y debo decir que este chico es increíblemente fantástico, aunque las cosas en un principio fueran mal…
A las cuatro me empecé  a preparar y a las cuatro y media ya estaba duchada, vestida y con todo preparado. Esperaba ansiosa la llamada de recepción diciendo que Niall me esperaba. Esa llamada llegó un cuarto de hora antes de lo esperado. Apresuradamente contesté, intentando mantener un tono neutro.
-¿Si?- pregunté desinteresada.
-La esperan.- y colgó. Supongotendría cosas más importantes que hacer como enseñar más el escote que hablar conmigo. Yo tampoco quería perder mi tiempo con esa tipa. Nunca me cayó bien y por lo visto yo tampoco le caía a ella de lo mejor. De seguro Jamie le caía mejor. Bajé y no me esperaba quien yo esperaba. Jamie estaba en lugar del otro rubio.
-¿Qué quieres, McGregor?- solté.
-A parte de a ti, una respuesta. De lo que te dije ayer.- sonrió cínicamente.
-¿Sabes una cosa? Los rumores de loa que hablabas ayer. Sobre ellos te diré algo. Los rumores son creados por enemigos, difundidos por tontos y aceptados por idiotas.- crucé los brazos sobre el pecho.
-¿Perdón? Eso a sido una indirecta demasiado directa. Para ser hombre soy bastante más listo.- evocó su ego. Típico de él.
-En realidad no. Incluso tu hermano de tres años se da cuenta de muchas más cosas que tú.- sonreí con ironía. A modo de respuesta me miró de arriba abajo.
-¿Saldrás así?- preguntó serio, aunque enarcando una ceja, volviendo a mirarme a los ojos. Hostias que ojos. Algo en mi estómago se removió. Aparté la mirada, resignada. No podía aguantarsela, era superior a mí solo en ese sentido.
-No eres mi padre para decirme como tengo que ir vestida.- susurré sin mirarlo
-Lo sé…si fuera tu padre no podría hacer esto.- de improviso, atrapó mis labios con los suyos. Abrí los ojos de forma que casi se me salen de las órbitas. Intenté safarme, pero lo único que conseguí fue que pasara un brazo por mi cintura, pegándome a su cuerpo, y con una mano presionara mi nuca para evitar mi huida. Le pegué, le empujé, pero nada sirvió, era más fuerte que yo con una diferencia aplastante. Al fin se apartó. Lo abofeteé.
-¡Eres un imbécil!- le grité. La furia corría por mis venas.
-¡Vamos! Ahora me dirás que no te gustó.- dijo sarcástico.
-Obvio que me gustó, idiota. Él que no me gustas eres tú ¿o acaso eres sordo? No me gustas, joder.
-¿Entonces quien? ¿Quién es mejor que yo?- interrogó visiblemente desesperado.
-Muchos, hay muchos que son mejores que tú por ahí, ¿sabes por qué? Porque no se necesita nada para ser muchísimo mejor que tú.- fruncí el ceño. Eso pareció dolerle. Pero no me importó.
-Lo ha conseguido.- murmuró.- Ese maldito lo consiguió otra vez.
-No, Jamie, no te das cuenta. Él no es el problema. El problema eres tú, pero eres incapaz de reconocerlo. Es más fácil echarle la culpa al otro, ¿no? ¡No! Si tú eres un engreído, un egoísta, un egocéntrico y un…creído, nunca conseguirás a una chica que no sea rubia teñida de esas fáciles y que han pasado por las camas de todos los hombres del país y tendrá más babas en su boca de los demás que suyas propias.- dije de carrerilla. Suspiré al terminar. Él estaba estupefacto.
-Así qué, ¿eso es lo que piensas sobre mí? ¿Crees que soy un engreído, egoísta y creído?- preguntó apenado.
-No es lo que piense, Jamie, es lo que demuestras, como actuas. Te crees la gran cosa, que todas caerán rendidas a tus pies con solo mirarlas, pero en realidad no eres nadie. Te comportas así porque tienes miedo de quedarte solo. Si de verdad con los que vas son tus amigos, jamás se irán. Pero si al mínimo peligro, al mínimo cambio o a la mínima dificultad, se alejan, esos te han querido por interés. Popularidad, fiestas, accesos restringidos, peligros, chicas…hay muchas cosas que empujan a la hipocresía. Tú eres un hipócrita. Tal vez porque quienes estan a tu alrededor también lo son o porque siempre fuiste así, quien sabe.

