lunes, 13 de enero de 2014

You're Not Sorry

Buenos Aires

Narra Louis

-¿Qué haces?- preguntó alejándose tanto como pudo.
-No te voy a perder de nuevo, te demostraré que no recuerdo nada, que…
-¿Es que no ves que no me importa, no me importas?- gritó de tal manera que me hizo callar. Su cara estaba desencajada de enojo. Entonces el taxi se puso en marcha.
-¿Realmente ya no me amas?- la miré tristemente.
-Vamos a suponer que si te sigo amando, ¿qué vas a hacer? Te vas a ir dentro de tres días, que más da.- volvió la cabeza, mirando la calle, evitando mi mirada. ¿Tan poco me conocía? ¿Tan pronto creía que la iba a dejar ir? No la iba a dejar, la llevaría conmigo. Con sigilo me acerqué a ella tanto como pude y con suma delicadeza, la tomé de la barbilla, haciendo que quedaramos a escasos milímetros y juntando, de una maldita vez, nuestras bocas. No podía creerlo. Por fin, por fin podía volver a sentir esas cosquillas en el estómago y ese deseo de no parar, la sensación de que el mundo, el tiempo se detiene y que nada importa. Esa sensación que con Eleonor me era totalmente desconocida.
-Eso suponiendo que te amo.- dijo cuando nos separamos para coger aire.- ¿Y si no te amo?
-Te haré cambiar de opinión.- aseguré mientras reencontraba nuestros labios. Por increíble que pareciera, me siguió el beso. Fue tan tierno que creía morir. Bruscamente, se separó de mí y me miró burlona.
-Gracias por el viaje.- me guiñó un ojo y salió apresuradamente del taxi. Me quedé confundido, no, lo siguiente. Vi como entraba en el portal y como desaparecía en su interior. Era incapaz de reaccionar.

Narra Belu

Subí hasta mi departamento. Torpemente encontré las llaves y las metí en la cerradura. La llave rodó y la puerta se abrió. Me metí en el departamento y cerré de un suave portazo. Todas las luces estaban apagadas, todo en un silencio sepulcral. Me desplomé en el suelo y estallé en un llanto de rabia. ¿Por qué tenía que volver y poner mi corazón del revés de nuevo?
-Te prometo.- susurré al techo, aún con los ojos encharcados.- Que no volveré a caer otra vez con la misma piedra. Esta vez, nunca más.

Narra Ela

El sábado decidí volver a la casa de George ya que me fui precipitadamente de allí sin dar explicaciones. Me arreglé:

Y salí después de desayunar, dejando una nota diciendo donde estaba. Me acomodé bien el bolso, con los libros necesarios, en el hombro. Caminé por las calles, recordando el camino. Cuando llegué, toqué la puerta con los nudillos y me abrió la madre de George, Susan.
-Hola, bella, ¿qué te trae por aquí?- preguntó dulcemente la mujer.
-Su hijo, es decir,...- me corregí rápidamente.- El trabajo que tengo que hacer con su hijo. No lo terminamos.
-Pasa.- se hizo a un lado, dejándome vía libre.- Está en su habitación.- sonrió. Asentí con timidez y me apresuré a subir a su cuarto. Toqué la puerta con los nudillos y no entré hasta que no oí su suave voz dándome permiso. La ventana estaba abierta y él miraba el techo con el cigarrillo en la boca. Pasaron unos minutos hasta que se dió cuenta de mi presencia. Tragué saliva cuando su mirada se posó en mí. Se mordió el labio inferior, se iba acercando a mí lentamente y yo retrocedía hasta que mi espalda chocó con la puerta. La había cerrado, por eso su mano estaba apoyada a la izquierda muy cerca de mi cabeza.
-Lamento haberme ido así ayer. Tenía que avisar a mi prima.- me disculpé sonando más tranquila de lo que en realidad estaba.
-Lo entiendo. Yo habría hecho lo mismo en tu lugar.- asintió. Se quedó así, callado, trasladando su mirada de mis labios a mis ojos. Su cálido aliento rozó todo mi rostro.
-George…- susurré.
-Mono el Mocoso, ¿lo recuerdas?- murmuró con seguridad. ¿Cómo?
-¿Lo…lo conoces?- tartamudeé sin poder creerlo.
-Lo tienes delante.- su boca se volvió una línea. Me costó respirar. Bajé la cabeza, incapaz de mirarle. Recordé las cosas tan malas que le hicieron mis amigas, mis compañeras…y yo. Cosas horribles con tan solo tres, cuatro y cinco años. Una lágrima rodó por mi mejilla.
-George, yo…- sollocé.- Siempre me arrepentí. Te lo juro, pero nunca te encontré, nunca conseguí contactar contigo después de que te fueras a Edimburgo. Nunca pensé que fueras tú. Lo siento tanto.- estallé en llanto. Cubrí mi rostro con las manos para que no me viera llorar. Él me estrechó entre sus brazos, un gesto cálido.
-Tú eres la persona que amo, Ela, tú eres la chica de la que llevo enamorado desde preescolar. Tú, tú y solo tú.- apoyó su barbilla en mi cabeza.
-Soy un monstruo. Te hice tanto daño. No entiendo como me amas, no lo entiendo.-
-Mirame.- al ver mi negativa, que no quería, suavemente me levantó de la barbilla.- Mirame, Ela.- suspiré y lo miré. Sonrió.- No necesito más que verte para saber que lo sientes. Y te amo.- lo siguiente que hizo fue unir nuestros labios en el mejor beso que me dí nunca.
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Lo sé, me odian y ta, pero el pu.to blogger no me dejó publicar la entrada, así que en cuanto acabé esta, pues me deja publicarla!!! Pero la otra sigue sin poder escribirse, así que la volveré a escribir y la tendréis ;) Os amo, babies.