sábado, 15 de marzo de 2014

Shut Your Mouth 1/3

Londres

Narra _______

-¿Cómo que os veis mañana?- gritó Jamie mientras se acercaba.- ¿Nos hemos vuelto locos o qué?
-¿Ahora no puedo quedar con un amigo?- dije con sarcasmo.
-No, si ese amigo me cae mal.- respondió obvio.
-¡No tienes derecho! ¡No somos nada!- exclamé molesta.
-¡Te pondrá de su lado! ¡Te perderé como pasó con Zoé! ¡No quiero perderte! Maldita sea, _______ ¿es que no te diste cuenta?- siguió gritando.
-¿De qué?- pregunté confundida, aún a gritos.
-De que estoy jodidamente enamorado de ti.- confesó estirándose de los pelos.- Es obvio. Todos lo saben. Por favor, ______ necesito una respuesta.- se acercó más, pegándome contra su cuerpo. Puse una mano en su pecho para guardar distancias, para que me mirara a los ojos y ver en ellos que era cierto. Tragué sonoramente saliva.
- Jamie, yo…- no sabía que decir.- No lo sé.- me aparté de él.- Estoy confundida. Déjame que lo piense.- fui dando pasos hacia atrás.- Nos vemos mañana.- dí media vuelta y huí a todo correr. Entré a mi habitación y cerré con seguro. Me dejé caer en el suelo y analicé la situación. Había pillado a Jamie coqueteando con la aspirada de recepción y me había roto por dentro; uno de mis ídolos me había ofrecido pasar la tarde siguiente con él y acepté casi incluso gustosa; Jamie declaró su amor por mí…y no sentí nada. Nada de nada. Me gustaba, ¡tenía que gustarme, maldita sea! Otra pregunta me embargó. Si no era él, ¿quién era? Alguien tocó a mi puerta, después sonó su voz.
-______, sé que no era la mejor manera de decírtelo. Habían rumores…rumores de que yo también te gustaba. No quiero que esto acabe aquí. Por lo visto los rumores no eran ciertos y me hice ilusiones. Si es así, por favor olvidalo. No quiero perderte, ______, por favor.- susurró como pudo. Un sabor salado llegó a mis labios. Le estaba haciendo daño y odiaba hacerle daño. Me incorporé y abrí la puerta. Tragué saliva y me preparé para lo que después catalogaria como un error. Lo besé. Un beso corto, pero suficiente. Aún así, él no quería que me separara e incluso intentó entrar en mi habitación, pero le cerré la puerta en las narices. Solo cuando oí sus pasos alejarse me reproché.
-¡¿Qué mierdas haces _____?! No puedes ilusionarlo más de lo que está. A ti te gusta otra persona, no Jamie, él no. No le hagas eso. Soy una completa idiota.- grité.- Me odio.