sábado, 11 de enero de 2014

Hell Yeah

Vuelo

Narra Louis

En cuanto bajé del escenario, fui lo más rápido posible a coger el jeep privado y volar hacia donde me esperaban desde hacía mucho más tiempo del que me gustaría. Sonreí tontamente. Me volvería a encontrar con ella, con sus ojos, su boca, su cuerpo entero. Lo había dejado con Eleonor. Mejor dicho, ella me dejó. Pero hasta mañana no podría verla. Me bajé del jeep y salí del aeropuerto con mi maleta en la mano. Cogí un taxi, paso de contratar a un chófer, no quiero que una sola persona sepa donde voy a cada momento, y le dí la dirección del departamento que había comprado años atrás. Durante los quince minutos siguientes me relajé, cerré los ojos e intenté recordarla. Había pasado tiempo sin verla, no sabía como reaccionaría mi corazón y el de ella. Cuando el vehículo estacionó, pagué al hombre con propina y bajé. Entré en al hall. Estaba completamente desierto, aunque no era de extrañar, siendo las doce de la noche. Me metí en el ascensor, suspiré y pulsé el botón 27. Ascendió hasta esa altura y tras dos vueltas por el pasillo, encontré el piso. Soy despistado. Torpemente metí la llave en la cerradura. Abrí la puerta y encendí la luz.
-¡Sorpresa!- gritaron, saliendo de detrás del sofá, debajo de la mesa y todos lados. Habrían como diez personas vestidas de fiesta. Uno de los chicos se acercó. Era rubio, con los ojos verdes y la camisa azul celeste le marcaba las abdominales.
-¡Ey, bro! Ya creíamos que no venías.- sonrió estrechándome la mano. Lo miré extrañado. ¿Quién era ese pirado?
-¿Perdón?- aparté bruscamente la mano.
-¿No sabes quién soy?- soltó un bufido.- ¿Enserio? Debes de estar de broma.
-No, lo siento. Deberes de haberte equivocado.- negué.
-Louis, ¡soy Peter!- exclamó. ¿Peter? ¡Si!
-El del intercambio de tres meses en el instituto. Peter Clawson.- recordé.
-El mismo.- dijo con una sonrisa.- ¿Qué te trajo por aquí?
-¿Vacaciones? ¿Trabajo?¿Quién sabe?- bromeé.- ¿Por qué montaste todo esto? No vale la pena.
-¿Qué? Llevamos…como tres años sin vernos y ahora me dices que no vale la pena.- chilló.
-Si, tenía pensado ir mañana a verte.- me encogí de hombros.
-Pues ya ves, me he adelantado. Me lo dijo Zayn, encontró el billete. Nos conocemos de aquella última vez que estuve en tu casa.- explicó. Miré por encima de su hombro. Jocelyn…Max…Tom…Penélope…Fer…Gabe…Dan…Sam…Belu…espera, ¿ella?