Buenos Aires

Narra Ela

Después de todo había conseguido al hombre que amaba, aunque resultó ser el niñito de los mocos colgando del jardín de infancia. ¿Quién lo iba a decir? Él me amaba desde entonces y yo…sentía atracción desde que nos vimos cuando entró nuevo.
Ahora me aburro. Él está repartiendo pizzas y yo ya no sé que más estudiar. No volví a recibir una llamada de Gary, aaunque no me habrían disgustado. Eso le añadiría emoción a mi aburrida tarde. Claire estaba durmiendo y Belu de vuelta al hospital. Entonces me puse a pensar en mi anterior amor. Parker ahora solo era…un recuerdo, aunque se empezaron rumores que desde que él estaba encaprichado conmigo desde el principio. Pero ahora daba igual. Yo estaba con George. Vivía en Georgetown. Ja. Bueno, después de un rato leyendo, encendí la televisión. A los pocos minutos sonó el timbre. Me levanté a regañadientes. Tenía flojera, no me juzguen. Y bendita la hora en que abrí. Delante de mí estaba, ni más ni menos que Louis Williams Tomlinson Lewis, originalmente llamado Louis Troy Austin Poltoun. Me motive, lo siento. Realmente él. No pude hacer más que abrir la boca y mirarlo. Dios, sus ojos eran mas azules que en mis pósters y su pelo más lacio. No podía creerlo.
-Hola.- dijo sonriente. ¡Me mató con su sonrisa! Seguro adivinó mi condición de directioner.
-Ho…ho…- cerré los ojos, los apreté fuerte. De seguro era un sueño. Suspiré. Fue entonces cuando me dí cuenta de que estaba conteniendo la respiración. Volví a abrirlos y él seguía ahí, pero miraba por encima de mi hombro, sorprendido. Volteé para ver a mi prima recién levantada, con una camiseta ancha que dejaba notar su poco crecida panza.- ¿En qué te podemos ayudar?- sonreí. Su atención se volvió a posar en mí, para ir rápidamente a Claire.
-Largate.- intervino rudamente ella.
-¿Qué haces aquí?- ignoró su orden y, de un empujón, me apartó para poder pasar y acercarse.
-Lo mismo te podría preguntar.- respondió seca.
-¡No tienes ni idea de por lo que está pasando!- le gritó.
-¡Oye!- le grité yo. Me coloqué al lado de mi prima.- Te prohibo que le hables así. No queremos que rompa aguas antes de tiempo, imbécil.- lo miré con el ceño fruncido. Él levantó una ceja.
-¿Estás embarazada?- se dirigió a ella.
-No, tiene gases.- rodé los ojos.
-No te pregunté a ti.- cortó.- ¿Es suyo?
-¡Eso no te importa! Largate, vamos.- le grité antes de que contestara.
-No.- desafió levantando la barbilla. Sinceramente, no me imaginé tan… ¿engreído? No sabría decir el término exacto. Unas llaves sonaron dentro de la cerradura y la puerta se abrió. Belu apareció por ella y se sorprendió tanto como nosotras al verlo.
-¿Se puede saber que haces aquí?- gritó cerrando la puerta detrás de ella.
-Será mejor que nos vayamos a la habitación, Ela.- sugirió mi prima en mi oído. La miré y asentí. No sé porque era mejor dejarlos solos, pero una voz en mi cabeza me decía que tenía que hacerlo.