Narra Belu

-¿Estáis todos?- preguntó. Seguía conteniendo la respiración después de haberlo visto entrar, en cuanto encendió la luz. Me había levantado, pero no había gritado como los demás. Me vio y cuando su mirada se posó en mí, sentí…¿qué fue lo que sentí? Más de lo que me hubiera gustado, está claro.
-Todos los que he podido reunir, pero pasa, es tu departamento, no te quedes ahí.- le hizo un gesto para que pasara. Louis pasó, dejando caer la maleta al suelo. Crucé los brazos sobre el pecho y puse los ojos en blanco. No cambiaría jamás. Las chicas se le echaron encima. Los chicos le estrechaban la mano y le preguntaban si en Hollywood habían chicas tan buenas como las de la televisión. Rodeé los ojos y me dirigí a la barra improvisada repleta de botellas de todo tipo de bebidas alcohólicas. Me decidí por un tequila. El líquido pasó por mi garganta como el fuego.
-¿Me sirves un cubata?- susurró Peter en mi oído. Su aliento caliente rozó su hombro.
-Sólo por ser tú.- respondí. Cogí la botella de cola y vertí parte en un vaso. Después añadí el ron y se lo entregué.
-Gracias.- agradeció, depositando un beso en mi mejilla antes de irse con el grupo. Me quedé sonriendo tontamente. Pero no sentía lo mismo que cuando Louis me besaba. Él era delicado, tierno…¿qué coño estás diciendo, Belén? Negué con la cabeza y me serví algo un poco más fuerte. Opté por el Beaffiter, que lo mezclé con unas gotas de vodka puro. Le dí un trago. Entonces pusieron música. All Night de Icona Pop inundó mis oídos. Llegó un momento que me retumbó tanto en el cerebro, que salí al balcón. Apoyé los codos sobre la barandilla y me pregunté "¿qué mierdas pinto aquí?". Salí con Louis en el intercambio, ¿y qué? Nuestra ruptura no fue la mejor, ya que Rose se metió de por medio. Siempre confíe en él, pero abrir un dia la puerta de su habitación, encontrarlo medio desnudo, con la chica abrazada a él, lo deja todo muy claro. De nuevo sentí su aliento sobre mi cuello. Me giré para besarle, pero no era quien esperaba.
-¿Ahora me explicarás porque te fuiste tan precipitadamente de mi casa sin que hubiera vencido el plazo? No te despediste de nadie.- susurró mientras me abrazaba por la cintura. ¿Qué se creía? Me safé de su agarre y le dí la espalda.
-Solo dos cosas.- levanté con los dedos el número indicado.- Uno: no pierdo mi tiempo con animales. Dos: mi mamá me enseñó a regalar mis juguetes ya usados a personas más necesitadas y como buena hija, lo hice.- seguí en tono cortante. Conociéndolo, había sido como si lo hubieran degollado.
-¿Perdón? Creo que no entendí. Teníamos futuro, planes, ilusiones...
-Exacto, teníamos.- interrumpí tan abruptamente, volteandome, que pegó un respingo.
-Yo no fui el que se marchó.- dijo todavia más confundido.
-Yo no fui la que se acostó con el chico que odias.- grité exasperada. Me miró sin entender, como si no fuera yo la que decía eso y en parte así era. Conseguía sacarme de mis casillas.
-¿Qué?- consiguió decir.- Eso es imposible. ¿Y creíste al hijo puta que te lo dijo? Yo nunca...
-No me lo dijo nadie, Louis. Lo ví yo.- grité. Apreté los labios en un intento de no llorar.
-Por eso te fuiste. Ahora pretendes reconstruir tu vida con Peter. ¿Lo amas?- levantó la mirada. Su pregunta, más por curiosidad que por otra cosa, me dejó sin respiración.
-Si.- contesté con voz queda.
-¿Entonces por qué te desesperas tanto?- cuestionó. Aparté mi vista para clavarla en la punta de mis tacones, pero allí no había nada interesante. "Porque más te amo a ti" respondió mi corazón por mí. No lo soporté más: su mirada clavada en mí, la tensión en cada uno de los músculos de sus brazos, cruzados sobre el pecho. Y decidí hacer lo que hice tres años atrás. Huir. Entré al departamento y salí de él. Oí su voz gritar mi nombre cuando iba por el pasillo, pero no lo escuché.