Narra Belu

Después de un día de mierda, llegué al apartamento con la intención de estar tranquila y ¿qué me encuentro? A un imbécil. Hoy era mi día de suerte (sarcasmo).
-Belu…- susurró. Crucé los brazos sobre el pecho.
-Wow, incluso encontraste mi apartamento, Tomlinson. ¿Te tengo que aplaudir o qué?- me burlé.
-Prefiero que me hagas otras cosas, pero creo que por tu parte no las obtenga.- me siguió el juego.
-Eres asqueroso.- hice una mueca con la que rió. Pero a mí no me hacía gracias.
-Cuando decía eso antes te ponías "¡Louis!"- imitó mi voz.- y me pegabas en el brazo.- sonrió y se sobó un brazo a la altura en que le pegaba.
-Todo cambió.- respondí. Pude jurar que soné entristecida y él lo notó. Desvíe mi mirada.
-Puede volver a ser lo que era.- su voz sonó en mi oído. Me rodeó con sus fuertes brazos. Siendo sincera, el día que había llevado, necesitaba un abrazo, da igual de quien fuera, así que no me opuse y apoyé la cabeza en su pecho.- Solo si tú me dejas volveremos a ser los de antes.- acarició mi pelo.
-La confianza perdida no se recupera, Louis.- susurré.
-Vente conmigo.- se separó, cogiendome por los hombros.- Iremos a Mulligan. Allí estamos todos y te reencontrarás con Zayn y conocerás a Harry, Niall y Liam. O si quieres a Londres o a Doncaster o donde quieras, da igual donde sea, dime un sitio y ahora mismo compro los pasajes y nos vamos.- se apresuró. Sonreí con ternura.
-¿Y qué pasa con Eleonor? ¿Qué pasa con mi trabajo en el hospital? ¿Qué pasa con Claire y Ela? No puedo dejarlo todo y empezar de cero otra vez. Entiendelo, no es que tenga miedo, es que no puedo, Louis, no puedo.- contesté. Me cogió de las manos.
-Belu, olvídate de Eleonor, da igual el trabajo, sé que odias que te mantengan, pero puedo hacerlo. Nos llevaremos Claire y a Ela, por ello no te preocupes. Además, puedes encontrar trabajo en cualquier hospital, yo puedo…- lo callé con un beso.
-Claire escapó a propósito para escapar de Harry. Está embarazada de él. No podemos llevarla y correr el riesgo. No, Louis, ¿no lo ves?- murmuré sobre sus labios.- Ela tiene que acabar el instituto. Se acaba de echar su primer novio.- recordé mientras me lo contaba la noche anterior mientras cenabamos.- No querrá irse y dejarlo aquí.- "Igual que yo no quería irme". Me miró decepcionado.
-Tienes razón, por más que me duela. Mañana me voy.- se me hizo un nudo en la garganta y, por lo que lo conozco, a él también.
-Intenta rehacer tu vida con Eleonor.- propuse.
-No lo conseguí en…¿cinco años? Dudo conseguirlo ahora.- negó.
-Todo se puede conseguir.- sonreí con tristeza y le dí un casto beso en los labios. Esperando que fuera nuestro último beso.
-----------------------------------------------------------------------------------------
Me motive con este cap XD, lo escribí en una hora. Es corto, lo seeee, pero quedaba bien si lo cortaba aquí. Q tal van?? Espero que os guste :) y q sigan leyendome. Espera, se me olvida algo…¡ah,si! ¡OS AMOOOOOOOOOOOOOO!

sábado, 8 de marzo de 2014

Bitch 1/3

Londres

Narra_____

Recibí una llamada de recepción diciendo que alguien me estaba buscando. Aparté los libros y con la ropa holgada que llevaba siempre para estudiar y sentirme las cómoda, bajé. No me importaba lo más mínimo quien me viera. El moño que me había recogido arriba de la cabeza estaba medio deshecho, pero no me preocupé de volver a hacermelo.  Llegué a recepción con tranquilidad.
-______ Gry, ¿me llamaban?- pregunté a la rubia aspirada que había frente al ordenador.
-Si, la esperan.- indicó con el dedo a algún punto de la transcurrida sala sin siquiera levantar la mirada. Seguí la punta del dedo hasta ver al rubio sentado, retorciendo los dedos, nerviosos. Sin inmutarme, me acerqué hasta él. Él advirtió de mí y se puso en pie.
-_____- dijo en un susurro.
-Al grano, Niall. No tengo todo el dia.- soné más ruda de lo que me hubiera gustado.
-Venía para decirte que lamento lo que pasó.- se rascó la nuca, doblemente nervioso.- Y quería compensarte. Es que…- suspiró.- Jamie me saca de quicio. Siento que estuvieras delante e hiciera perder tu tiempo. Había pensado que vinieras conmigo a dar una vuelta o, no sé, lo que quieras.- ofreció.
-Como podrás comprobar, ahora mismo no puedo.- apunté.- Mañana tengo examen y me gustaría aprobarlo.
-¿Y mañana? Sobre las cinco.- insistió esperanzado.
-Tengo que pensarlo. Mañana tú estate a la hora y la rubia aspirada te lo dirá.- señalé a mi espalda.
-Vale, no te molesto más. Suerte con el examen.- estaba algo decepcionado. Hizo un esfuerzo para sonreír, que se pareció más una mueca, y se dirigió a la salida. Cuando volteé, la respuesta me sacudió como una bofetada. Fruncí el ceño por la escena que vi. Dí media vuelta de nuevo y lo llamé.
-Niall.- rápidamente se giró.- Nos vemos mañana.- sonreí lo más sinceramente que pude. Él me devolvió el gesto con triunfo. Jamie me miró expectante y extrañado. Yo solo sonreí de lado con superioridad.

Irlanda

Narra Zayn

-Si.- respondí ya cansado.- No exageres, tampoco ha sido para tanto…Estoy con los chicos…¡Obvio que hay chicas! ¿En qué ciudad no las hay?… Mira, me tengo que ir, hay ensayo, los chicos me estan esperando…Si y yo.- dije sin sentimiento. Colgué y bufé. Algo no andaba bien con Perrie. Había algo en su actitud, en cómo se comportaba, que no me parecía propio de ella.
-¿Otra vez ella?- se burló mi ruliento amigo.- ¿Cuántas van? ¿Tres en una hora o en media?
-Siete en dos horas.- recordé.
-¡Superó su récord!- grito divertido.
-Déjalo ya, Styles. Son cosas de mujeres que dudo que entendamos algún día.- me incorporé del sillón y fui a la cocina algo de picar.
-¿Y por qué no la dejas?- replicó Harry siguiendome.- ¿Sabes con quién te veo? Con la hermanastra de Niall, la hija de Josh. Realmente haríais una excelente pareja.
-Ella nos odia ¿O acaso no lo notaste?- recreminé sacando un refresco.
-Dejando eso de lado, ¿crees que tendrá alguna hermana con la que pueda acostarme?- preguntó más interesado. Rodeé los ojos
-¿No era que seguias colgado por…?- intenté recordar el nombre.
-Claire.- me miró mal.- Y sigo colgado por ella, pero entiendelo, tengo unas necesidades como hombre. Unas necesidades que hay que cubrir.
-Entonces no la amas tanto como dices…me encogí de hombros.
-No pongas en duda mi amor por ella.- me señaló acusador con un dedo.- Es mi vida y estoy haciendo hasta lo imposible por encontrarla. Porque el contrato lo tenemos hasta 2016, sino me habría ido a cada maldita ciudad y a cada maldito pueblo de este maldito Mundi hasta encontrarla.- pegó un sorbo a mi refresco, el cual había dejado encima de la mesa.
-Vale, vale, no hace falta ponerse así.- lo tranquilicé.
-Pues no vuelvas a sacar como tema de conversación.- avisó.
-Será la última vez que hablaré de ella, pero nunca me contaste vuestra historia. ¿Sabes qué pienso? Que podrías publicar una foto de ella por alguna cadena internacional y a lo mejor ella vuelve a ti.- cavilé.
-¿Crees que no lo pensé? Pero Kendall Jenner y la familia Kardishian me hundirían. Mejor dicho, nos hundirían y no quiero eso para la banda.- explicó.
-Me estás diciendo que deje a Perrie porque he perdido la emoción con ella y tú que nunca la tuviste con Kendall, te niegas a dejarla.- me burlé.
-Somos psicólogos de nuestros amigos y no sabemos que hacer con nuestros problemas.- tomó un trago más largo.- Dejaré a Kendall cuando esté lo suficientemente borracho.
-Creo que a base de jugos, nunca conseguirás emborracharte.- reí.
-Con la condición de que tú también dejes a Perrie. No quiero ser el único soltero.- ignoró mi comentario anterior.
-Yo no necesito estar ebrio para hacerlo.- cogí el móvil y marqué el número.
-¡Zayn, amigo!- gritó.- ¿A qué no sabes que acabo de hacer?
-Chingarte a mi novia.- respondí seco.
-Exacto.- puntuó.
-No me importa, Balthazar. Hubieras estado con ella o no, la iba a dejar. ¿Me la pasas para que pueda decírselo?- pregunté cínico. Al otro lado de la línea se hizo el silencio hasta que el llanto de Perrie inundó mis oídos.
-Zayn, yo…- gimoteó falsamente.
-Tú nada, Edwards.- corté. Ella dejó de llorar, sorprendida. Nunca la llamé por su apellido.- Escuchame. Sé que no es la primera vez que te acuestas con él y si tanto lo quieres, quédate con él. Hemos terminado.- corté el llamado.