Narra Louis

Salí tras ella. No podía quedarme así. Ella estaba subida al ascensor cuando iba por mitad del pasillo. Las puertas estaban cerradas. Suspiré y bajé rápidamente las escaleras hasta que en la planta 20 me quedé sin aire y cogí el ascensor. No la pillaría seguramente, pero no tiraría la toalla, no como lo hice antes. Afortunadamente, los taxis no eran muy abundantes a esa hora y Belu todavía no se había acomodado un uno. Fui más rápido de lo que nunca pensé y me metí en el taxi, sentado al lado de ella. Notando su estupefacción.

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Bueno, este maratón está dedicado a una personita que recién fue su decimonoveno cumpleaños…feliz cumpleaños, Belu! Sé que ya pasó, pero me sentía en deuda por no acordarme. Felicidadeeeeeeeees, amiga!!! Decidme vuestros cumpleaños también y así os felicito con un super capítulo/ maratón, depende del tiempo que haga que no subo cap. Besos, babies! <3

lunes, 6 de enero de 2014

The Time

Londres

Narra ________

-¡______!¡______!- oí como una voz masculina gritaba mi nombre por los pasillos. Si era quien yo creía que era, me desmayaría allí mismo.- _____- repitió cuando llegó a mi lado con la respiración agitada.- ¿Te gusta One Direction?- ¿a qué venía esa pregunta?
-Si.- contesté dudosa.
-Perfecto. He conseguido dos entradas.- sonrió, enseñándolas. Creo que solté un gritito de alegría que le hizo soltar una carcajada.
-¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Desde cuando hablamos de un tema que no sea Claire?- solté.
-Me las envió mi primo.- contestó con autosuficiencia, y añadió.- Es mañana por la tarde en un local de Oxford Street. Ya que Claire está sabe Dios donde, ¿por qué no disfrutar tú y yo de la compañía del otro?- sugirió. Sonreí de lado.
-Eres el mejor.- no pude evitar abalanzarme sobre él para abrazarlo.
-Lo sé.- respondió creído y sarcástico al mismo tiempo.- Pero eso no termina ahí.- se apartó para poder mirarme.- A parte de disfrutar de una compañía tan grata como la mía, conocerás a los chicos en persona.- tuve que taparme la boca con las manos para evitar gritar como loca. A Jamie parecía divertirle mi reacción.- Pasaré a las seis a por ti. Ya pedí los permisos de salida a la dirección. Ponte algo informal.- informó para después alojar un beso en mi mejilla y marcharse. Quedé estática en mi lugar, sin poder moverme ni un sólo centímetro.

Narra Niall
-¡Pero después me tengo que ir, rapidísimamente!- chilló Louis cuando bajamos del avión en Londres. Liam había llegado dos minutos antes de que saliera el avión, con la respiración agitada y la cara completamente roja. Durante el viaje le pregunté por su retraso. Normalmente venía el primero y como tardaramos unos cuantos segundos, nos quemaba el móvil a mensajes o no paraba de llamar. Resulta que acompañó a mi hermanastra a no sé donde y se tardó más de lo previsto.
-Niall, apúrate.- exigió Zayn desde el otro lado de la puerta. Terminó de vestirse y salió del camerino.
-Prepárate, sales ya.- me avisó el organizador. Asintí e hice ejercicios de respiración para tranquilizarme. Habrían pasado tres años, pero seguía igual de nervioso cada vez que salía al escenario. Cuando me tocó, me enfrenté a la multitud de fans, la multitud de directioners que estaban locas por vernos. Las amo, si, pero…nunca pensé que gritaran así por mí, que lloraran por mí, prácticamente algunas vivieran por mí. El concierto empezó con Live While We're Young. Y antes de que nos diéramos cuenta, todo había terminado. Louis no pudo entretenerse ni un minuto a hacerse fotos con las fans, pero lo disculpamos diciendo que tenía que atender unos problemas personales. Realmente, ni siquiera nosotros sabíamos donde iba. De pronto entró un chico que me era extrañamente familiar.
-¡Jamie!- gritó Harry. Ah, su primo. Y con una chica. Se mostraba tímida, con la vista clavada en el suelo. Era una belleza.
-¡Hazza!- respondió extendiéndo los brazos para fundirse en un abrazo.
-Te eché de menos, primo. Y veo que vienes acompañado, muy bien, además. ¿Esta era a la chica que querías impresionar?- preguntó como si ella no escuchara. El chico se rubizó.
-Si, ella es ________. Creo que no necesita que te presente.- la tomó de la cintura y ella se estremeció levemente.
-Encantado, ________.- tomó su mano y la besó.- ¿Quieres conocer a los chicos?
-Me encantaría.- sonrió tímidamente, sonrojándose. Entré en la escena como si estuviera de paso, como si no hubiera escuchando nada. Y funcionó.
-Niall.- volví la cabeza y me acerqué.
-Hola, retardo.- sonreí con falsedad. Nunca me cayó bien ese petardo.
-¿Que hay, rubio teñido?- dijo de la misma manera.
-Es natural, paleto. El tuyo si que es teñido.- se defendió. Él frunció el ceño.
-No tienes pruebas de ello.

Narra ______

-¿No piensas hacer nada?- susurré a Harry.
-No. Es divertido. Este es uno de los motivos por los cuales no voy al cine. Es juntarlos y bueno, ya viste. El problema vendrá cuando aparezca Liam y vea que me divierten estas situaciones, pero no me importa.- explicó.
-Ah.- alcancé a decir.
-Oh, claro que las tengo.- asintió Niall.
-Pues…puedo enseñarle a Barbara esas fotos.- atacó. Eso es demasiado cruel, hacer que una pareja tan bonita como ellos lo dejaran, pensé.
-No lo harás, porque si lo haces…- amenazó. Se había puesto rojo de ira. ¡Y todo por el estúpido tinte!
-¡Basta ya! ¡Os estáis pasando!- grité. Ambos se giraron para mirarla. Ambos sorprendidos por su reacción. Harry soltó una risita socarrona.- Yo no he venido aquí para veros discutir, así que si ese es vuestro plan para esta noche, yo no pienso quedarme a mirar.- giré sobre mis talones y me fui. Me sentía frustrada. Tenía una oportunidad de conocer a mis ídolos y me la chafan. Escuché unos pasos apresurados que me seguían, pero no paré. Tenía que llegar al internado. El individuo llegó a mi altura y se aferró a mi brazo, dándome un fuerte tirón y chocando contra su pecho.
-Lo siento.- dijo entre jadeos y se apartó de ella.- Necesito saberlo.
-¿Saber el qué?- cuestionó cruzando los brazos sobre el pecho.
-Necesito saber de ella, de Claire. Eres su amiga, ¿no? Tú sabes donde está, porque se esconde de mí.- dijo al borde del llanto.
-Si supiera donde está, estaría con ella, no aquí, Harry. Un día que fui a despertarla no estaba en su cama, simplemente. La busqué por todo el internado. Pedí ayuda a los profesores, a los alumnos e incluso al Consejo Escolar, pero nadie sabría decir como se había escapado exactamente.- conté. Las primeras lágrimas amenazaron con salir. Él la abrazó y no pudo retener más el llanto y estalló en sollozos.
-Lo siento, lo siento tanto.- susurraba en su oído mientras le acariciaba el pelo.- La amo, maldita sea, juro que la amo. Y la encontraré, cueste lo que cueste. Da igual si me tengo que recorrer el mundo entero. Daré con ella.- perjuró. Me apreté más a su cuerpo. Era cálido y emanaba seguridad por cada uno de sus poros. Se quedaron así un rato, sin decir nada, consolándose con el contacto y saber que algún día, volverían a abrazarla a ella también.

Fuck With You

Irlanda

Narra Jackie

-Enserio.- reí. El conductor me miró con enojo.- Oh, venga allá, os imaginaba más…
-¿Altos?- sugirió.
-No, más al estilo Rolling Stone, Beatles, Jackson Brothers. El término es más viejo, por si dudas.- respondí.
-¿Qué clase de música escuchas?- chilló mientras se incorporaba en la avenida.
-Toca el claxon.- grité también.
-¿Ese es un tipo de música?- cuestionó extrañado.
-No, idiota, que toques es claxon es una orden.
-¿Y para qué quieres…
-Imbécil, apartate de enmedio. ¿Te sacaste la licencia de conducir por Internet o qué? Me jubilaré y no habrás movido tu estúpido monovolumen de ahí.- grité al conductor de delante mientras tocaba yo misma el claxon.
-¿Ya tanta confianza como para tocar el claxon de mi coche?- hizo un énfasis en el posesivo.
-Eso haberlo pensado antes de haber ofrecido tu coche a una adolescente que haría más papel en un reformatorio que por las calles de Mulligan. No, hay no duraría ni medio día.- dije como si se me hubiera acabado de ocurrir.- Escaparia antes de que se aprendieran mi cara.
-Ahí lo tienes difícil. Saliste por televisión, ¿lo viste?- me miró.
-Si, en canal 13. Querían sacarme también en el canal 7. ¿Sabes que cuando amenazas a alguien con una navaja suiza y le dices en ruso que va a ser la próxima comida de un tiburón se caga encima?- pregunté como si fuera normal. Noté todos sus músculos tensos. Tragó saliva. Sonreí para mí, satisfecha.
-Entonces es mejor estar contigo que contra ti.- afirmó.
-Solo hay un problema.- pegó un repentino frenazo.- Yo elijo.- eso fue suficiente para ponerlo totalmente nervioso. El resto del camino fue en completo silencio. Supongo que trataba de digerir mis amenazas. Paró enfrente del bloque de apartamentos en el que vivía mi amigo.
-Será mejor que me espere aquí.- hizo un esfuerzo por sonreír que le salió pésimo.
-Allá tú. Es tu decisión volver a casa hecho pedacitos.- salí del coche pero antes en sus ojos vi lo asustado que estaba y como salía apresuradamente del coche. Se recompuso la ropa, tragó saliva y me miró con la barbilla alzada.
-He cambiado ligeramente de opinión.- logró decir.
-Tienes pinta de tio inteligente.- dije únicamente. Giré sobre mis talones, sin importarme si me seguía o no. Entré en el edificio.
-¿Estás segura de que es buena idea?- susurró en mi oído. Me aparté bruscamente.
-Como haya menos de un metro entre nosotros, pienso en hacerme huevos revueltos con tus intestinos.- lo miré mal. Lentamente, asintió.
-Niall comentó que estabas expulsada, ¿puedo saber el motivo?- dijo un poco para romper el silencio y la tensión.
-Si.- respondí con desgana.- Es lo que tiene insultar a la cuñada del director.- me encogí de hombros.
-Tu comportamiento empieza a asustarme de veras. Es preocupante.- afirmó.
-¿Y te crees que me importa?- sonreí de lado.
-Para nada.- se hizo silencio mientras subíamos al ascensor. Pulsé en el número 6 y la máquina se puso en marcha.- ¿Y vienes a ver a tu novio?- volví para mirarlo. Enarqué poderosamente una ceja.
-Una chica como yo no tiene novio. Es libre, independiente.- respondí obviando la respuesta.-Por cierto, ¿Horan ha dicho algo de mi habitación?
-¿Qué tendría que haber dicho algo?- inquirió.
-Si fuera así, no estaríamos hablando de él ahora mismo.

Buenos Aires

Narra Belu

-¿Entonces que te parece?- inquirí con los ojos brillantes.
-Belu…-vaciló mi mejor amiga.- ¡Es la mejor idea que he oído nunca!- chilló, abrazandola.
-Ya, lo sé.- aumenté de forma sarcástica mi ego.
-Creída.- rió.
-Por cierto, -caí en la cuenta- ¿dónde está Ela?
-En casa de su querido amante eterno haciendo un trabajo.- exageró, a lo que reí.- Y hablando de amantes eternos, ¿qué tal con Peter?- levantó las cejas repetidas veces.
-Me invitó a salir esta noche.- sonreí. Claire pegó un gritito de alegría.- Pero no es nada de otro mundo. Me invitó a ir con él a una fiesta de bienvenida a un amigo o algo así, pero que quiere que esté.- miré la nada, totalmente boba al imaginar la cara de mi enamorado.
-¿Lo haréis oficial?- siguió preguntando.
-Posiblemente…- insinué.
-Vamos, sabes que muero de curiosidad.- hizo un tierno puchero.
-Tendrás que esperar, porque ni yo sé lo que pasará en esa fiesta.- mi voz sonó más decepcionada de lo que me hubiera gustado. Mi amiga me miró con comprensión.
-Verás que todo irá bien. Te ama, se nota y hacen una pareja envidiable.- las arrugas de los lados de los ojos se hicieron presentes al agrandar su sonrisa sin mostrar los dientes.
-Eso espero, que vaya bien.- suspiré.
-¿Acaso dudas?
-No, para nada.- respondí con seguridad.
-¿Pues a que esperas? Vamos a prepararte para una fiesta.- se levantó de un salto y corrió hacia la habitación. Se asomó y me hizo señas.- Va, no tenemos toda la tarde, mona.
-Ok, ok.- me levanté.- Vamos allá.- sonreí. Ella me devolvió el gesto, cogiendome de la mano y arrastrándome prácticamente hasta mi dormitorio.